Universidad de Arizona lidera el descubrimiento de un nuevo planeta en el sistema WISPIT 2

Tucson, Arizona.– Cuando se trata de lo que hay más allá de la Tierra, el interés trasciende fronteras y generaciones. Así ocurrió este miércoles con el lanzamiento de Artemis II, la misión de la NASA que llevará astronautas a orbitar la Luna por primera vez en más de cinco décadas.
El despegue no solo captó la atención en Estados Unidos, sino en distintas partes del mundo, reactivando el interés por la exploración espacial y el regreso de la humanidad a la Luna.
En este contexto, la Universidad de Arizona (UA) destaca como uno de los centros líderes en investigación astronómica. Desde Tucson, científicos trabajan en proyectos de escala global, como la construcción de los espejos del Gran Telescopio Magallanes (GMT), que será uno de los telescopios más grandes del planeta.
El ingeniero chileno Gustavo Rahmer, quien forma parte del equipo del GMT, compartió su experiencia tras el lanzamiento.
“Ser testigo de este regreso a la Luna, más de 50 años después, fue súper emocionante. Me llevó a mi niñez, cuando leía sobre las misiones Apolo”, relató en entrevista con Conecta Arizona.
Rahmer explicó que creció fascinado por las imágenes del Apolo 11 en revistas, en una época sin acceso a internet.
“Tenía una revista que ya estaba amarilla de tanto leerla, con fotos de los astronautas en la Luna. Ver esto ahora me conectó directamente con esos recuerdos”, dijo.
La NASA informó que la misión Artemis II despegó este miércoles como el primer vuelo tripulado del programa Artemis y el primero en llevar astronautas más allá de la órbita terrestre en más de 50 años. La misión, que tendrá una duración aproximada de 10 días, enviará a cuatro astronautas a bordo de la nave Orion para orbitar la Luna sin aterrizar, con el objetivo de probar sistemas clave de navegación, soporte vital y comunicaciones, en preparación para futuras misiones que buscan regresar a los humanos a la superficie lunar y eventualmente avanzar hacia Marte.

El ingeniero chileno también señaló que, aunque la cobertura mediática previa fue limitada, el impacto del lanzamiento se sintió posteriormente.
“A veces estas misiones parecen rutina porque hoy vemos lanzamientos frecuentes, especialmente con SpaceX. Pero esto es distinto: no es solo un cohete, son astronautas que van rumbo a la Luna. Eso lo hace único”, explicó.
Además, destacó que Artemis II es solo el inicio de una nueva etapa en la exploración lunar.
“Las próximas misiones serán clave. La meta es que en 2028 volvamos a poner pie en la Luna”, indicó.
Para Rahmer, este tipo de eventos no solo representan avances tecnológicos, sino también momentos que reconectan a la humanidad con la exploración.
“Es volver a la Luna. Y eso, más de 50 años después, sigue siendo algo extraordinario”, concluyó.
La participación de instituciones como la Universidad de Arizona en proyectos astronómicos de gran escala refuerza el papel de la región como un punto clave en el desarrollo de la ciencia espacial.
Desde Arizona al universo: la tecnología que permitió descubrir un nuevo planeta en formación
La Universidad de Arizona (UA) se posiciona nuevamente a la vanguardia de la investigación astronómica tras desempeñar un papel central en el descubrimiento y confirmación de un nuevo planeta en el sistema WISPIT 2, uno de los sistemas solares más jóvenes y complejos jamás observados, señaló la Universidad de Arizona en un comunicado.
El avance ha sido posible gracias al desarrollo de tecnología de punta por parte de investigadores de la UA, en particular el sistema de óptica adaptativa extrema MagAO-X. Este instrumento, diseñado y construido por el astrónomo Laird Close junto con el científico Jared Males y sus estudiantes, permite corregir en tiempo real las distorsiones causadas por la atmósfera terrestre, logrando imágenes de altísima precisión.
Fue precisamente MagAO-X el que permitió obtener las primeras imágenes del sistema WISPIT 2 en 2025, incluyendo la detección inicial de un protoplaneta y de un segundo objeto, posteriormente confirmado como el planeta WISPIT 2c. Este último descubrimiento refuerza la relevancia de la tecnología desarrollada en la UA como herramienta fundamental en la exploración de exoplanetas.
Además, investigadores vinculados a la universidad, como el estudiante de posgrado Gabriel Weible del Steward Observatory, participaron en el análisis posterior utilizando el Large Binocular Telescope en Arizona, contribuyendo a esclarecer la naturaleza del objeto inicialmente denominado “CC1”.
El sistema WISPIT 2 representa un laboratorio natural excepcional para estudiar la formación de planetas. Con múltiples anillos de polvo, dos planetas gigantes confirmados y características similares a las del sistema solar en sus primeras etapas, ofrece una oportunidad única para comprender los procesos que dieron origen a nuestro propio entorno cósmico.
La participación continua de científicos e instrumentos de la Universidad de Arizona en este proyecto internacional subraya su liderazgo global en el campo de la ciencia de exoplanetas y la innovación en tecnologías de observación astronómica.

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