Mosaicos: El maíz

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“El maíz del Anáhuac, el maíz de olas fieles, cuerpo de los mexitlis, a mi cuerpo se viene” – 
Gabriela Mistral

Las mazorcas hierven en recuerdos. El humo de la olla se le enreda con los pensamientos. En los ojos trae pintado el camino a Puebla. Epifanio reparte en su carrito la historia entera de México.     

Vino de Puebla, donde nunca soñó con quedarse; donde no pensó que un día tendría que irse. Allá dejó la milpa. Acá la vende por piezas. La frontera lo hizo migrante, en el vecindario de Maryvale le dicen: elotero. 

Epifanio levanta un altar sobre ruedas. Cada elote servido es un tributo pequeño a los dioses. Diez mil años después, el campo sigue entregando el regalo: un símbolo de vida, fertilidad y sustento.

Corre, Epifanio, sal más temprano, sin importar que arda el verano. Detente, Epifanio, te llaman en la esquina donde se juntan la memoria y el hambre. Ve con prudencia, Epifanio: para los hijos del maíz el norte es territorio incierto.

 ¿Ya pagaste la renta, Epifanio? Suena la corneta.

 ¿Ya mandaste dinero, Epifanio? Afirma la corneta.

¿Ya rezaste, Epifanio? Suspira la corneta.

¿Ya le hablaste a tu familia, Epifanio? Llora la corneta.

El carrito reluce sus hierros pintados. Las pinzas y la olla suenan: melodía de barrio. En Puebla la ganancia sabe a tortillas. De este lado sabe a renta e impuestos.

Alguna vez el maíz fue teocintle, libre en las tierras altas de Chalco y en la cuenca del Balsas. Hoy viaja en un carrito de metal, domesticado una y otra vez por la historia y por la necesidad. 

En las tardes de Maryvale, el carrito se vuelve centro. Elotes, raspados, dulces. Sin permisos ni licencias, la nostalgia se impone como símbolo de un pueblo que resiste lejos.

Parte el limón en dos. Le pone mantequilla, mayonesa y queso. Sobre la mazorca traza con chile rojo, el camino que un día lo llevará de regreso.

Los niños corren con dólares extendidos como si fueran alas. El maíz se asoma desde la olla y sonríe con sus mil dientes de oro. Reconoce a sus hijos y por ellos quiere ser domesticado.

Al final de la jornada, el espíritu del maíz burbujea en la olla y le acompaña de regreso a casa, mientras el mismo sol de Puebla, en Arizona baja lento. 

Mira hacia el sur, y piensa en todo lo que ha cruzado: montañas, fronteras, desiertos. Siente el polvo en la boca, con azúcar de un raspado endulza el recuerdo.    

Debajo de la tierra, Cintéotl, el dios del maíz, no distingue fronteras. Promete grano, promete cosecha. Mientras haya milpa, habrá pueblo. 

Mañana volverá a hervir la vida. Su rostro curtido mira fijo: En sus pupilas caben Puebla y Phoenix al mismo tiempo. Caben su esposa y sus seis hijos, cabe la esperanza de volver a verlos. 

En sus manos, el teocintle de Jalisco, el maíz del Balsas, la tortilla de su infancia y la mazorca que paga la renta.

Un país partido. Un maíz entero. 


Letras de Celia E. Ramos Montoya y fotografías de Daniel Robles; edición Maritza L. Félix.

Gracias especiales a Epifanio Alvarez Sampayo.

Epifanio tiene 65 años. Llegó a Phoenix en 2006, de Puebla, buscando ayudar a su esposa y seis hijos. Diecinueve años después, no los ha vuelto a ver. Por más de una década ha vendido elotes en las calles de Maryvale. Con su trabajo ha pagado escuelas, medicinas, y ha mantenido la vida de los suyos al otro lado de la frontera.

En Maryvale lo conocen y lo saludan por su nombre, aunque no conozcan su historia. El sonido de su corneta anuncia no solo el antojo de la tarde, sino también el andar de un hombre que encarna la perseverancia de miles de migrantes. 

También puedes escuchar la historia de Epifanio, el elotero, en el episodio de Cruzando Líneas de nuestra segunda temporada. ¡Disfrútala aquí!


Esta historia es un fragmento de Mosaicos, el proyecto de Conecta Arizona que recoge pedazos de vida, color y memoria, ensamblados como azulejos que celebran la belleza migrante y transfronteriza. Aquí cada relato y fotografía es una pincelada que honra la herencia vibrante, cruda y real que une ambos lados del muro.
Explora aquí otros matices, rostros e historias tejidas en colaboración con autores y artistas independientes.

@conectaarizona

Epifanio no solo vende elotes, reparte historias. 🌽 Descubre “El Maíz”, la nueva entrega de Mosaicos, y explora las demás que ya publicamos en ConectaArizona.com @celiaemontoya @danroblesfotos #elotes #elotespreparados #phoenixarizona #conectaarizona #Mosaicosdeconecta

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autores

Celia Montoya es comunicadora y actriz, originaria del estado de Sinaloa, México. Fue conductora de Radio en Tecate Baja California en la estación 88.5fm. Reside en Phoenix, Arizona, desde 2004.

Estudió Negocios en el Phoenix College en Arizona. Formó parte de la organización Toastmasters Internacional, donde además de desarrollar habilidades para comunicar fungió como vicepresidente de relaciones públicas en dos grupos, La Voz de Oro y Los Empresarios Toastmasters.

Es instructora en Fuerza Local, una organización sin fines de lucro, donde imparte clases de comunicación, hablar en público y servicio al cliente. En sus ratos libres le gusta escalar montañas, escuchar podcast, leer y escribir. Desde 2017, forma parte del grupo de poesía y literatura El Llano en Llamas.

Daniel Robles es un diseñador gráfico con más de dos décadas de experiencia en artes visuales, fotografía, ilustración, publicidad y mercadotecnia. Es originario de Sonora, México, con un título de profesional asociado en Diseño Gráfico y Publicidad.

Ganador de premios por su trabajo en diseño de campañas publicitarias y proyectos audiovisuales, Robles es el director creativo de Conecta Arizona desde su fundación. En sus ratos libres le gusta practicar la fotografía de calle y documental.