De raíces mexicanas, Ismael Treviño crea un árbol que da “frutos” de energía solar en Arizona

Getting your Trinity Audio player ready...

Después de 10 años de trabajo, el ingeniero electrónico de la Universidad de Arizona, Ismael Treviño, creó un “árbol solar” que produce energía limpia. Su proyecto combina arte y tecnología, y busca generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente usando materiales reciclados.

YouTube video thumbnail

Tucson, Arizona. – Ismael Treviño creció entre dos mundos. Nació en Douglas, Arizona, pero su infancia transcurrió en Cananea, Sonora, un pueblo al que todavía se refiere con cercanía y memoria. Entre esos dos territorios, la frontera, el desierto, el sol constante, comenzó a formarse la idea que años después tomaría forma en metal, luz y energía.

“Mi nombre es Ismael Treviño. Yo nací en Douglas, Arizona. Crecí en Cananea, Sonora…”, así se presentó mientras conversamos de su proyecto al lado del árbol, instalado en la Biosfera 2, un enorme centro de investigación científica ubicado en el desierto de Arizona, cerca de Tucson. Fue construido a finales de los años 80 para estudiar cómo funcionan los ecosistemas de la Tierra y si sería posible vivir en ambientes cerrados, incluso en otros planetas.

Su camino lo llevó de regreso a Estados Unidos para estudiar ingeniería electrónica en la Universidad de Arizona y, más tarde, a trabajar durante una década en la industria aeroespacial. Pero había algo más que lo movía. 

“Mis pasiones son ingeniería y el arte”, dijo. Y fue precisamente esa mezcla la que dio origen a uno de los proyectos más singulares en Arizona: un árbol solar que no solo genera energía, sino que también propone una nueva forma de ver la tecnología.

Un árbol que produce energía… y conciencia

El “árbol solar” de Ismael Treviño, una estructura de aluminio reciclado con 29 paneles fotovoltaicos que simulan ramas, genera energía limpia mientras combina arte y tecnología en el desierto de Arizona. Crédito: Paula Díaz.

A simple vista, la estructura parece una escultura: ramas de aluminio que se expanden en el aire, sosteniendo paneles solares como si fueran hojas. Pero detrás de esa estética hay un sistema fotovoltaico completamente funcional.

“Es un sistema fotovoltaico, pero con un enfoque en la estética… el punto era crear un producto que no nomás tuviera una función, pero que también se viera bien estéticamente”, explicó Treviño fundador de Elemental Creation.

Para lograrlo, Treviño no trabajó solo. El proyecto contó con la colaboración de talento clave en distintas etapas del desarrollo, incluyendo a José Luis Navarro, de IJ Robotics, quien participó en la manufactura e ingeniería del sistema, y a Juan Hernández, responsable del proceso de fundición del aluminio, una parte esencial para dar forma a la estructura orgánica del árbol, ambos con base en Saltillo, México.

Sin embargo, más allá de la innovación tecnológica, el proyecto nace de una preocupación más profunda: el impacto ambiental y la responsabilidad humana frente al planeta.

“Uno de los mensajes más importantes que yo quiero transmitir… es la sustentabilidad y la protección del medio ambiente”, afirmó. “Hay que cuidar los procesos que usemos… usar materiales reciclados y reciclables e integrar el fin de vida de un producto en el diseño”. 

Una idea que tomó una década

El concepto nació hace más de diez años, inspirado en patrones naturales como la serie de Fibonacci. Aunque descubrió que ese modelo no aumentaba la eficiencia energética, la idea evolucionó hacia algo más ambicioso.

“Me quedó la idea de crear un árbol fotovoltaico… que absorba los fotones del sol y los convierte en energía, pero hacer un árbol a escala real”, recordó. 

El proceso fue largo y lleno de obstáculos.

“Este es un proyecto que tardé aproximadamente diez años en realizarlo”, afirma. 

Desde la búsqueda de proveedores hasta los retrasos provocados por la pandemia, el proyecto se sostuvo principalmente con recursos personales.

“Refinancié mi casa varias veces… usé mis propios recursos, incluso me ayudó mi familia”, contó 

Energía del desierto

El árbol genera energía para esta vivienda, ubicada en el lugar donde fue instalado este sistema de energía sostenible. Crédito: Paula Díaz.

El árbol solar cuenta con 29 módulos y una capacidad de hasta 1.6 kilowatts, suficiente para contribuir al consumo energético de una vivienda.

“Este sistema está actualmente alimentando una casa aquí en la biosfera”, explicó. En un lugar como Arizona, el potencial es evidente. “Aquí el sol brilla casi 360 días del año… es el lugar ideal para usar este tipo de tecnología”.

Pero Treviño insiste en que la energía es solo una parte del mensaje.

“No nomás hay contaminación ambiental… hay contaminación visual. Si vamos a poner una estructura pública, que sea algo atractivo”, dijo. 

Un mensaje para las nuevas generaciones

El proyecto también tiene un componente profundamente personal. Treviño piensa en el futuro, en lo que deja atrás.

“No nomás se trata de consumir… también hay que crear algo que inspire”, reflexiona. 

Su mensaje, dice, es para su hijo y para quienes vienen después.

“Que se aviente a expresarse… pero haciéndolo de un modo consciente, usando materiales y procesos que no dañen nuestro planeta”. 

El árbol, construido con aluminio reciclado —incluyendo material reutilizado de rines de autos—, es un ejemplo de esa filosofía.

“Toda la estructura está hecha de aluminio… es reciclado y altamente reciclable”, resaltó. 

Más que un proyecto, una invitación

El árbol solar de Ismael Treviño se alza frente a la imponente Biosfera 2 en Arizona, integrando arte, tecnología y energía limpia en un mismo paisaje. Crédito: Paula Díaz.

Hoy, el árbol solar de Ismael Treviño se levanta en la Biosfera como una mezcla de arte, ingeniería y conciencia ambiental. Pero para su creador, esto es solo el comienzo.

“El paso a seguir es desparramar la idea… hacer más productos con este mismo concepto”, dijo 

Desde estacionamientos con carga para autos eléctricos hasta instalaciones públicas, su visión apunta a un futuro donde la energía limpia también sea parte del paisaje y la cultura. Ahora buscará apoyo económico para seguir desarrollando sus ideas tocando puertas con fundaciones ambientales, organizaciones que apoyen este tipo de iniciativas de energía limpia.

Y mientras el sol cae sobre el desierto, su árbol no solo produce electricidad: provoca una pausa.

Una reflexión.

Sobre cómo queremos vivir… y qué planeta queremos dejar.

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.

Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Paula Díaz es una periodista con más de 20 años de experiencia, especializada en inmigración, derechos humanos y justicia social en Estados Unidos, enfocándose en las comunidades latinoamericanas. A lo largo de su carrera, ha documentado numerosas historias de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en la frontera sur de EE.UU., brindando una mirada profunda a los desafíos que enfrentan los migrantes. Su trabajo de investigación resalta problemas urgentes en la migración y ha dado lugar a iniciativas como su sitio web Migrantesdesaparecidos.com.

Ha trabajado en importantes medios de comunicación como Voice of America, donde cubrió la Casa Blanca y el Congreso, y en Univision-Arizona como Gerente de Contenidos Digitales. También ha colaborado con Telemundo, EFEy otros medios en EE.UU. y América Latina. Inició su carrera en EE.UU. como reportera para la edición en español de Los Angeles Times y ha sido corresponsal de El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica en El Salvador. Nacida en Colombia, emigró a Los Ángeles en 2001 y posee una licenciatura en periodismo de la Universidad Autónoma de Cali, además de una maestría en Periodismo Bilingüe de la Universidad de Arizona.

Comentarios (0)

No hay comentarios en esta publicación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA. Se aplican la Política de privacidad y los Términos del servicio de Google.