Humane Borders quiere ampliar su impacto más allá de las estaciones de agua en Arizona
Con un nuevo liderazgo, la organización Humane Borders, también conocida como Fronteras Compasivas, y encabezada por Octavio “Tavo” Fuentes, busca ampliar su misión más allá de las estaciones de agua en el desierto para convertirse en una voz con alcance nacional e internacional sobre la crisis migratoria, los derechos humanos y el impacto de las políticas fronterizas en las comunidades migrantes.

Tucson, Arizona. – Durante más de dos décadas, Humane Borders (Fronteras Compasivas) ha sido reconocida por instalar estaciones de agua en el desierto de Arizona para prevenir la muerte de migrantes que cruzan la frontera entre México y Estados Unidos. Ahora, la organización busca entrar en una nueva etapa enfocada no solamente en la ayuda humanitaria directa, sino también en convertirse en una voz más activa sobre las políticas migratorias y la crisis humanitaria en la frontera.
Octavio “Tavo” Fuentes, asumió hace poco más de un mes como nuevo director ejecutivo de Humane Borders, y en entrevista con Conecta Arizona explicó que la organización enfrenta un momento de transición debido a los cambios en los patrones migratorios y las políticas fronterizas implementadas en el último año.
“Es un honor estar con una organización que tiene 26 años de historia”, señaló Fuentes. “La misión de nosotros es salvar vidas en el desierto y transformar la frontera en un espacio de dignidad, justicia, equidad, esperanza y entendimiento humano”.
Originario de San Diego, California, y residente de Tucson desde hace casi cuatro décadas, Fuentes aseguró que gran parte de su vida adulta ha estado dedicada al activismo y al trabajo comunitario enfocado en los derechos de los migrantes y el medio ambiente.
“He trabajado en universidades, organizaciones de cambio climático y liderazgo ejecutivo, pero siempre con la convicción de que esas herramientas deben ponerse al servicio de la comunidad”, explicó.

Actualmente, Humane Borders opera 38 estaciones activas de agua en el desierto de Sonora, dijo Fuentes a Conecta Arizona. Aunque el consumo de agua ha disminuido en los últimos 12 meses en comparación con los niveles registrados durante gran parte de los últimos 25 años, la organización subraya que las estaciones continúan siendo utilizadas en distintas zonas operativas.
De acuerdo con Fuentes, los datos de la Patrulla Fronteriza muestran que los cruces irregulares se encuentran en niveles no vistos desde la década de 1970. Sin embargo, aclaró que la disminución en los cruces no significa que la crisis humanitaria haya terminado.
Durante la entrevista, Fuentes recordó que recientemente sostuvo una reunión con representantes de la Patrulla Fronteriza en Tucson, donde —según explicó— las autoridades dejaron claro que, aunque la meta de la administración federal es reducir los cruces irregulares a cero y cerrar por completo la frontera, todavía no han alcanzado ese objetivo.
“No es que la gente haya dejado de migrar”, señaló. “Las personas siguen desplazándose por las condiciones en sus países de origen y por políticas que también tienen relación con decisiones históricas de Estados Unidos en América Latina”.
También dijo que los agentes migratorios le expresaron la decisión de la Administración Trump de construir muro fronterizo en la reservación indígena de los Tohono O’odham. Algo a lo que se han opuesto por años.
De acuerdo con información publicada en el sitio web oficial de la Nación Tohono O’odham, la comunidad indígena ha habitado históricamente regiones que hoy forman parte del sur y centro de Arizona, así como el norte de México, desde antes de la creación de la frontera entre ambos países. La Compra de Gadsden de 1853 dividió sus territorios ancestrales y separó a sus comunidades. Actualmente, la reserva incluye 62 millas de frontera internacional y más de 2,000 integrantes de la Nación residen en México. La tribu ha manifestado durante años su oposición a la construcción de muros fortificados en la frontera, argumentando que históricamente sus miembros han cruzado libremente la región para visitar familiares y participar en ceremonias culturales y religiosas.
Fuentes enfatizó que Humane Borders va a seguir operando estaciones de agua en el desierto. “El agua salva vidas. El testimonio es necesario. Esas dos verdades son tan ciertas hoy como lo fueron hace 26 años cuando se fundó esta organización”, afirmó.

Además, explicó que los migrantes continúan utilizando rutas cada vez más remotas y peligrosas para evitar ser detectados por autoridades migratorias, lo que incrementa el riesgo de muerte en el desierto.
“Si se salva una vida, vale el esfuerzo”, afirmó. “La gente sigue cruzando y las muertes siguen ocurriendo, aunque ahora muchas veces suceden en rutas más peligrosas”.
A través de su alianza con la Oficina del Médico Forense del Condado de Pima, Humane Borders mantiene actualizado el llamado “Death Map”, un registro de personas migrantes fallecidas en el desierto fronterizo.
Según datos compartidos por la organización, durante abril de 2026 se documentaron ocho muertes de migrantes en el Condado de Pima. De esos ocho cuerpos, tres fueron recuperados aproximadamente dentro de la semana de la muerte, mientras que cinco habían fallecido entre seis y ocho meses antes de ser encontrados.

Para Fuentes, esas cifras reflejan una realidad que continúa ocurriendo lejos de la atención pública.
“Esas personas murieron en lugares tan remotos que tomó medio año encontrarlas”, señala la organización en un documento publicado en su sitio web. “Cada una era una persona. Cada una tenía un nombre. Cada una tenía familia esperándola”.
Humane Borders considera que la disminución de los cruces fronterizos no representa el fin de la crisis humanitaria, sino un desplazamiento hacia zonas más aisladas y peligrosas.
Además de mantener las estaciones de agua y las labores humanitarias en el desierto, Fuentes aseguró que Humane Borders busca fortalecer su papel como organización de referencia sobre el impacto humano de las políticas migratorias.
“Las muertes en el desierto son producto de políticas migratorias. No son naturales y son prevenibles”, afirmó.
La visión, explicó, es utilizar los datos recopilados durante más de dos décadas para impulsar cambios en políticas públicas y participar activamente en discusiones nacionales e internacionales sobre migración y derechos humanos.
“Tenemos que usar nuestra voz y nuestra evidencia para impulsar cambios sistémicos”, dijo. “Lo que está pasando en Tucson es parte de un fenómeno global”.
Fuentes también reconoció que muchas organizaciones humanitarias atraviesan un momento difícil debido al clima político actual y al temor de perder fondos o enfrentar presiones por abordar temas relacionados con inmigración.
Aun así, aseguró que Humane Borders decidió asumir una postura más visible.
“Tenemos que presentarnos como esa voz”, señaló. “Si nuestra misión es salvar vidas, entonces debemos trabajar para cambiar los sistemas que están causando estas muertes”.
Para Fuentes, la meta es clara: mantener la presencia humanitaria en el desierto mientras la organización fortalece su participación en conversaciones nacionales e internacionales sobre migración, derechos humanos y políticas fronterizas.
“Lo que hicimos durante los primeros 25 años nos dio respeto y credibilidad”, dijo.

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