Convocan a escritores y creadores mexicanos que viven fuera de México a participar en el 5° Concurso de Literatura para la Diáspora Mexicana 2026

Arte: Daniel Robles.

Phoenix, Arizona – La convocatoria abre con una imagen discreta, un libro abierto, sombras de personas caminando sobre sus páginas, escritura manuscrita que parece escaparse del papel. La Secretaría de Relaciones Exteriores, a través del Instituto de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior (IMME), lanzó el 5° Concurso de Literatura para la Diáspora Mexicana 2026, bajo el lema “Raíces mexicanas que trascienden fronteras”. Está dirigido a escritoras, escritores y personas creadoras de origen mexicano que viven fuera del país. La convocatoria cierra el 7 de agosto; los resultados se publican el 23 de septiembre.

¿Quién escribe la experiencia mexicana cuando esa experiencia ocurre lejos de México? Desde hace décadas, la migración mexicana produce una literatura que rara vez ha entrado a los catálogos editoriales en español como literatura. El testimonio migrante se leyó como sociología, como dato, como evidencia de algo que le pasaba a otros. La academia lo estudió, las editoriales lo publicaron, sí, pero en colecciones de voces comunitarias, en antologías del margen, en proyectos de documentación cultural. Hubo excepciones, son las que todos conocemos: Ansaldúa, Cisneros; pero entraron al canon desde el norte, validadas por universidades estadounidenses, por editoriales chicanas en Chicago, por el mercado académico anglosajón. Borderlands es Syllables en California, no en Ciudad de México. La casa en Mango Street llegó al español décadas después de haberse vuelto clásica en inglés.

La escritura migrante puede ser literatura, pero necesita que alguien del lado correcto lo diga primero. Lo que este concurso toca sin nombrarlo es esa pregunta: ¿Puede una institución mexicana devolverle a esa escritura el estatus que el mercado editorial en español nunca le dio?

La edición 2026 incorpora dos categorías: obra escrita y obra gráfica y narrativa visual. La segunda es la novedad: muchas experiencias migratorias no caben en el molde del cuento o el ensayo, a veces se cuentan mejor en fragmentos, en archivos familiares, en escenas visuales. La forma tiene que moverse para alcanzar la experiencia.

Las obras deben estar escritas principalmente en español, aunque se permite el uso complementario de otras lenguas. Ese principalmente reconoce una realidad cotidiana: en muchas familias migrantes, la memoria aparece en español, el trabajo en inglés, la infancia en una mezcla y los silencios en una lengua todavía más íntima.

Imagen oficial de la convocatoria del Instituto de Mexicanos y Mexicanas en el Exterior (IMME).

El concurso no ofrece premio económico. Las personas ganadoras reciben reconocimiento oficial, publicación en la colección editorial del concurso y ejemplares impresos sujetos, dice la convocatoria, a la suficiencia presupuestaria del IMME. El jurado incluirá especialistas en literatura, cultura y creación artística, una escritora o escritor mexicano migrante y una persona ganadora de la edición anterior.

En su mejor versión, este concurso puede funcionar como una infraestructura de memoria. No resolverá las desigualdades del campo literario ni sustituirá una política cultural más amplia para creadores y creadores migrantes, pero puede hacer algo menos visible y quizá más duradero: reunir textos dispersos, darles una forma pública.

Hay convocatorias que premian obras. Esta busca algo más difícil: escuchar cómo se narra un país cuando se vive lejos y en esa distancia, si le abren la puerta, la lengua encuentra otra forma de volver.

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Autor(a)

Celia Montoya es comunicadora y actriz, originaria del estado de Sinaloa, México. Fue conductora de Radio en Tecate Baja California en la estación 88.5fm. Reside en Phoenix, Arizona, desde 2004.

Estudió Negocios en el Phoenix College en Arizona. Formó parte de la organización Toastmasters Internacional, donde además de desarrollar habilidades para comunicar fungió como vicepresidente de relaciones públicas en dos grupos, La Voz de Oro y Los Empresarios Toastmasters.

Es instructora en Fuerza Local, una organización sin fines de lucro, donde imparte clases de comunicación, hablar en público y servicio al cliente. En sus ratos libres le gusta escalar montañas, escuchar podcast, leer y escribir. Desde 2017, forma parte del grupo de poesía y literatura El Llano en Llamas.