Activistas ocupan un árbol en la frontera para evitar que sea derribado

Tucson, Arizona. – La construcción del muro fronterizo en un sector del sureste de Arizona enfrenta la resistencia de activistas ambientales que buscan impedir la tala de uno de los últimos álamos centenarios ubicados en esta área donde está proyectada una segunda barrera fronteriza.
La protesta se desarrolla en Lochiel, en el Valle de San Rafael, cerca de la frontera con Sonora, México. Los manifestantes realizan una acción conocida como tree sit, que consiste en permanecer en un árbol para evitar que sea derribado.
Uno de los activistas permanece las 24 horas sobre una plataforma instalada entre las ramas del álamo, mientras otros integrantes del grupo acampan en los alrededores y le proporcionan alimentos y provisiones.
La movilización comenzó después de que contratistas derribaran tres de los álamos más grandes y antiguos de la zona. Los activistas estiman que estos árboles tenían entre 100 y 200 años de antigüedad. Ahora buscan proteger el último ejemplar que permanece en el lugar previsto para la construcción.
“Estamos aquí para proteger ese árbol que es un cottonwood muy viejo, que creemos que entre 100 y 200 años y es el último árbol que está en en la ruta que donde quieren poner la pared de la frontera. La segunda pared aquí quieren poner dos paredes”, dijo José, un activista del medio ambiente y fronterizo, quien prefirió ocultar su rostro y omitir su apellido por temor a represalias de las autoridades federales.
El proyecto contempla la construcción de una segunda barrera de aproximadamente 30 pies, unos nueve metros de altura.
En el lugar también está acampando Eric Meza, coordinador fronterizo de Sierra Club, él explicó que en las últimas semanas contratistas de Fisher Sand and Gravel comenzaron a marcar las áreas donde avanzará la construcción.
Según Meza, la segunda valla estará aproximadamente 57 pies al norte del muro principal, cerca del límite de propiedades privadas de la zona.
“Nosotros estuvimos haciendo desde hace ya un par de años eventos aquí en esta área, trayendo atención para que la gente conociera el lugar y naciera esa intención de protegerlo, porque sabíamos que había potencial de que el muro viniera para acá. En las últimas semanas empezaron a venir los contratistas y, con sus excavadoras, derribaron tres de los álamos más grandes y antiguos que existían en esta área, dejando solamente uno”, dijo Meza y agregó que: “Hay un enojo colectivo por parte de la comunidad por no respetar estos bonitos lugares, de los que ya quedan pocos en Arizona”.

Por su parte, Jesús Vasavilbaso, vocero de la Patrulla Fronteriza del sector Tucson, explicó que el reforzamiento de la seguridad fronteriza también contempla la contratación y capacitación de más agentes. Dijo que el Big Beautiful Bill otorgó el dinero que necesitaban.
“También se está construyendo más muro y en lugares se está construyendo muro doble. Se están instalando sensores, se están instalando cámaras, están instalando luces”, enfatizó Vasavilbaso.
Los activistas aseguran que su oposición no se limita a la protección de un solo árbol. Advierten que la construcción de una doble barrera podría afectar uno de los corredores de vida silvestre más importantes de Arizona.
Meza señaló que el Valle de San Rafael constituye un importante corredor para especies como el jaguar y que una doble barrera podría impedir el desplazamiento de animales entre Estados Unidos y México.
También existe preocupación por el impacto sobre venados, jabalíes y otras especies de fauna local, así como por las posibles consecuencias de las obras sobre los mantos acuíferos utilizados por comunidades agrícolas y ganaderas de la región.
Los activistas también cuestionan que determinadas leyes ambientales puedan quedar exentas de aplicación para permitir la construcción de infraestructura fronteriza.
“Estamos pidiendo que esos árboles que quedan no sean sacrificados por el muro, que se trabaje alrededor de ellos y que se haga el estudio medioambiental pertinente”, afirmó Meza.
Personas procedentes de distintas partes de Arizona y de otros estados se han sumado a la protesta y mantienen una presencia permanente en el lugar.
“Muchas personas dicen: ‘Oh, solo un árbol’. Pero en realidad es más que eso”, explicó Meza. “El árbol ya para nosotros representa todo lo que ha sido la pérdida de cientos y cientos de diferentes árboles que continúan siendo talados y destruidos todos los días para la construcción de estos muros”.
La congresista por Arizona Adelita S. Grijalva criticó a la administración del presidente Donald Trump después de que contratistas encargados del proyecto del segundo muro fronterizo derribaran tres álamos de aproximadamente 100 años cerca de Lochiel, Arizona.
Grijalva calificó la construcción de una segunda barrera como innecesaria y advirtió que la expansión del muro amenaza hábitats de vida silvestre, ecosistemas frágiles y sitios de importancia cultural en la región fronteriza. La legisladora recordó que en mayo cuestionó al secretario del Interior, Doug Burgum, sobre las medidas para reducir los daños en áreas ambiental y culturalmente sensibles, y señaló que la tala de estos árboles demuestra la necesidad de una mayor supervisión de las obras fronterizas de la administración.

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