Aumentan las muertes de migrantes en el desierto de Arizona: 73 en lo que va de 2026

El desierto de Arizona, a lo largo de la frontera con México, es escenario de peligrosos cruces migratorios bajo temperaturas extremas. Crédito: Paula Díaz.

Tucson, Arizona. – Las muertes de migrantes en el desierto de Arizona muestran un aumento este verano. Un nuevo informe de Humane Borders y la Oficina del Médico Forense del Condado de Pima revelan 19 nuevas muertes en julio y 13 en junio, mientras las altas temperaturas continúan representando un riesgo mortal para quienes intentan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

Hasta la fecha, los restos de 73 personas han sido localizados este año en Arizona, frente a 59 registrados para esta misma fecha en 2025. Durante todo el año pasado fueron localizados los restos de 103 personas.

Las nuevas cifras elevan a 4,505 el número de muertes registradas en el sur de Arizona durante los últimos 25 años. Entre las personas fallecidas hay hombres, mujeres y niños.

“Los veranos suelen ser la temporada más mortal en Arizona, ya que las personas que están migrando sucumben al calor extremo”, dijo Octavio Fuentes, director ejecutivo de Humane Borders. “Simplemente no puedes cargar suficiente agua para sobrevivir; es una manera terrible, inhumana y evitable de morir. Me preocupa profundamente que estemos viendo más muertes ahora que hace un año, y todavía nos quedan dos meses”.

Cada verano aumentan las muertes en el desierto de Arizona

Un desglose de los casos registrados en julio revela que cinco personas llevaban menos de un día fallecidas cuando fueron encontradas, dos menos de una semana y cuatro menos de tres meses, señala el reporte.

De acuerdo con Humane Borders, la gran mayoría de las muertes está relacionada con la deshidratación y la exposición a las condiciones extremas del desierto, aunque también se registran fallecimientos por hipotermia, ahogamiento, traumatismos por golpes y causas que no llegan a determinarse.

La organización advierte que las cifras conocidas podrían representar solo una parte de la dimensión real de la tragedia, debido a que otras personas desaparecen en el desierto y sus restos nunca son encontrados.

Las localizaciones suelen ser realizadas por grupos voluntarios de búsqueda y rescate, agentes de la Patrulla Fronteriza, propietarios de terrenos y excursionistas. Tan solo durante 2025, voluntarios de Humane Borders encontraron seis conjuntos de restos durante recorridos de exploración.

A pesar del endurecimiento de las políticas migratorias y de las restricciones para ingresar a Estados Unidos, las personas continúan intentando cruzar la frontera.

“La idea de una ‘frontera cerrada’ es ilusoria”, dijo Brad Jones, profesor de Ciencias Políticas del Centro de Migración Global de UC Davis y miembro de la junta directiva de Humane Borders. “Cuando existen factores que obligan a las personas a abandonar situaciones potencialmente amenazantes, la gente vendrá. En el desierto, si vienen, la probabilidad de morir es alta”.

Humane Borders vincula las miles de muertes registradas a lo largo de la frontera sur con las políticas estadounidenses de “prevención mediante la disuasión”, implementadas por administraciones de ambos partidos desde la década de 1990.

Según la organización, estas políticas han contribuido a desplazar los cruces migratorios hacia zonas remotas y peligrosas del desierto, alejadas de los puertos de entrada.

“Las muertes, pasadas y presentes, nos recuerdan que endurecer la frontera no funciona”, dijo Fuentes. “Las personas seguirán migrando, como lo han hecho a lo largo de la existencia humana. Lo que se necesita es una reforma migratoria: dirigir recursos hacia ‘venir de la manera correcta’. Así que, en lugar de gastar miles de millones de dólares en muros dobles, imaginamos un sistema migratorio con recursos suficientes para procesar solicitudes de trabajo y asilo en meses, no en años”.

Migrantes cruzan el desierto de Arizona pese a temperaturas de más de 100 °F.

Son muy distintas las razones por las que las personas emprenden el recorrido al norte. Algunas abandonan sus países huyendo de la violencia, la pobreza o los desastres naturales; otras buscan reunirse con sus familias o encontrar oportunidades económicas en Estados Unidos.

Humane Borders señala además que algunas personas provenientes de otros países desconocen la verdadera dimensión de los peligros del desierto o reciben información engañosa de organizaciones criminales que se aprovechan de su vulnerabilidad.

La falta de vías legales disponibles para ingresar a Estados Unidos también puede influir en la decisión de intentar cruzar sin documentos.

Un estudio reciente del Cato Institute concluyó que la actual administración ha reducido las entradas legales a Estados Unidos en una proporción significativamente mayor que las entradas irregulares.

Por su parte, datos de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) muestran más de 10,000 detenciones mensuales a lo largo de la frontera durante este año, con una tendencia al alza durante los últimos meses. Esa cifra no incluye a los llamados “gotaways”, personas observadas ingresando al país que no fueron detenidas.

Agua que salva vidas

Humane Borders fue fundada por líderes religiosos en el año 2000, cuando las muertes de migrantes rondaban las 100 por año, una cifra similar a los niveles registrados actualmente.

La organización sin fines de lucro, con sede en Tucson, opera principalmente gracias al trabajo de voluntarios y donaciones privadas y mantiene decenas de estaciones de agua autorizadas en diferentes puntos del sur de Arizona.

El agua no está destinada exclusivamente a migrantes. También puede ser utilizada por excursionistas, cazadores, campistas e incluso agentes de la Patrulla Fronteriza que enfrenten una emergencia.

El otoño pasado, una estación de agua ubicada en Cabeza Prieta ayudó a salvar la vida de una ciudadana estadounidense que se quedó sin agua durante un recorrido en bicicleta bajo temperaturas de tres dígitos, según menciona el reporte.

“El desierto no discrimina; es mortal para todos, independientemente del color de su piel o país de origen”, dijo Fuentes. “En cuestión de horas, el calor puede vencerte y convertirse en una situación de vida o muerte. Necesitamos dejar que los tribunales decidan, no el desierto”.

Para Humane Borders, mantener estas estaciones continúa siendo una medida necesaria mientras persistan las muertes en la región fronteriza.

“Un número impactante de personas ha muerto en Arizona buscando seguridad y una vida mejor”, dijo Laurie Cantillo, presidenta de la junta directiva de Humane Borders. “Desearíamos que las personas no estuvieran cruzando y muriendo en nuestro propio patio trasero, pero esta es la realidad actual. Seguiremos colocando agua en el desierto hasta que no haya más muertes en la tierra de las tumbas abiertas de Arizona”.

El mapa de los restos reportados en julio de 2026 está disponible en este enlace.

Las estadísticas mensuales y anuales de los últimos 15 años están disponibles en este enlace.

Nota relacionada:

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Autor(a)

Paula Díaz es una periodista con más de 20 años de experiencia, especializada en inmigración, derechos humanos y justicia social en Estados Unidos, enfocándose en las comunidades latinoamericanas. A lo largo de su carrera, ha documentado numerosas historias de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en la frontera sur de EE.UU., brindando una mirada profunda a los desafíos que enfrentan los migrantes. Su trabajo de investigación resalta problemas urgentes en la migración y ha dado lugar a iniciativas como su sitio web Migrantesdesaparecidos.com.

Ha trabajado en importantes medios de comunicación como Voice of America, donde cubrió la Casa Blanca y el Congreso, y en Univision-Arizona como Gerente de Contenidos Digitales. También ha colaborado con Telemundo, EFEy otros medios en EE.UU. y América Latina. Inició su carrera en EE.UU. como reportera para la edición en español de Los Angeles Times y ha sido corresponsal de El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica en El Salvador. Nacida en Colombia, emigró a Los Ángeles en 2001 y posee una licenciatura en periodismo de la Universidad Autónoma de Cali, además de una maestría en Periodismo Bilingüe de la Universidad de Arizona.

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