Claudia Sheinbaum y Alfonso Durazo inauguraron carretera en la sierra de Sonora; muy cerca del Memorial La Mora

Transcurrieron alrededor de 93 años para que los sonorenses que habitan y desarrollan actividades económicas y productivas entre Sonora y Chihuahua, en el área que conecta -particularmente- a Bavispe con nuevo Casas Grandes, en la Sierra Madre Occidental, puedan tener una carretera que facilite su vida cotidiana.
El 31 de enero, la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alfonso Durazo Montaño inauguraron formalmente el tramo carretero que comprende de 134 kilómetros de longitud, 18 kilómetros en Sonora y 116 para Chihuahua.
En diez meses se construyó y concluyó el compromiso del gobierno federal; el compromiso de dos sexenios iniciados por Andrés Manuel López Obrador y aterrizado en la gestión de Claudia Sheinbaum Pardo, para conectar a los dos estados con mayor extensión territorial en México, en la frontera con Estados Unidos.

Carretera que esperó más de 90 años
Esta carretera se solicitó de manera formal en 1933, cuando era gobernador de Sonora Rodolfo Elías Calles y en la presidencia había otro sonorense, Abelardo L. Rodríguez.
La petición fue hecha por un grupo de ciudadanos al gobernador en turno; la respuesta fue que no había recursos para considerar esta necesidad de traslado y de comunicación, por lo que, a través de un fondo comunitario, la población envió 500 pesos para motivar a la participación de las autoridades. Sin éxito. Entre 1990 y 1992 los recursos desaparecieron, pero no se perdieron las esperanzas.
Han transcurrido hechos muy lamentables, a cuya presión social ha tenido que corresponderse para llegar al día en el que se hiciera un simbólico corte de listón para que se desvanezca el aislamiento entre comunidades, para facilitar operaciones comerciales entre ambos estados, elevar la competitividad y ofrecer movilidad más rápida y segura a los usuarios de esta región.
Fotos: Cortesía del Gobierno del Estado de Sonora
En una tarde-noche de invierno, en la sierra alta de Sonora, con cientos de asistentes y testigos del cambio en esta ruta, se pudo decir “compromiso cumplido” a la carretera que conecta a Bavispe, Sonora, con Nuevo Casas Grandes, Chihuahua.
Esta es una obra en la que se invirtieron mil 859 millones de pesos y que beneficiará a más de 115 mil habitantes, en la que, además habrá una reducción en los tiempos de traslado de 95 minutos.
Los 18.1 kilómetros de Sonora cuentan con dos puentes estratégicos: uno de 122 metros de longitud y otro de 62 metros, se le hicieron instalaciones hidráulicas y de drenaje, además de que -según la información técnica proporcionada por el gobierno estatal- se usó material especializado que garantiza la durabilidad de la obra y la resistencia de la infraestructura.
La tragedia de estas tierras
La inauguración de este tramo carretero fue a pocos metros, cien quizás, del Memorial La Mora, testimonio de una tragedia, con el que se recuerda a las víctimas de la masacre del 4 de noviembre de 2019: integrantes de las familias LeBarón, Miller y Langford, de la que hubo nueve víctimas fatales: tres mujeres y seis de sus hijos.
La mañana de ese lunes, en tres autos, tres mujeres jóvenes (tres madres de familia) viajaban en tres autos que fueron confundidos y emboscados por miembros del crimen organizado que operan en los límites de Sonora y Chihuahua.
Las unidades fueron atacadas a balazos, el primero de ellos, recibió más de 200 impactos de bala sin que nadie reportara el hecho y pidiera ayuda para las primeras cinco víctimas: Rhonita LeBarón de Miller y sus cuatro hijos, Titus Alvin y Tiana Gricel (unos gemelos bebés) Krystal Bellaine y Howard Jacob Miller.
Un par de horas después se encontrarían con un mal destino los ocupantes de dos autos más: Christina Marie Johnson, quien murió en un segundo ataque, más no así su bebé Faith Marie Johnson, quien viajaba en su sillita en el asiento trasero del auto. La misma mala suerte acompañó a Dawna Ray Langford y a sus hijos Trevor Havey y Rogan Jay Langford.

No obstante, de este ataque armado, hubo otros siete sobrevivientes, para sumar ocho en total. Los hermanitos Langford: Kylie Evelyn, Devin Blake, McKenzie Rayne, Cody Grayson, Jake Ryder, Brixon Oliver y Xander Boe. Todos son miembros de la comunidad mormona que, por décadas, ha tenido su vida entre Sonora y Chihuahua. Y que también ha tenido otras víctimas mortales en años anteriores, de la rama LeBarón.
Durante la inauguración del tramo carretero, al que llegaron cientos de personas en autos particulares y en camiones, no se habló de este oscuro recuerdo, de la vulnerabilidad que ha habido en la carretera y en los caminos de la sierra, por donde las personas han puesto su vida y la de sus familias en riesgo, por décadas, esperando ser atendidas, cuidadas, protegidas.
Como suele ocurrir en los eventos a donde acuden las autoridades, a las que acude actualmente la primera mandataria de México (la presidenta con “A”, la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas de México), en esta ocasión, en Bavispe, la tierra que vio nacer a Alfonso Durazo, no hubo manifestantes por temas fuertes, como la masacre que recordamos.
Sólo la alegría de un gobernador que logró llevar esta gran obra a su municipio de origen, cuya necesidad para los sonorenses de la región había sido ignorada por todos los gobernadores previos.

Se habló de historia, pero no de la de noviembre de 2019
Nadie habló de las familias que perdieron a sus integrantes, que se enlutecieron, que llegaron primero a recoger los cuerpos y buscar a los niños desaparecidos en la sierra, huyendo para proteger sus vidas (algunos con lesiones graves), antes que las autoridades de Sonora y de Chihuahua.
No se hizo mención alguna del recordatorio que estaba a unos metros; no se habló de la plaza cuyo centro está ocupado por la escultura del artista Marlon Balderrama, inaugurada en diciembre del año 2020, en plena pandemia.
Por la colocación del presídium, los asistentes daban la espalda a la escultura de alrededor de 20 metros de altura y 30 toneladas de bronce sintético y concreto que costó casi 3 millones de pesos; que está en una plazuela que costó cerca de 6 millones de pesos, donde la gente esperaba sentada en las bancas que están alrededor o en el suelo; donde había niños acostados boca arriba, lanzando piedritas al aire, para vencer el tedio de la espera, tanto del tiempo que llegaron con anticipación, como por la hora y media que llegó tarde la presidenta Sheinbaum Pardo, cuando comenzaba a oscurecer y, entonces, la enorme luna estaría a un lado suyo o a su espalda, todo dependiendo de la colocación de la lente de la cámara o el celular con que se captara la imagen.

Tal vez muchos de los asistentes que fueron testigos de la inauguración de esta obra, de esta acción de justicia social, pasaron a un lado, se tomaron fotos, videos, bailaron o simplemente ignoraron la escultura que estará en soledad las frías noches del invierno de la sierra, en esos lapsos en los que no pasa ni un carro.

Mientras tanto, en vigilia siempre, está el Ángel Moroni que toca un trompeta anunciando la resurrección según a creencia mormona, y unos metros abajo del ángel las figuras en tamaño real de las tres madres y los seis niños que murieron, cuyas inocencias fueron atacadas por las balas, por la violencia, por la inseguridad. Como sigue ocurriendo en México.
De esta escultura que representa el árbol de la vida, que tiene nueve raíces, y que se inauguró por el presidente Andrés Manuel López Obrador, con Claudia Pavlovich Arellano como gobernadora, un año, un mes y 13 días después de la masacre, nadie dijo nada.
Por esta tragedia que puso -también- a Bavispe en el mapa, en las noticias nacionales e internacionales cuando Alfonso Durazo era secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana en el gabinete de AMLO, por la que se construyó un cuartel de la Guardia Nacional, se instaló una antena para que mejorara la señal de comunicación, por la que se pavimentó la carretera por la que se llega desde Agua Prieta, no se dijo nada.
En el evento del sábado 31 de enero, en el que estuvo presente la presidenta de México y no hubo ninguna autoridad del estado de Chihuahua, que es al que “le tocan” más kilómetros de esta carretera; se habló de las cuatro transformaciones que ha tenido México, del tiempo de las mujeres y de los logros y oportunidades de las mujeres en la historia del país. Pero de las tres madres que murieron a poca distancia de donde estábamos, nada. No se dijo nada.
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