Cruzando Líneas, la columna: “La frontera desde el privilegio”, por Maritza L. Félix

Para recorrer la frontera se requiere todos los sentidos; hay que vivirla, no se puede entender en un vistazo. Hay que cruzarla de ida y de vuelta. Y pensar que en un parpadeo se desvelará la complejidad de migración es una utopía. ¿Cómo se entiende lo que pasa cerca del muro cuando la herida del migrante sangra desde mucho más lejos?

Cuando Joe Biden visitó El Paso, Texas, por primera vez como presidente de Estados Unidos, solo tuvo una mirada empañada de la frontera. No es lo mismo un recorrido guiado que un calvario migrante. Es un primer paso, cierto, pero de buenas voluntades está lleno el infierno. ¿Qué pasa con los que viven en este mundo el mismísimo purgatorio?

A la frontera se la entiende desde las entrañas, con las historias y los cólicos de los muchos tráficos, con los puentes humanos que nos tiende la familia y la cercanía, con los tantos muros que hemos construido y los otros de los que nos hemos burlado. Uno solo logra verla cuando los ojos están tan hambrientos como el corazón. A esta zona no se le puede desnudar desde el privilegio.

No solo la tierra, la barda, las garitas y el comercio, no basta con acercarse al río y quemarse el rostro en el desierto. No. No es el uniforme o las mochilas que se deshacen en el camino. Es el todo con el que se abona un fenómeno del que nos cuesta hablar con sinceridad. Sin ese chaleco antibalas de la empatía. Es bajarse del pedestal en el que se monta la política. Entender la frontera es desgarrarse un poco por dentro.

Pero todos escupen declaraciones cuando se trata de hablar de seguridad pública y control fronterizo. En la agenda presidencial se mezclan las políticas de disminución de cruces irregulares y decomisos, cumbres y reuniones con mandatarios, estrategias de reacciones siempre, y muy pocas soluciones. Se refieren siempre al futuro con una memoria muy corta del pasado. No se entiende como un todo. No hay una conversación profunda del individuo, del migrante. ¿En dónde? En estas agendas se tienden los puentes humanos.

¿Cuándo existirá la libertad de la voluntad política de abordar las causas de la migración? No es una conversación si solo uno es el que marca la pauta, el que diseña las reglas del juego, el que decide quién va de qué lado del muro y que arbitrariamente implementa medidas proteccionistas que blindan imaginariamente estas fronteras. O el que tira la piedra y esconde la mano. No hablar de la responsabilidad histórica de la migración, de los infiltrados, de las carencias, de los sueños, de la humanidad es también una declaración política.


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Autor(a)

Maritza L. Félix es una galardonada periodista independiente, productora y escritora en Arizona. Es la fundadora de Conecta Arizona, un servicio de noticias en español que conecta a las personas en Arizona y Sonora principalmente a través de WhatsApp y las redes sociales. Es la creadora de Cruzando Líneas, un podcast de nuevas narrativas fronterizas. Es coproductora y copresentadora de Comadres al Aire.

En 2022, Maritza fue nombrada como la Innovadora del Año por Local Media Association y recibió el premio 2022 Cecilia Vaisman como la mejor periodista multimedia hispana por parte de la Universidad Northwestern y NAHJ.

 Es becaria senior del programa de JSK Community Impact Fellowship de Stanford y graduada del programa de liderazgo e innovación en periodismo Executive Program in News Innovation and Leadership in Journalism de Craig Newmark Graduate School of Journalism en CUNY. Además es becaria de The Carter Center, la Asociación de Escritores de Educación (EWA), Feet in 2 Worlds (Fi2w), “Adelante” de IWMF y de Listening Post Collective; forma parte de las 50 Mujeres que pueden cambiar el mundo del periodismo 2020 de Take The Lead. Félix ha sido nombrada en dos ocasiones como “La mejor periodista en español de Arizona” y como una de las “40 personalidades hispanas menores de 40 años en Arizona”.