El Moro de Cumpas, famoso “personaje” que no era de Cumpas

Se cumplen 69 años de la carrera que sigue recordándose y recreándose .Foto: Facebook El Viejon HMO, retocada con IA

El 17 de marzo es una fecha popular en el cancionero de Sonora. Hay un tema musical que narra la carrera de El Moro de Cumpas y El Zaino de Agua Prieta, dos caballos que han pasado a la historia por una competencia con apuestas en tiempos que no había transmisiones en vivo, reels ni redes sociales, pero que quedó inmortalizada.

Era el año 1957, cuando la carrera se convirtió en corrido; desde entonces, no sólo de boca en boca se ha transmitido este suceso, sino que -también- se han descubierto detalles y realidades que complementan la historia que también propició una película.

Una de los corridos mexicanos, surgidos de acontecimientos de Sonora, es El Moro de Cumpas, de la autoría de Leonardo “El Nano” Yáñez. Narra la carrera parejera que se llevó a cabo en el municipio fronterizo de Agua Prieta, el 17 de marzo de 1957.

En esta carrera, los asistentes apostaron por El Moro y El Relámpago, nombre real del caballo que hemos conocido popularmente como “El Zaino”, que era de Rafael Romero quien, a su vez, era propietario del Copacabana Club, un centro nocturno que estaba frente al taste (terreno) donde se hizo la carrera.

El Moro, por su parte, era propiedad de Pedro Frisby y fue llevado desde Cumpas “especialmente a ganar”. Su jinete era Gumercindo “Chindo” Valenzuela, quien trabajaba como vaquero del rancho Tres Nogales, de Cumpas.

La fama de El Relámpago, o El Zaino de Agua Prieta, era que no tenía carreras perdidas, por lo que las apuestas estaban divididas.

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¿Cómo que El Moro de Cumpas no es de Cumpas?

El dueño de la cuenta de Facebook Cumpassonmex señala que El Moro fue comprado como potrillo para usarlo de garañón, para mejorar la raza, en un rancho de la región de Cocóspera, perteneciente al municipio de Ímuris.

Los dueños del potrillo que se haría famoso por no ganar una carrera y por ser el protagonista de un corrido, eran los integrantes de la familia Martínez, fueron eran amigos de Pancho Villa y El Moro fue un regalo de El Centauro del Norte (Villa) para ellos.

El caballo regalado se llamó El Palomino de Villa, el padre de El Moro; la madre se llamaba La Mora Changa. De ahí fue llevado al rancho Tres Nogales, en Cumpas, desde donde ganó fama.

El corrido de El Moro de Cumpas ha sido interpretado por Antonio Aguilar, artista del género ranchero que compraba caballos a la familia Martínez; el tema también fue cantado por Vicente Fernándz, Chayito Valdez, Lucha Villa y por el sonorense Gilberto Valenzuela “El Sahuaripa”.

La película con el mismo nombre del corrido se estrenó en el año de 1977, fue dirigida por Mario Hernández y protagonizada por el matrimonio conformado por Flor Silvestre y Antonio Aguilar. Las locaciones de la película fueron en Baja California, no en Sonora.

El motivo por el que El Moro tuvo su corrido y no El Zaino (o El Relámpago) es porque éste ya estaba escrito antes del resultado de la carrera; así que, pese a que todo apuntaba a que el Moro fuera el primero en cruzar la línea que marcaba la meta, fue el Zaino el que dio la sorpresa, por eso, al final del tema, “el Nano pide disculpas”. Aquí te lo compartimos

En la película, como quizás ocurre o se acostumbraba, la señal de salida de los caballos y los jinetes era el grito “Santiago”, que hace referencia a Santiago Apóstol, protector de la gente que anda a caballo y de los animales.

En Agua Prieta, a 69 años de este acontecimiento popular, se recreó la popular carrera.


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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.