Elecciones del 5 de noviembre: la población rural de Arizona se hará escuchar en las urnas

➡️ Texto: Carlos Torres Bujanda
➡️ Fotos: Daniel Robles
Salvador González nació en Sonora, México, pero reside en el condado de Cochise, Arizona, desde hace más de 30 años. Goza ya de sus años de jubilación y, como estadounidense naturalizado, está listo para votar en la elección presidencial a realizarse el martes 5 de noviembre. Es un ciudadano que ama a su comunidad y la conoce cabalmente.
De acuerdo a encuestas preliminares, la próxima contienda electoral en Arizona será reñida. En la elección de 2020, el presidente Joe Biden ganó el estado por una ventaja de 11,000 votos —apenas el 0.3% de la totalidad—. Con márgenes pequeños entre la candidata demócrata y el candidato del partido republicano en este momento, la decisión de personas como González definirá quién se quedará con los 11 votos del Colegio Electoral que le corresponden a Arizona.
A pesar de la relevancia de cada voto en Arizona —uno de siete estados péndulo junto con Georgia, Carolina del Norte, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin—, González no oculta un cierto desencanto con la política. Siente que algunos candidatos, especialmente a nivel local, se interesan en la comunidad circunstancial y esporádicamente.
“Solo cuando están en campaña se arriman a uno. Después, es difícil contactarlos”, dice González, para describir un sentimiento de abandono que resalta, a su vez, la necesidad de que los representantes permanezcan conectados con sus electores después de las elecciones.

Quizás a razón de esa percepción de estar relegados a un segundo plano, González valora todavía más las iniciativas comunitarias de la organización Rural Arizona Engagement (RAZE, por sus siglas en inglés). RAZE tiene un nutrido grupo de personas —compuesto por personal y voluntarios— recorriendo las calles del condado más al sureste de Arizona para incentivar la participación política, y que los residentes no se pierdan la valiosa oportunidad de hacer sentir su voz en las urnas.
Los esfuerzos de organizaciones sin fines de lucro, como lo es RAZE, es crucial para cerrar brechas. “Es importante que estas organizaciones trabajen en las comunidades para abordar problemas como la falta de empleo y los derechos de salud”, dice González, apuntando a dos preocupaciones vigentes entre los pobladores de la zona.
Los líderes de RAZE creen que la colaboración entre organizaciones de sociedad civil y la comunidad puede ayudar a proporcionar información relevante, y crear así unidad en torno a los problemas que enfrentan.

Las voces de la comunidad
El condado de Cochise, que abarca una extensión de 6.209 millas cuadradas, comparable a los estados de Rhode Island y Connecticut juntos, es una importante zona agrícola. Según indican cifras estatales oficiales, unos 82,000 habitantes del condado eran elegibles para votar en la pasada elección general, pero de ellas votaron alrededor de 60,000. Es decir, el 74%, lo cual fue 7% más en comparación al porcentaje de pobladores que ejerció el sufragio en 2016.
Denise Flores es una promotora del voto de 23 años que trabaja para RAZE en el condado de Cochise. Como residente de Douglas, entiende de primera mano los problemas que enfrentan los votantes, especialmente los jóvenes, quienes compartieron abiertamente sobre sus problemas con ella.
En sus conversaciones le comentan sobre la carga que representa la deuda estudiantil y su preocupación por los derechos de salud de las mujeres. Son temas que salen a relucir a menudo, dice. “La mayoría de las personas con las que hablo están preocupadas por su futuro y los derechos que les están quitando”, explica.
Denise destaca la importancia de brindar información precisa y accesible, ya que la desinformación es una barrera que impide que muchos ciudadanos comprendan sus opciones. “Muchos solo conocen nombres, pero no saben realmente quiénes son los candidatos o qué representan”, comenta.
Como promotora, ella trata de llenar ese vacío de información, brindando a los votantes datos claros y respondiendo a sus preguntas. Ella cree que esta labor no solo tiene un impacto en la elección actual, sino que sienta las bases para una comunidad más informada y activa en el futuro.
Denise cree firmemente que su trabajo puede tener un impacto duradero, no solo en su comunidad, sino también en su familia. “He logrado que familiares que antes no votaban se interesen en el proceso y consideren hacerlo este año”.

Entre la verdad y los rumores
En su campaña para promover la participación cívica y reducir la abstención, RAZE ha conocido varios casos de intimidación a los votantes. El equipo detectó que la desinformación era un problema grande.
Eric Braverman, veterano de las Fuerzas Armadas y residente de Cochise desde que concluyó su servicio en Fort Huachuca, coincide que la desinformación afecta a la población, especialmente por su cercanía a la frontera. “El mayor problema que enfrentamos es la crisis de la frontera, que se presenta como un tema de terror en la televisión”, afirma. “Es una mentira impulsada por el racismo”, dice sin tapujos.
Para Braverman, el resultado es que se despierta una sensación de inseguridad que no solo afecta la opinión pública, sino que genera un ambiente de desconfianza hacia los actores políticos y también hacia las organizaciones que intentan ayudar. Consecuentemente, la comunidad está en una situación vulnerable, donde las decisiones políticas se basan en rumores y miedos infundados.
“Debemos luchar contra las narrativas negativas que afectan nuestra comunidad”, concluye.

El camino hacia adelante
Durante su labor como promotores del voto, los miembros de RAZE han percibido la desconfianza. “Algunos votantes simplemente no quieren hablar y cierran la puerta en nuestra cara”, relata Flores, para quien la falta de disposición para interactuar a menudo proviene de la desinformación y el miedo a las repercusiones de participar en el proceso electoral.
Afortunadamente, la mayoría de las interacciones son más amables. Flores también ha tenido experiencias positivas, como el encuentro con una mujer mayor que quiso compartir sus preocupaciones. “Fue agradable ver que alguien realmente quería compartir sus pensamientos sobre los candidatos”, cuenta Flores.
La comunicación clara y honesta, y la colaboración entre los votantes y las organizaciones comunitarias ha sido valiosa para superar la desconfianza.
El camino hacia la participación activa en el proceso democrático es así, fácil de transitar a veces, y en ocasiones con obstáculos que sortear, pero las historias de esperanza y compromiso resuenan. La labor de RAZE ha sido fundamental para empoderar a los votantes y asegurar que sus voces se escuchen cada vez más y con mayor fuerza.
Entre más personas participen, desde luego, más se fortalecerá la democracia en el condado de Cochise. Ahora solo falta que todas las personas que se registraron para votar, en el tiempo estipulado para ello, acudan a las urnas a gozar de su derecho, que a la vez es también un deber.

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