De la ropa de la casa al mercadito de mujeres: dos hermanas chihuahuenses lanzan un negocio propio en Phoenix
Crecieron entre ajuares, ventas y tianguis. Hoy, desde el centro de Phoenix, sostienen una boutique, un espacio para emprendedoras y una comunidad que apuesta por crecer sin soltar la mano de otras mujeres.

Brenda Melo (izquierda) y Tessa “Hermosísima de París”, hermanas originarias de Chihuahua, fundaron Blesstore Fashion Boutique y Latina Concept Store en Phoenix. Foto: Daniel Robles/Conecta Arizona
Tessa y Brenda Rangel aprendieron a vender casi a la par de hablar y caminar. Se criaron en una casa de comerciantes en su natal Chihuahua, en México. La “fayuca”, el inventario y el sacar cuentas era parte de su vida diaria; trabajar era una cultura familiar que se convertía en algo así como una herencia que se saborea en vida.
Con los Rangel, el trabajo con la ropa no fue una idea de último momento ni una moda de pandemia; fue oficio y escuela. Así fue como, en medio de una crisis de salud mundial como fue la pandemia por COVID-19, las hermanas se convirtieron en empresarias en una patria que no se parecía a la suya y con los desafíos de un mercado que pareciera una carrera de obstáculos para las mujeres. Empezaron en línea, desde el comedor de su casa, mientras acomodaban su idea de negocio entre pendientes, facturas y diseños diferentes. No fue una decisión elegante ni perfecta. Fue, más bien, una respuesta práctica y valiente a una incertidumbre que obligó a muchas familias a reinventarse desde cero.
Con el tiempo, ese esfuerzo fue tomando forma. Blesstore Fashion Boutique se convirtió en una vitrina digital especializada en piezas asimétricas, modernas y distintas a lo que suele encontrarse en Arizona. La apuesta no era solo vender ropa, sino ofrecer algo con identidad propia, con ese gusto por lo inesperado que también habla de quiénes son ellas y de dónde vienen.

“A nosotras no nos dicen que no podemos hacerlo, porque lo hacemos”, dijo Tessa, Hermosísima de París, como se autonombra, con esa energía que la caracteriza.
“Desde chiquitas empezamos a trabajar en los tiraderos, así les decían a los tianguis, ponías las sábanas y ahí ponías las ventas, así empezó mi papá y poco a poco fue creciendo su negocio y así nos enseñamos nosotros”, añadió la mujer de risa fácil.
Así, entre zapatos y bonetería entendieron el amor por los negocios, pero no el secreto para llevar los libros. Eso lo aprenderían mucho después, entre tropiezos, al emprender en Estados Unidos.

Brenda Melo, cofundadora de Blesstore Fashion Boutique y Latina Concept Store, dentro del espacio que dirige junto con su hermana en el centro de Phoenix. Foto: Daniel Robles/Conecta Arizona
Migrar para superar
La historia de ambas también es una historia de migración y de decisiones difíciles. Brenda llegó a Estados Unidos hace 20 años. Tessa lleva también unos ocho años en el país, después de insistencias repetidas de su hermana para que se viniera. Una ya conocía el desarraigo; la otra entendió pronto que quedarse también era una forma de apostar por una vida distinta.
Para Tessa, el mensaje es claro: el miedo existe, pero no puede decidir por una. “No se rajen”, dice con la franqueza de quien sabe que emprender en Estados Unidos siendo mujer migrante no es una historia romántica, sino una prueba diaria de resistencia. Y, aun así, insiste, los sueños sí se cumplen cuando una sigue avanzando, aunque sea con temblor en las piernas.
Con esa tenacidad, el proyecto no se quedó ahí, en una tienda digital. En el centro de Phoenix, frente al Consulado de México, abrieron Latina Concept Store, un espacio para rentar áreas a emprendedoras y emprendedores que ofrecen productos o servicios. Ahí organizan mercaditos mensuales, talleres y actividades que ayudan a otras mujeres a mostrar su trabajo y hacer comunidad. “Nosotros nos dedicamos a rentar espacios para poner sus servicios o sus productos”, explica Brenda en la entrevista, mientras Tessa insiste en que la idea siempre fue crecer acompañadas, no solas.
La respuesta a sus noches de desvelo, a sus preocupaciones económicas y a la pregunta inevitable de “¿y ahora qué?” no fue solo una salida económica. Fue también una forma de recuperar una identidad que venían cargando desde mucho antes de cruzar la frontera.
Ese proceso no fue sencillo. La propia Tessa lo dice sin romanticismo: “Me vine a estudiar, pero empecé a trabajar y me gustó más ganar en dólares”. También confiesa que estar lejos de la familia pesa más de lo que suele admitir una entrevista.
“Yo estaba en la casa de mi amiga, tristeando”, cuenta al recordar una etapa en la que le costó mucho vivir sola en Estados Unidos, mientras hacía llamadas telefónicas con su familia en México y pretendía que todo estaba bien. La distancia, el silencio de los domingos y las reuniones familiares desde lejos marcaron su historia tanto como las ventas o los libros de contabilidad.

Tessa “Hermosísima de París” sostiene una de las mochilas reunidas durante una colecta para apoyar a estudiantes de familias de bajos recursos en su regreso a clases. Foto: Daniel Robles/Conecta Arizona
Los desafíos
El hacer ese sueño realidad también ha tenido sus momentos desafiantes. El que más las marcó, gritan a unísono, es “el TPT”.
En Arizona, el Transaction Privilege Tax, o TPT, es el impuesto que el Estado cobra a los negocios por el privilegio de operar en el estado; aunque muchas veces se le llama “sales tax”, en realidad la obligación recae en el vendedor, no directamente en el comprador, y la tasa puede variar según la actividad y la ciudad donde opere el negocio.
“Dos años sin pagar el TPT y que nos llega una multa”, cuenta Tessa, todavía con el peso del susto en la voz. La lección salió cara, casi cuatro mil dólares, pero también les dejó algo que hoy repiten a otras emprendedoras: hay que revisar finanzas, contabilidad y obligaciones fiscales desde el primer día. “Si nadie se los ha dicho, exactamente así nos pasó a nosotros”, dice. Y ahí la historia deja de ser solo inspiración y se vuelve advertencia útil para otras mujeres que están arrancando.
Esa es quizá una de las partes más valiosas de su historia: no se ven solo como dueñas de un negocio, sino como parte de una red más amplia de mujeres que se sostienen entre sí. Lo que empezó como una boutique terminó convirtiéndose en una comunidad de emprendedoras, clientas, aliadas y amigas que viajan juntas, modelan en vivos, participan en pasarelas y se acompañan en cada paso.
Tessa lo resume con una mezcla de firmeza y ternura que parece hecha para otras mujeres que están empezando: “Usen los obstáculos como esperanza para salir adelante”. Y remata con otra frase que en la entrevista suena a consigna de vida: “El miedo es una línea así pequeñita. Si tienes miedo es porque vas avanzando; ya nomás lo brincas y todo fluye”. No habla como motivadora de escenario, sino como mujer que ya tropezó, pagó caro sus errores y aun así decidió seguir.

Muñecos tejidos a crochet, conocidos como amigurumis, forman parte de los productos elaborados por otras emprendedoras y disponibles en Latina Concept Store. Foto: Daniel Robles/Conecta Arizona
Redes de apoyo
Las hermanas chihuahuenses también han reconocido que emprender en un país distinto al que se criaron viene con sus propios retos. Es por eso que tuvieron que aprender de leyes, contabilidad, recursos humanos, impuestos y mucho más.
“Siempre ponemos nuestros planes en manos de Dios, porque Él ha sido el único que nos ha sostenido a Brenda y a mí en este sueño que llevamos construyendo poco a poco, y por eso estamos muy agradecidas con el Consulado Mexicano por el programa México Emprende, con Fuerza Local y con la Cámara Hispana por todo su apoyo”, dijo Tessa.
Esas tres instituciones se han convertido en un pilar en su camino al éxito.
Hoy, entre la boutique, el concepto store, los talleres y el mercadito mensual, Tessa y Brenda siguen construyendo algo que nació del trabajo familiar, creció en la pandemia y se sostiene en comunidad. “Como dicen en mi rancho, no se rajen, porque en este mundo no nos podemos rajar… ¡hasta el próximo!”, dice Tessa entre risas, dejando claro que su historia no es de triunfo perfecto, sino de persistencia. Y quizá ahí está su fuerza: en haber convertido una casa llena de comercio en un proyecto propio, y una experiencia migrante en un espacio donde otras mujeres también puedan empezar.
En un país donde tantas veces se les pide a las mujeres migrantes que aguanten en silencio, Tessa y Brenda eligieron otra ruta: la de hacer comunidad, aprender en voz alta y crecer sin dejar a nadie atrás. Su negocio habla de moda, sí, pero también de familia, disciplina, error, recuperación y una terquedad hermosa por seguir adelante.
Su próximo mercadito será este sábado 22 de agosto, y la invitación está abierta para niñas, jóvenes y adultas que quieran mostrar sus negocios o unirse a la comunidad mensual que están formando. Para participar, pueden contactarlas al 602-918-7337.
Tessa y Brenda Melo muestran algunos de los productos disponibles en Latina Concept Store, un espacio en Phoenix donde su propuesta de moda comparte lugar con artículos creados por otras emprendedoras locales. Fotos: Daniel Robles/Conecta Arizona


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