En un panteón Hermosillo, en México, la tumba de Carlitos, el niño milagroso, espera a sus visitantes

Toda ciudad, colonia y vecindario tiene sus historias y personajes específicos, vivos o muertos; quienes se relacionan con los sucesos de la vida cotidiana o con recuerdos que se van compartiendo por generaciones y haciendo eco en nuestra comunidad.
El “Día de Todos los Santos”, que en México se celebra el 1 de noviembre, es una fecha en la que se recuerda a quienes murieron siendo niños, cuyas almas vuelven, año con año, del Mictlán (o del cielo) para reunirse con sus familias.
A ellos se les ponen altares u ofrendas en los hogares y a algunos se les llevan regalos, flores, globos y hasta música a sus tumbas en los panteones. Este último es el caso de Carlitos Angulo, un niño a quien se le recuerda de manera general por estas fechas.
Él nació en Hermosillo el 3 de octubre de 1929 y murió el 1 de enero de 1940 tenía poco más de diez años de edad. Si bien es cierto, miles de niños mueren año con año en todo el mundo, pero, la característica por la que Carlitos está presente como una leyenda urbana es porque su tumba es la más visitada de uno de los panteones de Hermosillo.
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En repetidas ocasiones el cronista municipal, Ignacio Lagarda Lagarda, ha mencionado que el que conocemos como Panteón Yáñez, en la colonia Modelo de Hermosillo, se llama oficialmente Panteón San Agustín, opera desde 1920, aunque cada vez menos porque ya no hay espacio, quienes acceden a este servicio es porque “reciclan” los sepulcros de sus antepasados. Lo de Yáñez es porque en la entrada principal del camposanto topa la calle con ese apellido.
Es en este lugar descansan los restos de Carlitos, el niño a quien se reconoce popularmente por conceder milagros o favores a quienes se acercan a su tumba a pedir su intercesión de manera oral, a través de cartas, y haciéndole a su vez promesas y llevándole regalos cuando las peticiones son concedidas.
Aunque no se cuenta con una cifra oficial sobre las visitas que se hacen a la tumba, trabajadores del Ayuntamiento de Hermosillo que laboran en el panteón señalan que son miles; alrededor del mediodía en octubre de 2024, cuando quien escribe esta nota llegó al popular sepulcro, uno de los empleados comentó que era la tercera persona que preguntaba por la ubicación.

Días previos a la festividad del Día de los Muertos, la tumba está relativamente limpia, sólo tiene un par de juguetes y cuatro coronas de flores artificiales, algunas se ven de reciente elaboración, también tiene unas flores artificiales en un jarrón y algunas fotos del niño, impresas en hojas de papel tamaño carta, y protegidas con micas de plástico.
La tumba tiene un pequeño techo de lámina que se sostiene con cuatro postes de fierro, es una estructura rústica. El lugar se observa limpio. Por las tumbas que hay alrededor, se deduce que esta fue un área para sepultar niños hace décadas, como Carlitos, quien está ahí desde hace 84 años.
Tal vez sea coincidencia, pero muchas personas que buscan el sepulcro, recorren el panteón sin encontrarlo, por eso refieren que se “esconde”; hay ocasiones en las que los trabajadores del panteón encaminan a las personas a donde está la tumba o a donde es visible, y evidente que pasaste varias veces por el lugar.
La tumba tiene una forma muy distinta a las que la rodean, si bien, el cuerpo fue depositado bajo tierra, lo que podría considerarse como lápida, tiene la forma de un pequeño féretro que este año está pintado de color rosa. En la parte de enfrente hay una leyenda que dice: “POR CARLITOS RUEGUE UD EL ESPÍRITU DE ESTE NIÑO LE AYUDARÁ”.

La leyenda urbana dice que la forma de ataúd expuesto que tiene la tumba de Carlitos fue para que su madre, quien no acudió el día del sepelio debido a la pena por la pérdida de su niño, pudiera identificarlo fácilmente. Trabajadores del Municipio aseguran que esta tumba no es vandalizada como otras y que, con frecuencia, tienen que despejarla por las ofrendas que se le hacen al niño milagroso.
No hay un registro oficial de los milagros que se le atribuyen a Carlitos, tampoco una fecha de cuándo iniciaron, todo se mide a través de los regalos que se le hacen como pelotas, globos, flores, monedas, juguetes en tendencia, globos, canicas y carritos, por mencionar algunos.
Carlitos es popular por conceder la salud de niños enfermos, por conceder la libertad a personas que han estado en prisión, por escuchar y ayudar a que los niños dejen de sufrir violencia en sus escuelas o en sus casas; podría decirse que es un santo no reconocido, para quienes tienen fe o han sido ‘escuchados’ por él.
¿Cómo murió Carlitos?
De Carlitos Angulo se dice que sus padres trabajaban (algunas personas han escuchado y repiten que tenían un negocio) en el Mercado Municipal, en la colonia Centro de Hermosillo. La Navidad de 1939 al niño “le amanecieron” unos patines, con los que se divertía y circulaba en las instalaciones del mercado, lugar en donde cayó golpeándose la cabeza de manera tan severa que murió el 1 de enero de 1940.
Otra versión señala que no cayó, sino que fue atropellado por un auto repartidor de mercancía en el mismo mercado y que murió a consecuencia de las heridas.
Este año, Carlitos espera en su tumba a quienes gustan de visitarlo o tienen curiosidad por materializar lo que han escuchado como leyenda. Los puestos de flores de cempasúchil, pompones (una flor de abundantes pétalos amarillos o blancos), gladiolas y manopanteras (una flor de color morado y con textura de terciopelo) están siendo instalados en el exterior del centenario camposanto, por si quieres llevarle una ofrenda en pago por los favores concedidos, para hacerle alguna petición, o simplemente por si quieres rendirle un tributo a un alma de niño de quien se difunde su bondad.
La tumba de Carlitos ha sido objeto de investigación como fenómeno paranormal, hay quienes aseguran haberlo visto o ser testigo de alguna manifestación en el territorio que es de los muertos, a quienes buscan con curiosidad algunos vivos.



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