Entre la pasión y la realidad: mi testimonio y el balance del Mundial 2026

Arte: Daniel Robles

➡️ Francisco Jauregui / Plumas Invitadas

Debo reconocer que soy un aficionado al futbol. Recuerdo que desde niño jugaba por diversión en la escuela o en la calle y que, en algún momento, disfruté al integrar un equipo de barrio. Fui y soy hincha, pero no fanático, de un equipo nacional en el Perú, que seguía sus encuentros reconociendo sus derrotas y celebrando sus victorias.

Con el tiempo, promoví este deporte entre los menores y jóvenes, apoyando la creación de tres clubes, dos de ellos aún en actividad.

Evidentemente, esta afición era mayor cuando veía jugar a la selección nacional. Aún recuerdo al equipo de los setenta que brilló en el Mundial de México, llegando a los cuartos de final luego de vencer a Bulgaria y Marruecos. Destacaba la dupla de oro, Sotil y Cubillas, entre otros, que brillaron en equipos de prestigio en Europa.

Después de varios mundiales y a pesar de que mi país no estaba representado, este año fue la oportunidad de cumplir uno de mis deseos: asistir a un encuentro. Más aun sabiendo que se realizaba en el país que me acogió, una de las sedes de este evento. Luego de evaluar opciones decidimos ver un encuentro en el estadio de Los Ángeles, aun sin saber con precisión los equipos que jugarían. Días después supimos que era Canadá vs. Sudáfrica.

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El día del encuentro viajamos desde Phoenix, de madrugada para llegar con anticipación. Cerca del estadio había mucho movimiento, espectadores de diversos países, destacando la camiseta verde de México, Al ingresar al estadio estábamos en el tercer nivel y desde la barra veíamos todo el escenario, donde aprovechamos para tomar fotos y ver la práctica de los jugadores antes del partido.

Tanta fue nuestra emoción que olvidamos buscar nuestros asientos y optamos por permanecer en el lugar donde teníamos una visión clara del campo deportivo.

Este encuentro y otros que tuve la oportunidad de ver, sin ser un especialista en la materia, me permite hacer un breve balance de este Mundial, donde estuvo ligado con la política, economía y religión, entre otros.

Para el efecto, quisiera resumir los principales hechos o acontecimientos de este Mundial destacando lo bueno, lo feo y lo malo.

Entre los aspectos positivos de este Mundial, fue la participación de 48 países clasificados, 16 por primera vez y algunos emergentes de grandes potencialidades y desconocidos, como Cabo Verde, Curazao o Uzbekistán, Igualmente, la ampliación de sedes en tres países próximos como Estados Unidos, Canadá y México, que demostraron capacidad de organización y para albergar a todos los equipos participantes en el torneo más grande de la historia. Así mismo, la convivencia de millones de aficionados de diferentes culturas que hizo una fiesta mundial.

También la revelación de varios seleccionados sorpresa como Noruega y Cabo Verde, donde su jugador Sidny Lopes anotó el mejor gol del Mundial; así como la consolidación de nuevas figuras encabezadas por Lamine Yamal y la despedida de leyendas como Lionel Messi.

Lo feo de este Mundial fue el elevado precio de las entradas, que limitó o dejó fuera a muchos aficionados. Los problemas de transportes y logística en algunas sedes, aunado al riesgo de seguridad personal de algunos migrantes, especialmente hispanos y musulmanes. Igualmente, la temprana eliminación de seleccionados considerados potencia como Alemania y Países Bajos. Las discusiones del VAR y decisiones arbitrales que generaron polémicas en el campeonato; así como las pausas de hidratación por interés publicitario, que paralizó o alteró el ritmo o continuidad de los partidos.

Entre la venta de entradas, publicidad, derechos de TV y otros la FIFA obtuvo un ingreso aproximadamente de 15 mil millones de dólares, la mayor cifra alcanzada a la fecha, con relación a los eventos anteriores,

Finalmente, lo malo fue la introducción de la política en el evento como la mediación del presidente de Estados Unidos para evitar la sanción de la FIFA a uno de sus seleccionados; así como las denuncias por restricciones migratorias a la selección de Irán y problemas de visas para algunos aficionados, árbitros y participantes.

Igualmente, el encuentro de la final del Mundial entre España y asimismo, fue el más deslucido, lleno de fricciones y carencia de goles. Finalmente, las críticas a la FIFA por decisiones administrativas y de gobernanza que afectaron la imagen del campeonato.

En conclusión, el futbol no solo es un deporte; es un fenómeno social capaz de unir a personas de diferentes culturas, idiomas y creencias, despertando un sentimiento colectivo que pocos acontecimientos logran igualar. El Mundial 2026 será recordado como un torneo histórico por su magnitud y diversidad, con un futbol de gran nivel y nuevas figuras, pero también por las controversias relacionadas con la organización, la política y el costo que implicó para muchos aficionados.

Esperemos que el siguiente mundial donde ya se tienen definidas las sede, evite los errores cometidos y sean oportunidades para que cualquier cambio sea para mejorar y seguir contribuyendo la unidad y el amor entre los países.


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