León XIV regresa a casa: los peruanos abren el corazón a su pastor

Arte: Daniel Robles

➡️ Por Francisco Jáuregui / Plumas Invitadas

Tras superar una reciente enfermedad y luego de que el Vaticano confirmara su viaje programado a Sudamérica, el Perú se prepara para vivir uno de los acontecimientos religiosos más significativos de su historia reciente: la visita apostólica del papa León XIV, prevista del 11 al 16 de noviembre de 2026.

Su llegada, después de visitar Uruguay y Argentina, representa mucho más que una ceremonia protocolar o religiosa. Es el reencuentro con un pueblo al que permanece unido por profundos vínculos humanos, espirituales y pastorales.

A medida que se aproximan los días de su llegada, crece la expectativa entre millones de católicos peruanos, quienes ven en esta visita una oportunidad para renovar su fe, fortalecer la unidad de la Iglesia y escuchar el mensaje de su máximo representante. También será un acontecimiento de trascendencia internacional, por el significado que adquiere el regreso al Perú de un pontífice que desarrolló gran parte de su misión religiosa en el país y conoció de cerca la realidad y las necesidades de sus comunidades.

Un Papa con profundas raíces peruanas

Robert Francis Prevost Martinez, hoy papa León XIV, construyó una parte fundamental de su trayectoria pastoral y social en el Perú. Su labor como religioso agustino, su trabajo misionero y sus responsabilidades eclesiásticas lo vincularon estrechamente con distintas comunidades del país.

En 1985 inició su misión y permaneció ligado al Perú hasta 2023, durante casi cuatro décadas, aunque con algunos períodos fuera del territorio nacional. A lo largo de esos años, los pobladores de las comunidades más necesitadas del norte peruano, principalmente de Chulucanas, Trujillo y Chiclayo, fueron testigos de su abnegado servicio pastoral.

Chiclayo ocupa un lugar especialmente significativo en esta historia. Allí ejerció como obispo durante casi nueve años, entre 2014 y 2023. Asimismo, fue miembro de la Conferencia Episcopal Peruana entre 2018 y 2023 y, de manera transitoria, administrador apostólico de la diócesis del Callao entre 2019 y 2020, durante los difíciles años de la pandemia.

Estas experiencias le permitieron conocer diversas realidades sociales, culturales y religiosas, dejando una profunda huella en la Iglesia y en las comunidades peruanas. Su misión como obispo de Chiclayo concluyó el 30 de enero de 2023, cuando fue convocado al Vaticano para asumir el cargo de prefecto del Dicasterio para los Obispos.


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Por ello, su regreso como sucesor de San Pedro adquiere una dimensión especial. No se trata solamente de recibir a una autoridad de la Iglesia universal, sino también de reencontrarse con quien compartió durante años la vida pastoral del país.

Los peruanos sienten que el papa León XIV regresa a casa. Al respecto, el destacado periodista Martín Barreto, de Canal N, expresa: “La verdad, es una enorme alegría y emoción tener nuevamente al papa León XIV en nuestro país. Es una visita que despierta mucha ilusión y esperanza, no solo por lo que representa para los católicos, sino por el mensaje de unión, paz y fe que siempre transmite. Será muy bonito poder vivir ese momento y sentirlo cerca de todos los peruanos”.

Una organización nacional para un acontecimiento histórico

La preparación de la visita ha movilizado esfuerzos entre el gobierno peruano, la Santa Sede, la Conferencia Episcopal Peruana y diversas instituciones públicas y privadas.

El Estado ha declarado de interés nacional la visita apostólica y establecido un marco institucional para coordinar las actividades, reuniones y acontecimientos relacionados con la presencia del Santo Padre. Estas acciones tienen como finalidad garantizar la seguridad, el transporte, la infraestructura, las comunicaciones, la atención sanitaria y la organización de las celebraciones multitudinarias.

Asimismo, la misión de avanzada del Vaticano y los equipos responsables de la organización han revisado los escenarios donde se desarrollarán las actividades. La magnitud del acontecimiento exige una coordinación conjunta a nivel nacional, que permita recibir adecuadamente a los fieles procedentes de distintas regiones del país y a los visitantes internacionales.

De Lima a Chiclayo, Cusco y la Amazonía

El itinerario apostólico comprende diversas regiones que representan la riqueza geográfica, histórica y cultural del Perú.

El día de su arribo, previsto para el 11 de noviembre, el Papa estará en Lima y Callao, donde participará en una recepción oficial y sostendrá encuentros con las autoridades del Estado, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático.

Al día siguiente, tendrá encuentros con los obispos peruanos, representantes de la Iglesia, jóvenes y universitarios. Será también una oportunidad para abordar los desafíos y las esperanzas del pueblo peruano.

Posteriormente, viajará a su inolvidable Chiclayo, ciudad que agradeció y saludó el día en que asumió su pontificado y que ocupa un lugar muy especial en su historia personal y pastoral. Allí celebrará una misa multitudinaria en la explanada de las Pampas de Pimentel y participará en encuentros con representantes de la Iglesia y del mundo universitario.

El cuarto día de la agenda contempla su desplazamiento a Santa Cruz de Succhabamba, en Cajamarca, donde tendrá lugar una celebración eucarística. Esta jornada también incluirá actividades vinculadas a la devoción mariana y a las tradiciones religiosas de la región.

El 15 de noviembre llegará al Cusco, donde se reunirá con fieles y representantes de la religiosidad popular en el entorno de Saqsaywaman. Posteriormente, continuará hacia Pucallpa, en la región amazónica, para encontrarse con misioneros y representantes de los pueblos amazónicos.

Finalmente, el 16 de noviembre, en Lima, visitará una institución dedicada a la atención de personas mayores y celebrará una misa en la Base Aérea Las Palmas, antes de la ceremonia de despedida.

El recorrido adquiere un significado especial porque conecta la costa, los Andes y la Amazonía, mostrando la diversidad de un país cuya identidad también se expresa en su pluralidad cultural y religiosa.

Con la finalidad de facilitar la participación de la población, el Gobierno ha dispuesto facilidades laborales, incluidos permisos que podrán ser compensados en días posteriores.


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La fe como punto de encuentro de los peruanos

La visita del Santo Padre tendrá una dimensión que trasciende las fronteras de la Iglesia católica. En un país marcado por diferencias sociales, culturales y políticas, su presencia puede convertirse en una ocasión para reflexionar sobre valores fundamentales como la solidaridad, la reconciliación, la dignidad humana, la justicia y el respeto por la vida.

Sobre el particular el compatriota Fy. Vidal Arango, de la Diócesis de Phoenix, dice: “la visita del Papa a Suramérica en este tiempo veo que es justo y necesario.  En medio de tanta confusión y sufrimiento el pueblo de Dios y la humanidad entera necesita ver el sol que nace de lo alto, luz para alumbrar los corazones afligidos y encender el faro de la esperanza. Como peregrinos de esperanza hacia la patria Celestial.  Acompañemos al Papa con nuestras oraciones y sacrificios”.

Los encuentros con los jóvenes, las familias, los sacerdotes, los religiosos y los representantes de los pueblos amazónicos permitirán poner de relieve las diversas realidades del país, especialmente aquellas que afectan a las comunidades más vulnerables.

Asimismo, la presencia del Señor de los Milagros en la celebración de despedida anunciada para Lima representa un símbolo de la profunda religiosidad popular peruana. Esta devoción, que acompaña a millones de compatriotas dentro y fuera del territorio nacional, constituye una de las expresiones más representativas de nuestra identidad espiritual.

La comunidad peruana en el exterior también espera al Papa

Para los peruanos residentes en el extranjero, esta visita tendrá una resonancia especial. Miles de compatriotas que viven en Estados Unidos, Europa y otros países mantienen sus vínculos con el Perú mediante sus tradiciones, celebraciones religiosas, organizaciones culturales y actividades comunitarias.

En Arizona, por ejemplo, la comunidad peruana conserva expresiones de su identidad nacional a través de las celebraciones de Fiestas Patrias, las actividades culturales y las manifestaciones de fe, entre ellas la devoción al Señor de los Milagros.

Al respecto, Mireya Marchena, miembro del Consejo de Consulta de la comunidad peruana de Arizona, señala: “Como peruana, residente en Arizona, la llegada del Papa a nuestro país me llena de emoción y esperanza. Aunque estoy lejos, sigo profundamente unida a mi tierra. Deseo que su visita nos anime a fortalecer nuestra fe, a vivir con mayor unión y a acompañar a quienes más lo necesitan. Para quienes vivimos fuera, también es una oportunidad de sentirnos más cerca de nuestro querido Perú”.

Aunque la distancia geográfica impida a muchos participar presencialmente en las celebraciones, el acontecimiento será seguido con especial interés por quienes consideran que el regreso de León XIV representa también un motivo de orgullo y cercanía espiritual con su país de origen.

La visita ofrece, además, una oportunidad para fortalecer los vínculos entre la Iglesia peruana y sus comunidades en el exterior, promoviendo espacios de encuentro, oración y participación.

Nuestra compatriota Isidora Núñez comparte también su emoción: “Como norteña, pronto Dios nos dará una vez más la oportunidad de agradecerle y recordar el amor y la mística de él para con sus feligreses. Los norteños lo esperamos con todo cariño”.

Un acontecimiento que quedará en la historia

La visita apostólica de León XIV al Perú no debe entenderse únicamente como un acontecimiento de carácter religioso o diplomático. Su importancia también radica en la oportunidad de reflexionar sobre el papel de la fe en la sociedad contemporánea y sobre la responsabilidad colectiva de construir un país más solidario, justo y fraterno.

El Perú recibirá a un Papa que conoce su historia, sus comunidades y sus desafíos; a un pastor que regresa a una tierra donde dejó parte de su vida y de su misión religiosa.

De Chiclayo al Vaticano y del Vaticano nuevamente al Perú, el recorrido de León XIV representa una historia de vínculos que adquiere ahora una dimensión universal.

Más allá de las ceremonias, los discursos y las multitudes, el mayor significado de esta visita estará en la capacidad de convertir este encuentro en una oportunidad para renovar la esperanza, fortalecer la unidad y recordar que la fe también debe expresarse en el compromiso cotidiano con los demás.

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