¡Entren santos peregrinos!
A unas horas de que llegue la Navidad, se siente el calor humano en las frías noches del desierto de Arizona al celebrar la tradicional posada mexicana en el Desert Botanical Garden.

Cuando uno está lejos de casa, el corazón añora, pero hay lazos invisibles que se tejen con canciones y recuerdos que nos hacen sentir como si hubiéramos vuelto al hogar o regresado el tiempo. Eso fue lo que pasó en el Desert Botanical Garden el 17 de diciembre cuando por una noche, todos volvimos a casa y llevamos invitados. A través de la tradicional costumbre de cantar villancicos y bailar al son del mariachi, los asistentes revivieron una tradición que es mucho más cuestión de fe, es un acto de identidad.
Este es un recorrido fotográfico en el Jardín Botánico a través del lente de Daniel Robles mientras la Virgen María y José pedían posada en diferentes estaciones. En cada una los esperaban músicos y bailarines, una banda y decenas de asistentes que disfrutaron la tradición con la villancicos, el pan de dulce mexicano y hasta una piñata.
El jardín estuvo y continúa adornado con 8,000 bolsitas de luminarias encendidas a mano. En algunos lugares retumbaba la música del mariachi y en otro, los más románticos boleros de la voz de la agrupación Tres Souls.
Esta tradición, aunque es de origen religioso se ha convertido en una procesión cultural. Esta conmemora el viaje que hicieron José y María desde Nazaret hasta Belén en busca de un lugar seguro para alojarse donde María pudiera dar a luz a Jesús. La tradición se celebra durante varios días entre el 16 de diciembre y la Nochebuena.
Las posadas comenzaron en México como una forma de que los españoles compartieran las tradiciones navideñas con los nativos. A lo largo de los años, los hogares y los barrios mexicanos adoptaron la tradición para difundir la alegría navideña.
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Plumas invitadas de Conecta Arizona















