Estados Unidos y México: ¿Qué se celebra cuando se festeja el 5 de mayo?

En una fresca tarde de finales de abril, el parque de la 63ª Avenida y Encanto, en el vecindario de Maryvale, al oeste de Phoenix, parece un mundo aparte. Cientos de personas —si no es que algunos miles— se reúnen allí: vecinos jugando béisbol o soccer, niños que corren detrás de un balón o entre los juegos infantiles, jóvenes que patinan con audífonos, familias, vendedores ambulantes que ofrecen elote, raspados, churros. Todo envuelto en una música de fondo que sale de alguna bocina portátil: banda, cumbia, reguetón.
El parque es un retrato cotidiano de lo que raras veces se ve en los titulares. Un paisaje festivo y comunitario que contrasta con las notas que suelen escribirse sobre Maryvale: crimen, calor, pobreza.
En unas mesas de metal junto al área infantil, un grupo de vecinos conversa. Hablan de lo urgente: escuelas, árboles, parques, estructuras. Sin embargo, para este grupo de hispanos el 5 de mayo, la fiesta cultural mexicana más grande del país, no figura en la agenda ni en la conversación.

¿Por qué se celebra el 5 de mayo en Estados Unidos?
“Sinceramente yo tengo aquí alrededor de diez años que llegué, y nunca he celebrado el 5 de mayo”.
La pregunta no busca una clase de historia, aunque la recibe: que no es el día de la independencia de México, que eso es en septiembre, que el 5 de mayo recuerda la Batalla de Puebla, cuando en 1862 un ejército mal armado derrotó a las tropas francesas, una potencia de la época. Un triunfo improbable, casi milagroso. Y en esa historia —la del pequeño que se planta ante el gigante— muchos ven reflejada la lucha de los migrantes en este país.
Pero nadie aquí planea celebrar con margaritas. Ni zarapes. Ni sombreros de charro. Porque, como dice un vecino, “aquí en Estados Unidos, se comercializó”. El 5 de mayo se ha convertido, dicen, en una excusa para vender cervezas y comida “mexicana” de menú estereotipado. Se decora con los colores de la bandera, mientras se ignora —o se criminaliza— a los portadores reales de esa cultura.
La contradicción está ahí: una fecha que celebra la cultura mexicana, en un país donde ser mexicano puede ser motivo de sospecha, de acoso, de deportación.
Por eso, varios de estos vecinos se preparaban para otra fecha: el 1º de mayo. Día del Trabajo. Una jornada que sí se originó en Estados Unidos pero fue borrada del calendario y desplazada a septiembre, pero que los movimientos migrantes y laborales —en su mayoría latinos— han hecho suya.
“Porque vemos la necesidad imperante, que tenemos como comunidad hispana de defender nuestros derechos”.
Por lo que para estos activistas de Unlimited Potencial la mejor forma de resignificar una celebración es organizándose y educándose.
“Haciendo esto que estamos haciendo aquí, involucrarnos en la comunidad, uniéndonos como comunidad y esforzándonos por poder colaborar, por involucrarnos, por informarnos. Yo creo que esa sería una de las maneras que podemos celebrar algo en nuestras comunidades”.
“Pero para mí el 5 de mayo es una fecha importante en donde, teniendo en cuenta que si la comunidad se une, puede vencer hasta un enemigo como Napoleón”.
En Maryvale, como en tantos barrios del país, ya sea el 5 de mayo y el 1º de mayo se celebra la identidad; la otra, la lucha. Una se baila; la otra, se camina. Ambas —aunque en sentidos distintos— siguen vivas porque en parques como este, entre vecinos que no salen en los diarios, se piensan, se cuestionan, se resignifican.

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