Huérfanos políticos

Arte: Daniel Robles.

Hay momentos en los que una ve la política y no sabe bien dónde pararse. No porque no tenga opiniones, ni porque le dé igual lo que pase, sino porque ninguna de las opciones parece hablarle completa. Una se asoma a un lado, encuentra algo que le preocupa; mira al otro, encuentra otra cosa que tampoco puede pasar por alto. Y termina en medio, sin aplausos, sin porra y sin ganas de “ponerse la camiseta”.

Esta semana llegó mi primera boleta electoral por correo.

La saqué del sobre, rompí el sello con ansias y me quedé viéndola un rato. Ahí estaban los nombres, los cargos, las propuestas. Todo muy formal, muy limpio, como si marcar una casilla fuera sencillo. Pero no lo es. Al menos no para quienes hemos llegado a estas elecciones con la sensación de que estamos escogiendo entre opciones que no terminan de convencernos. Y lo hacemos hoy con el temor de que en 2028 sea exactamente igual.

Voy a votar. Pero voy a hacerlo con ese sentimiento irremediable de estar votando por el menos peor. ¿Alguna vez nos lo podremos sacudir?

No creo que sea la única que siente este abandono.

Un sondeo del Pew Research Center indica que el 37% de los adultos en Estados Unidos quisiera tener más partidos políticos para elegir. No es una cifra pequeña. Es una señal de que hay gente que no encuentra dónde acomodar sus ideas, sus preocupaciones ni su historia. Yo, pensándolo bien, no me imagino afiliándome a nada ni ahorita ni en el futuro, pero entiendo esta orfandad política en la que ha caído más de un tercio del país.

Y aquí en Arizona la tendencia se confirma. Según el registro de la Secretaría de Estado, 35.39% de las personas votantes registradas son republicanas, 28.11% demócratas y 34.60% somos independientes.

No son personas desconectadas del país. Somos votantes que quizá estamos cansados de que los tomen por sentado, como si esperaran una fidelidad y una monogamia política, como si fuera un matrimonio pactado entre el partido y el electorado. Y no es así. Ya no.

La economía es el asunto que más pesa para el electorado: 84% de los votantes registrados dice que será muy importante al decidir su voto este año. Detrás de ese número hay personas haciendo cuentas con la angustia de no saber si la vida está más cara o si ellas se están haciendo más pobres. O quizá las dos cosas, mientras ven a otros enriquecerse porque lucran justamente con eso.

Además, hay una clase de abandono que no se ve en las estadísticas: el de quienes siguen prestando atención, pero ya no se sienten representados. Personas que se informan, que leen, que se molestan, que discuten entre familias y luego se preguntan si alguien en esa boleta entiende de verdad lo que se vive fuera de Washington.

Aun así, no pienso dejar mi boleta sin contestar. Me muero de emoción por votar, de hecho.

No porque crea que votar resuelve todo. No porque quiera fingir entusiasmo por candidatos que no lo despiertan. Voto porque mi comunidad no puede darse el lujo de que otros decidan sin nosotros; durante 20 años no pude hacerlo por mi estatus migratorio. No pienso desperdiciar esa posibilidad ahora.

Votar con dudas también es votar. Votar sin una casa política también cuenta. Tal vez la boleta no nos dé todavía la representación que buscamos. Pero llenarla es decirles a quienes buscan nuestro voto que no nos tienen asegurados. Somos huérfanos políticos, sí, pero también contamos.

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.

Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Maritza L. Félix es una galardonada periodista independiente, productora y escritora en Arizona. Es la fundadora de Conecta Arizona, un servicio de noticias en español que conecta a las personas en Arizona y Sonora principalmente a través de WhatsApp y las redes sociales. Es la creadora de Cruzando Líneas, un podcast de nuevas narrativas fronterizas. Es coproductora y copresentadora de Comadres al Aire.

En 2022, Maritza fue nombrada como la Innovadora del Año por Local Media Association y recibió el premio 2022 Cecilia Vaisman como la mejor periodista multimedia hispana por parte de la Universidad Northwestern y NAHJ.

 Es becaria senior del programa de JSK Community Impact Fellowship de Stanford y graduada del programa de liderazgo e innovación en periodismo Executive Program in News Innovation and Leadership in Journalism de Craig Newmark Graduate School of Journalism en CUNY. Además es becaria de The Carter Center, la Asociación de Escritores de Educación (EWA), Feet in 2 Worlds (Fi2w), “Adelante” de IWMF y de Listening Post Collective; forma parte de las 50 Mujeres que pueden cambiar el mundo del periodismo 2020 de Take The Lead. Félix ha sido nombrada en dos ocasiones como “La mejor periodista en español de Arizona” y como una de las “40 personalidades hispanas menores de 40 años en Arizona”.

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