De un pequeño cuarto a su propio salón: la historia de Lizeth Leiva y Beauty Bar by Liz en Tucson

Tucson, Arizona. – De un pequeño cuarto de almacenamiento en la casa de sus padres a liderar un salón de belleza con un equipo de trabajo consolidado en Tucson, la historia de Lizeth Leiva Bojórquez es reflejo de perseverancia, visión y orgullo latino.
Originaria de Navojoa, Sonora, Lizeth llegó a Estados Unidos hace 25 años. Desde niña observó a sus padres trabajar como emprendedores, experiencia que sembró en ella el deseo de construir algo propio. Aunque comenzó trabajando como empleada en distintos lugares, asegura que siempre sintió la inquietud de crear un negocio que pudiera convertirse en un legado para su familia.
Así nació Beauty Bar by Liz, un salón de belleza ubicado en el centro comercial Spectrum, al sur de Tucson, que comenzó literalmente en el cuarto que antes funcionaba como “storage” en la casa de sus padres. Ahí inició ofreciendo servicios como extensionista de pestañas mientras soñaba con un espacio más grande, un estacionamiento lleno de clientes y un equipo sólido de profesionale trabajando juntos.
“Yo trabajaba con muchos sueños y con muchas ganas de dejar un legado para mi familia y para mis hijos”, recuerda Lizeth.
Lo que comenzó como un pequeño espacio improvisado poco a poco se convirtió en un negocio reconocido dentro de la comunidad latina en Tucson. Actualmente, Beauty Bar by Liz ofrece distintos servicios de belleza y genera oportunidades laborales para otras personas de esa industria.

“Yo no me veía solamente como autoempleada”, explica. “Soñaba con tener un salón de belleza que funcionara incluso cuando yo no estuviera trabajando. Quería crear oportunidades para más personas”.
Lizeth asegura que el camino no fue fácil. Uno de los principales retos fue el idioma. Aunque no hablaba inglés con fluidez, decidió no permitir que eso frenara sus metas como emprendedora.
“El idioma fue un reto para mí, pero no lo puse como una excusa”, afirma. “No ser completamente bilingüe no significa que no puedas salir adelante”.
A eso se sumaba el miedo relacionado con su situación migratoria en aquel momento. Lizeth admite que durante años sintió incertidumbre, pero eligió enfocarse en aprender y prepararse profesionalmente.
Uno de los momentos que más recuerda ocurrió cuando decidió estudiar belleza en Phoenix. Llegó llena de dudas y nervios, pensando que quizás no tendría oportunidades por no tener documentos migratorios ni dominar el idioma.

“Recuerdo que le dije a la maestra: ‘No tengo documentos ni hablo el idioma’”, relata. “Y ella me respondió algo que nunca olvidaré: ‘La profesión o lo que usted aprenda hoy, aquí, en China o en México, usted va a ser una profesionista’”.
Ese consejo, asegura, se convirtió en una motivación permanente para seguir creciendo.
Además de desarrollar su negocio, Lizeth también se ha involucrado en programas de apoyo para emprendedores latinos. Ha participado en capacitaciones y voluntariado con, así como en entrenamientos empresariales de la Universidad de Arizona y otros programas comunitarios enfocados en pequeños negocios.
“Hay mucho apoyo en la comunidad”, señala. “Las capacitaciones, las conexiones y las relaciones ayudan muchísimo a los emprendedores”.
Sin embargo, considera que todavía hacen falta más recursos para quienes desean iniciar un negocio, especialmente acceso a fondos y subvenciones para emprendedores latinos.
“Siento que ayudaría muchísimo que hubiera más grants y más apoyo para emprender”, comenta. “Muchas personas tienen el talento y las ganas, pero no siempre tienen los recursos”.
Para Lizeth, uno de los mayores orgullos es mirar hacia atrás y reconocer cuánto ha avanzado desde que llegó a Estados Unidos sin saber qué le esperaba en el futuro.
“Es un orgullo muy grande ser mexicana”, expresa emocionada. “Poder ayudar a mi comunidad con empleos, apoyar a otras personas y seguir creciendo es algo muy poderoso para mí”.

Aunque ha logrado consolidar su negocio en Tucson, asegura que sus metas no terminan aquí. Entre sus planes está expandir Beauty Bar by Liz y continuar creando oportunidades para más familias latinas.
“Seguir creciendo y seguir emprendiendo siempre está en mi mente”, dice. “Porque cuando crece un negocio, también crece la comunidad”.
Antes de terminar, deja un mensaje para otras personas que sueñan con iniciar un proyecto propio, especialmente inmigrantes y mujeres latinas que sienten miedo de comenzar.
“No se queden con los sueños dentro”, aconseja. “Sí se puede salir adelante cuando uno tiene un sueño y trabaja por él”.

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