Mosaicos: El escenario
“El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana. Y al hacerse humana habla y grita, llora y se desespera” – Federico García Lorca

Sentir bajar por los nervios
una oleada de sacrificio;
y por las venas,
el fuego atónito
de un mundo desconocido.

Me quedo frío
ante la luz del público
que me alumbra
con sus miradas.

No sé dónde estoy.
Pero llevo un personaje
dentro de mis sentimientos
que revientan con sollozos
y risas nerviosas.

De pronto
aparezco entre luces
y estoy vestido de payaso,
y me muerdo los labios,
y siento que me acaricia un ángel
que traigo dentro sin darme cuenta.

Me pongo un traje
de un tipo que huye de sí mismo;
y traigo el alma rota
de ese tipejo lleno de miedo,
y ambos nos tiramos en las vías del tren
mientras este nos desbarata sin misericordia.

García Lorca me susurra
desde la muerte
que use la luna como guía
para llegar a mi plexo solar.

Cuando uno muere en escena
hablamos con nuestro corazón.
Y nos dice que no es tiempo aún.
Que espere escuchar que cante el tecolote.
Que espere que Dios esté listo para recibirme.

Siento aplausos en la garganta.
Veo una sombras que sonríen.
El público se pone de pie;
me miran como si yo fuera su salvación.
Me quieren llevar a sus brazos.
Yo me meto en sus ojos sorprendidos.

¡Ah! A ensayar otra vez.
Vamos a construir una sorpresa.
Algo enorme. Que produzca escalofríos.
Vamos a darle de comer a el alma de
las personas que nos vengan a ver.
Vamos a comer del mismo estremecimiento,
y beber del mismo fuego
con el público.

En el escenario, a veces, siento que la sabiduría
me sube por la espalda.
Y me atraviesa los instintos un erotismo
que me llena el pecho de sangre acumulada.

Aquí
Con mi alma colgando
Me tiembla el mundo
Y junto todas mis cicatrices
Para hacer
Con ellas
Una fogata
Y sus llamas
Se vuelvan caracoles
Donde yo pueda
Como un niño
Dormir.

A veces
ya con maquillaje
propiamente vestido
con mi personaje bien puesto
me miro en el espejo
y me doy risa
pero me siento afortunado
ser actor.

A los seis años
mi hermano mayor
me llevó al cine
Desde entonces
supe que eso sería mi vida
Hoy tengo setenta
y sin aburrirme
sigo disfrutando lo mismo.

Representé
A Zapata mil veces
Al Copal
A César Vallejo
Al Indigenismo
A Pablo Neruda
A la Muerte
A Diego Rivera
Pero a quien mejor represento
es a mí mismo.

Llorar no cuesta nada.
Reír me cuesta todo.
Lo peor es quejarse de todo.
Lo mejor es vivir naturalmente.

Qué lindo es ver un rostro reír.
Qué lindo es sentir un abrazo.
Qué lindo es amar a alguien.
Qué lindo es volar sin alas.

Qué lindo es viajar estando en el mismo lugar.
Qué lindo es ser lo que uno soñó ser.
Qué lindo es crear nuestra propia libertad.
Qué lindo es dar la vida por algo.

Qué lindo es no ser alguien extraño
que va solo por el mundo.
Qué lindo es que no te maten en la esquina.
Qué lindo es no creer en el engaño.

Qué lindo es no sentir odio jamás.
Qué lindo es no pertenecer a otros.
Qué lindo es compartir la tierra con miles de personas.

Letras del maestro Mario Zapien y fotografías de Daniel Robles; edición de Maritza L. Félix.
El Phoenix World Arts Collective (PWAC) es una organización sin fines de lucro que promueve la diversidad cultural, la educación artística y la excelencia artística proporcionando una plataforma para que artistas y la comunidad compartan su pasión por las artes del mundo. Ubicado en el Arizona Latino Arts and Cultural Center, PWAC ofrece eventos como talleres de baile flamenco, espectáculos del Día de los Muertos y presentaciones como “Tablao La Pinta Flamenca”. Puedes seguir si trabajo en su Facebook, o en su página web.

El Teatro Meshico de Phoenix es una compañía teatral latinoamericana fundada y dirigida por Mario Zapién, un dramaturgo, director y actor con más de tres décadas de experiencia. La visión artística del teatro está basada en abordar problemas sociales profundamente arraigadas en la cultura latinoamericana, utilizando elementos simbólicos y sociales con gran carga temática contemporánea.
El nombre “Meshico” proviene del nombre original de México en náhuatl, que significa “en el ombligo de la luna”, reflejando una identidad cultural directa y concreta. Puedes seguir su trabajo en su Facebook o en Instagram.
Esta historia es un fragmento de Mosaicos, el proyecto de Conecta Arizona que recoge pedazos de vida, color y memoria, ensamblados como azulejos que celebran la belleza migrante y transfronteriza. Aquí cada relato y fotografía es una pincelada que honra la herencia vibrante, cruda y real que une ambos lados del muro.
Explora aquí otros matices, rostros e historias tejidas en colaboración con autores y artistas independientes.
Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.
Plumas invitadas de Conecta Arizona
