Mosaico: El Orgullo
“No somos solo estereotipos, somos gente real luchando por nuestros derechos” — Harvey Milk

Camino al estilo “punta/talón”
para emular el andar de una gata…
Atenta, sigilosa, segura y caprichosa.

Camino envuelta en brillos que desafían la oscuridad,
contornos que reclaman espacio,
relieves que rompen el silencio,
y texturas que hablan sin pedir permiso.
Porque cada paso es una declaración:
me expreso, me domino, me reinvento en el movimiento.

Y al vestir, o no vestir,
también hablo por mí
y por quienes vienen después de mí.

Aquí, en este espacio,
la escarcha, las pestañas y las pelucas no me esconden;
por el contrario,
me revelan, me exponen y me empoderan.

Las plumas, el látex y los encajes
son parte de mi fulgurante esencia
y de lo que quiero dejar
impregnado en el mundo.

Camino ligera,
sin que pesen canutillos ni plataformas,
ni incomoden corsets, tacones altísimos,
mallas ceñidas o mis uñas que parecen kilómetros,
porque cada uno es verso
y ritmo en el poema que soy.

Bailo,
sugestiva, pícara y delicada,
dejando que el ritmo de canciones silenciosas
hable suave y profundo por mí
y por quienes llevo conmigo.

Y danzo en la noche,
ante una audiencia que,
en la penumbra y sin verme,
se entrega al resplandor de mi luz
y abraza mis llamas vivas.

Pícara, traviesa, exagerada…
así quiero que me recuerdes,
como el eco vibrante de mi lucha
y la de tantas que caminan conmigo,
con brillos o en las sombras, con silencios
o en los acordes de las canciones.

Sonrío,
porque al hacerlo me susurro que todo está bien,
y te entrego el orgullo de ser quien soy
y de todo lo que he crecido.

Río contigo, cómplice,
imaginando que danzamos al mismo compás.
Río con mis hermanas,
que detrás del reflector me contemplan orgullosas,
viendo mi luz sin temerle a su brillo.

Río conmigo… quizá de mí,
pero río extasiada, magnética y plena,
orgullosa de ser quien soy
y de permitirme brillar sin miedo,
sin temor al juicio propio ni ajeno.

Canto libre, confiada y en silencio,
ocultando el secreto del ‘lip sync’.
Y con cada palabra tarareada
fortalezco la fe que habita en mí.

Y al cantar, celebro la noche que embellece,
y en ella me celebro a mí misma.
Entre juegos y picardías,
nos tornamos cómplices en una amena sintonía.

Lucho,
tejiendo con arte, palabra y la magia de la noche.
Lucho envalentonada, segura porque no estoy sola,
porque tengo a mis hermanas
y el amor de quienes se acercan sin miedo ni prejuicios.
Lucho con mis trajes, mis bailes, mis brillos y pestañas,
por el respeto, por la dignidad, por nosotras.
Las letras son de Arianny Valles, las fotografías de Daniel Robles y la edición de Maritza L. Félix.

Trans Queer Pueblo es un espacio de resistencia y poder colectivo en Phoenix para migrantes LGBTQ+, indígenas y afrodescendientes de color. Desde la comunidad, construyen soluciones para necesidades esenciales, fomentan el liderazgo transformador y luchan por la justicia social. Este pueblo sueña con un futuro libre de miedo, exclusión y violencia, donde cada voz se escuche y cada vida importe.
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Las fotografías para este trabajo fueron tomadas durante el evento “Drag for a Dream” para recaudar fondos para la organización. En este momento, Sonix Flores, representante de la organización, al mirarse frente al espejo con su maquillaje para ese día, exclamó con una sonrisa: “Uy, ¡cómo me parezco a mi papá!”.
Esta historia es un fragmento de Mosaicos, el proyecto de Conecta Arizona que recoge pedazos de vida, color y memoria, ensamblados como azulejos que celebran la belleza migrante y transfronteriza. Aquí cada relato y fotografía es una pincelada que honra la herencia vibrante, cruda y real que une ambos lados del muro.
Explora aquí otros matices, rostros e historias tejidas en colaboración con autores y artistas independientes.
Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.
Plumas invitadas de Conecta Arizona

