Refuerzo fronterizo bajo Trump deja sin trabajo a comunidades como Yuma
‘Sentí que fallé a mi familia’: el golpe invisible de Trump a la frontera en Yuma

➡️ Araceli Aquino-Valdez / Plumas Invitadas
Una noche de marzo, Isaac Valdez jugaba con su bebé de un año en casa. Acababa de terminar su turno como guardia de seguridad en una instalación de procesamiento de la Patrulla Fronteriza en Yuma, Arizona.
Entonces, su teléfono vibró. Era una notificación de WhatsApp.
Al leer el mensaje, su rostro cambió. Volvió a leerlo, esta vez más despacio. No había error: después de tres años de trabajo, su empleo había terminado con un simple mensaje de texto. La Patrulla Fronteriza había cancelado el contrato con la empresa de seguridad con la que trabajaba, y debía entregar su uniforme y equipo al día siguiente.
Isaac llevaba tiempo trabajando en esas instalaciones, con un salario de 30 dólares por hora. Ese sueldo le permitió comprar su primera casa y empezar una familia, todo antes de cumplir los 30.

En sus campañas pasadas, la inmigración siempre ha sido un tema central para el presidente Donald Trump. Eso no cambió en su candidatura de 2024, con la que finalmente ganó las elecciones.
“Hacia finales del año pasado, hablábamos sobre lo que podría pasar con el cambio político. El regreso del presidente Trump, con un enfoque fuerte en seguridad fronteriza e inmigración, hacía evidente que su administración afectaría trabajos como el de mi esposo”, dijo Araceli, esposa de Isaac.
Lo que no se imaginaban era que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) anunciaría el cierre de varias instalaciones temporales, incluyendo la de Yuma, debido a la caída en cruces fronterizos. Según la Casa Blanca y CBP, desde que Trump regresó a la presidencia, las detenciones en la frontera suroeste han disminuido en un 85%.
“Aunque intentamos mantenernos positivos, no esperábamos que las consecuencias llegaran tan rápido. Poco más de un mes después de que asumiera el cargo, llegó ese mensaje que le quitó su trabajo”, comentó.
La seguridad fronteriza y la inmigración son temas complejos y polémicos. Para muchos, la disminución de cruces fronterizos puede parecer una victoria, pero para la familia Valdez representó la pérdida de un centro laboral que sostenía a cientos de familias como la suya.
“En un lugar como Yuma”, señaló Isaac, “donde el mercado laboral ya es pequeño, el golpe se sintió aún más fuerte”.
“Es cierto que estas instalaciones eran temporales, pero la gente que trabajaba en ellas no. Personas como mi esposo dedicaron años de su vida ahí. Compraron casas, formaron familias”, expresó Araceli.
Ahora, las instalaciones ya no existen, pero la comunidad sigue sobreviviendo en Yuma mientras la población crece y las oportunidades disminuyen.
“Mi esposo no podía creer que todo terminara de un día para otro. Durante semanas seguía en shock. Era difícil aceptar que el lugar donde pasó casi todos sus días por años simplemente desapareciera”, recordó. “Eso lo afectó profundamente”.
Después de cinco años en los Marines, Isaac siempre trabajó duro, sin pasar mucho tiempo desempleado. Ahora, pasa el tiempo cuidando a la bebé mientras Araceli trabaja como profesional de comunicaciones para una organización comunitaria llamada Rural Arizona Engagement.
“Aunque valoramos el tiempo con nuestra hija, sé que esto ha afectado su confianza. Siempre fue un proveedor orgulloso y, perder esa identidad de forma tan repentina lo hizo cuestionar su valor. Me ha dicho más de una vez que siente que nos falló”, detalla Araceli con tristeza.
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Financieramente, la familia de Isaac y Araceli sobrevive con su ingreso. Apenas logran cubrir los gastos, cuidando cada dólar.
Si yo perdiera mi trabajo también, no sé qué sería de nosotros, pero trato de no pensar en eso. Tengo fe en que se abrirán nuevas puertas.
La instalación donde trabajaba no empleaba a una sola compañía. Había personal de seguridad, cuidadores, cocineros y más, todos contratados por distintas empresas. Cuando cerró, todos fueron despedidos.
Durante una venta del Día de los Caídos en JCPenney, una cajera reconoció a Isaac. Ella también había trabajado en la misma instalación, como cuidadora de familias y niños migrantes. Su equipo también fue despedido, y les compartió que fue difícil encontrar empleo desde entonces.
“Una amiga mía tenía un hermano que trabajaba como guardia en otra empresa contratada por el mismo sitio. También lo despidieron”, dijo Araceli.
Es que Yuma es así de pequeño, asegura. Todos conocen a alguien que trabajaba en ese lugar. Ahora está cerrado, y sus empleos desaparecieron, pero las personas siguen aquí, enfrentando un mercado laboral aún más limitado.
En abril de 2025, el condado de Yuma registró la tasa de desempleo más alta en todo Arizona, un 11.3 %, casi el triple del promedio estatal. El gobierno canceló estos contratos de forma abrupta, sin considerar a quienes dependían de ellos para vivir. Aunque muchos de estos trabajadores colaboraban codo a codo con agentes federales, no eran empleados del gobierno.
Al terminarse los contratos, los empleados fueron excluidos de cualquier conversación o apoyo. Muchos eran veteranos militares, como Isaac, y ni siquiera recibieron una advertencia previa, solo un mensaje de texto con la instrucción de devolver su equipo al día siguiente.
Un informe de 2024 del Centro de Educación y Fuerza Laboral de la Universidad de Georgetown recomienda invertir en capacitación, educación y desarrollo de infraestructura laboral en comunidades rurales. Aunque casi la mitad de los empleos rurales son considerados “buenos trabajos”, cada vez son más difíciles de encontrar. En ciudades como Yuma, las brechas son más profundas, pero las soluciones como la formación laboral o la planificación a largo plazo rara vez se priorizan.
“Hemos trabajado duro para llegar hasta aquí, pero cuando el ingreso de tu familia puede desaparecer de la noche a la mañana, sin red de apoyo, cuesta sentir que el esfuerzo realmente vale la pena”, comentó Isaac.
Araceli sostiene a su hija Azul entre sus brazos, la observa sonreír, mientras finca sus esperanzas en que la situación financiera del país no empeore bajo la administración de Trump. Ella espera que su hija tenga un mejor futuro.
“Quienes se levantan cada día, quienes sirven a su país, y quienes construyen sus vidas en comunidades como Yuma, merecen algo mejor. Necesitamos empleos confiables, liderazgo que escuche y sistemas que no nos dejen atrás”: Araceli.
Nota: Los nombres y apellidos de algunas personas han sido cambiados para proteger su identidad.
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