¿Sólo cantan al narco? Ante el sentido común y prohibicionismo al corrido tumbado, tomemos en cuenta a las y los jóvenes

Arte: Daniel Robles

➡️ Roberto López Espinoza / Plumas Invitadas

(Inicio con un cliché de redacción) En fechas recientes, mucho se ha hablado y criticado del corrido tumbado, sobre sus principales exponentes, como los sonorenses Natanael Cano, Luis R. Conriquez y Gabito Ballesteros, Peso Pluma, Fuerza Regida o Junior H, así como de la influencia negativa que el género pudiera tener en la vida de las y los jóvenes.

Posiblemente el que su creador sea un joven hermosillense llamado Natanael Rubén Cano Monge, tiene mucho que ver en su aceptación entre las y los jóvenes, pues ser joven y ser sonorense es un símbolo identitario ubicado en el espacio-tiempo, donde las letras de sus canciones, así como las de otras y otros exponentes, hablen de la falta de oportunidades y exclusión social que miles de jóvenes viven y les dota de identidad.

A este género (o subgénero, según lo quieran ver) musical se le critica por hacer alusión al consumo de drogas, grupos delictivos, capos y heroicas hazañas, aspectos muy ciertos e innegables. Al mismo tiempo le han atribuido ser causante de la violencia asociada al tráfico de drogas, atribución que pasa por alto al género conocido como corrido alterado que en su momento también tuvo rechazo y propuestas de prohibición y censura, lo cual no sucedió.

El corrido tumbado contiene elementos identitarios innegables del “narcomundo”, como lo mencioné en el párrafo anterior. Además, combina y adapta muy bien, para mi gusto y conocimiento sobre música, el fraseo y ritmos provenientes del rap, el trap y recientemente ha incorporado música electrónica en sus arreglos.

Sus letras relatan el contexto político, social, económico y cultural de la llamada generación centennial nacida entre 1995 y 2015, marcado por alternancias políticas, modelos económicos neoliberales, crisis económicas y globales; culturalmente se han desarrollado dentro de formas de interacción, hiperconsumo y comunicación consideradas disruptivas con lo “tradicional”, y socialmente han vivido y viven la “guerra contra el narco”.

Nuestra generación piensa diferente
Mira el presidente, otro más para la lista de corrupto
Poder absoluto, viven puro lujo
Mientras que uno aquí valiendo mero
Yo seguiré avanzando
Pero yo seguiré avanzando.
“Hollywood
Peso Pluma y Esteban Plazola

El corrido alterado o “enfermo” (explico brevemente), lleva su contenido a otra dimensión, la de narraciones explícitas sobre hechos violentos y bélicos perpetrados por grupos delictivos que fungen como brazo armado de alguno de los cárteles presentes en el país y en Sonora; violencia desplegada como campo de poder ejercido y vivido entre víctimas y victimarios, que se produce y reproduce entre la objetivación y subjetivación de sus contextos de vida cotidiana.

Tengo pacto con el diablo
Me ha heredado su poder
De masacrar al que quiera
Habidos y por haber
Levanto, torturo y mato
Me gusta verlos caer
“Mentalidad Enferma”
Los buitres de Culiacán Sinaloa


Entre sentido común, prohibicionismo y censura, ¿dónde quedan las y los jóvenes?

Ambas corrientes del corrido han contribuido, desde sus dimensiones, a reforzar imaginarios respecto a lo que es el tráfico de drogas y obviar aspectos estructurales que han permitido su reproducción y agudización. Imaginarios que llevan a rechazar o aceptar esta actividad delictiva, sin que aceptar signifique participar dentro de la actividad ilegal, sobre todo cuando se trata de quienes viven en contextos donde cotidianamente se convive con el problema.

Mucho de lo que en medios de comunicación se habla, y también por parte de quienes se sustentan como especialistas de todo y nada a la vez, lo hacen desde lo que, en la psicología social, sociología del conocimiento o la producción social de sentido en las ciencias de la comunicación se conoce como representación social, conocimiento que atribuye significados y significantes individuales y colectivos hacia alguna cosa, como diría Durkheim.

La teoría de las representaciones sociales fue creada por el psicólogo rumano Serge Moscovici, quien hace 10 años partió del mundo terrenal hacia otra dimensión, lo que es una lástima por las importantes aportaciones que realizó al estudio del sentido común y su aplicación interdisciplinar, pues esta teoría toma en cuenta los aspectos sociales, culturales, políticos o económicos de la persona para producir sentido.

Moscovici formuló que toda representación social es un cuerpo de conocimientos que organizamos en torno a un objeto de representación que se torna relevante, mediante el cual las personas hacemos perceptible la realidad física y social, de tal manera las personas, los grupos o las comunidades integran y comunican sus conocimientos por medio del sentido común.

El conocimiento de sentido común organizado, objetivado y anclado es intersubjetivo y hace posible que cada persona formule valoraciones positivas o negativas, produzca estereotipos, opiniones, creencias y normas con significados y significantes hacia el objeto de representación, en este caso referente al corrido tumbado, sus exponentes musicales y quienes son fans de este género musical.

Asumir que los corridos tumbados son mal ejemplo para la sociedad, son causantes de la violencia criminal, drogadicción, homicidios violentos, desapariciones, desplazamiento forzado en Sonora, como en medios de comunicación (que durante décadas también han transmitido desinformación y malos ejemplos a la sociedad) y especialistas de todo y nada lo aseguran, es conocimiento de sentido común que merece un análisis más profundo antes de considerar prohibir y censurar como remedio al problema.

Ante este debate se requieren análisis serios y profundos, que tomen en cuenta a las juventudes sonorenses que son amplias y no se reducen a quienes, desde el privilegio de estar en dependencias de gobierno, partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil o sociedades de alumnos dicen representarles y estar preocupadas por su futuro.

No se debe obviar que 30% de esta población vive en pobreza, exclusión y vulnerabilidad; 60% en carencia alimentaria, rezago educativo, falta de acceso a la salud y seguridad social; el ingreso económico de 40% está por debajo de la línea de bienestar y les limita adquirir una canasta alimentaria básica digna (son datos que puedes consultar en el informe Situación de las personas adolescentes y jóvenes en el estado de Sonora, y que también contradicen la filosofía del “echaleganismo”).

Son razones de peso que limitan la construcción de proyectos de vida viables, pues la violencia estructural y sistemática hacia ellas y ellos ha dado motivos para que algunas y algunos jóvenes sean empujados a buscar alternativas de reproducción social dentro del tráfico de drogas; además, contradicen visiones adultrocentristas que señalan que toda persona joven es rebelde y desinteresada.

El verdadero debate debe ser sobre cómo resarcir las condiciones estructurales y estructuradas que históricamente han permitido ver en el tráfico de drogas un proyecto y sentido de vida, pues esas condiciones han inspirado la letra de los corridos, y no quedarse en apreciaciones de sentido común pues, si de prohibir y censurar se trata, pidamos hacerlo con el Himno Nacional, pues su letra bien puede ser un corrido bélico (concluyo sin cliché y con algo de sarcasmo).

Lee también: Ciudad Obregón, Sonora: donde la violencia criminal trastoca la vida cotidiana


El autor es comunicólogo, maestro y doctorante en Ciencias Sociales por el Posgrado Integral en Ciencias Sociales de la Universidad de Sonora, donde ha realizado investigación sobre jóvenes y familias en contextos de violencia criminal en Sonora.
Contacto: roberto.lopez.espinoza.02@gmail.com


➡️ Conecta Arizona no es responsable del contenido de las columnas y artículos de nuestros colaboradores comunitarios. Las publicaciones de quienes colaboran con Conecta Arizona no expresan su línea editorial.

Arte: Daniel Robles

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.

Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)