Trabajadores comparten experiencias: “Hay muchos ejemplos de inseguridad en las minas”

Gremio minero de Sonora reunido por la desaparición de sus colegas en Sinaloa. Foto de archivo: Judith León / Conecta Arizona

En el tema de los mineros desaparecidos en Concordia, en el estado mexicano de Sinaloa (donde 10 empleados de la empresa canadiense Vizsla Silver Corp fueron privados de la libertad la mañana del 23 de enero de 2026), hay muchas dudas, interpretaciones y la exigencia de justicia de las familias, y del gremio.

Ni qué decir que está en el aire la pregunta de dónde está el décimo y último trabajador, de quien no se ha sabido más: se trata del ingeniero y maestro universitario sonorense Antonio Esparza.

En días recientes, el abogado de las familias de los mineros, Odracir Espinoza, señalaba en un video difundido en Facebook que -al parecer- no se siguieron o se desconocen los protocolos de la empresa para situaciones como la ocurrida este año.

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Advierte que no es lo mismo un reporte al 911 por la privación ilegal de la libertad de las diez personas involucradas, que una denuncia formal ante las autoridades por el mismo hecho. Sobre este tema, conversamos con tres trabajadores del sector minero, y con un proveedor de servicios, quienes pidieron guardar su identidad para compartir sus opiniones de este asunto que les inquieta sobre su entorno laboral.


Sí, pero no

“Joel”, un ingeniero minero que se ha retirado de la profesión en campo, “por diversas causas”, expuso que sí hay inseguridad en este gremio, pero que es muy difícil que los compañeros, o él, quieran compartir lo que han vivido, como testimonio, sabiendo que se va a publicar.

“Sergio” ha trabajado en minas en Sonora y en otros estados mexicanos. Desde la marcha silenciosa que se hizo en Hermosillo, el 14 de febrero de 2026, en apoyo a las familias de los mineros privados de la libertad en Sinaloa, comentaba que, donde él ha trabajado, ven a la distancia, a las personas que vigilan la zona donde trabajan. Los tienen bien identificados, saben que ahí andan, pero, al menos él, no ha tenido que interactuar con nadie.

También comentó que “de que hay, hay”. En el estado donde él labora, compartió “la gente, los trabajadores, hablan de ‘los chicos malos’, pero ahorita creo que está calmado, porque la verdad no sabemos quiénes son”.

Sobre los protocolos de seguridad que debería tener la empresa para los trabajadores, aseguró que desconoce si existen.

Protección o extorsión, todo depende

“Pedro”, quien ha trabajado para varias empresas mineras en México, compartió que hay muchos ejemplos de inseguridad. “Al sur del país hay algunos grupos delictivos que controlan algunas actividades y prácticamente te extorsionan o cobrar por permitir a las empresas trabajar.”

Agregó que en la región de Sinaloa y Durango la situación es muy complicada.

“Ahí sí tienes un contacto directo con este tipo de grupos delictivos, donde ellos mismos te protegen o te afectan dependiendo de cómo llegues y/o en qué situación”, aseguró.

En cuanto a las minas que hay en Sonora, nuestro entrevistado señaló que el desempeño es tranquilo, aunque un poco complicado en la frontera con Chihuahua, pero “relativamente tranquilo”.

Sobre la extorsión o “cobro de piso” como también se le conoce, el empleado minero señaló que, en las empresas donde ha laborado, sí ha vivido la experiencia de que tengan que pagar para ingresar al área de trabajo.

Sobre lo que ocurrió con los colegas de Vizsla Silver Corp en Sinaloa; opinó que hubo un mal manejo por parte de la dirección de la empresa.

“Muchas veces pasaron cosas en el proyecto, donde se ponía en riesgo la integridad de los empleados y contratistas, pero la dirección no le daba la seriedad correspondiente”, dijo. “Nunca se atendieron los reportes”.

Agregó que “Nunca hubo por parte del corporativo una auditoría a la dirección en sitio en especial” y, señaló como responsable a la dirección o gerencia general de Vizsla.


¿Qué están haciendo ahí esos judiciales?

Por años, “Rodrigo” ha trabajado como proveedor de servicios en cinco minas del país, principalmente en las de Sonora y Chihuahua. Para llegar ha viajado en avioneta o en las camionetas que ponen a disposición las empresas.

“En lo que yo he visto, sí falta mucha seguridad; las veces que íbamos por tierra me tocó ver a sicarios en las intersecciones; son personas que están armadas a un ladito de la carretera. Me ha tocado ver que el chofer del carro de las mineras, donde viajamos entre 18 y 20 personas, hizo un gesto con la cabeza y los otros asintieron. Como un saludo. Muy serios. Me reí y les dije, ¿qué están haciendo ahí esos judiciales? Me respondieron ‘Son sicarios’”.

Detalló que los comentarios de las personas que se mueven en esos caminos son de que se trata de no molestarse; si van en carros rotulados de la empresa minera no te paran; él supone que hay arreglo con las minas.

Sobre los mineros de la empresa canadiense en Sinaloa, señaló que quizás no pudo haber arreglo con la minera y los trabajadores fueron las víctimas.  “Yo oí que la empresa no hizo caso, pero no sé si serán leyendas urbanas”.

En los caminos a las minas, además de que son muy lejanos y desolados, todo puede pasar, advirtió, porque no hay protección.

“Estás en medio de la sierra, en el monte, en la nada. Tú y ellos nomás. A lo mejor te paran si ven algo raro, pero traes la placota de la empresa, aunque, como civil, se recomienda no andar ahí, menos cuando no hay luz de día; te pueden quitar el carro o pueden suceder muchas cosas y ¿quién te defiende?”.

Dentro de la mina es diferente

Sin embargo, Rodrigo señaló que la seguridad al interior de las minas es muy diferente. Para entrar y salir de ahí sí hay protocolos tanto para empleados como para proveedores.

Para ingresar te bajan del camión o del vehículo en que vayas y pasas por un pasillo donde te revisan, “te pasan báscula”, refirió; mientras, dejas a un lado tu mochila, maleta o paquetes que lleves. Esos los revisa un perro.

Los acercan y “si el perrito se queda sentado enfrente del bulto quiere decir que traes algo indebido”. Para salir (si lograste entrar) es un proceso similar; revisan tus pertenencias para asegurarte de que no lleves algo que pertenece a la mina, “te pasan báscula a morir”, concluyó.


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