De Cuba a Tucson: pareja emprende con Pet Grooming Mi Mundo

Esta pareja de cubanos transformó su experiencia en Cuba en un emprendimiento de cuidado de mascotas en Tucson, donde el apoyo municipal a pequeños negocios fue clave para poner en marcha Pet Grooming Mi Mundo.
Tucson, Arizona. – Cuando Aray Valdés y Charles Hurtado llegaron a Tucson desde Cuba tuvieron que enfrentarse a una realidad común para muchos profesionales inmigrantes: comenzar de nuevo.
Ambos son veterinarios de profesión, pero al establecerse en Estados Unidos, en 2022, no podían ejercer su carrera. En lugar de alejarse del cuidado de los animales, decidieron aprovechar su experiencia y transformarla en una oportunidad.
Así nació Pet Grooming Mi Mundo, un pequeño negocio en Tucson dedicado al cuidado y estética de mascotas.
“Había necesidad de buscar algún ingreso. Como somos veterinarios de profesión y no lo podíamos ejercer acá, decidimos abrir un negocio que de alguna manera se mantuviera ligado a lo que normalmente hacemos”, contó Aray Valdés a Conecta Arizona.
La idea aprovechó además una habilidad que Aray había adquirido antes de llegar a Estados Unidos. Durante una etapa en México tomó un curso de grooming que en aquel momento hizo prácticamente como un pasatiempo.
Al llegar a Tucson, ese conocimiento adquirió un propósito diferente. “Si la vida te da limones, pues hacer limonada”, dijo Aray.
“Mi Mundo” comenzó en Cuba

El nombre del negocio tampoco nació en Arizona. Antes de emigrar, Aray y Charles tenían en Cuba una clínica veterinaria llamada Mi Mundo. Al establecerse en Tucson decidieron conservar el nombre, pero adaptaron el concepto a las posibilidades de su nueva vida.
“En Cuba se llamaba nuestra clínica así, Mi Mundo, y aquí solo variamos y nos ajustamos a las nuevas situaciones”, explicó Aray.
Pet Grooming Mi Mundo atiende principalmente perros, aunque también recibe algunos gatos. Su formación, experiencia y amor por los animales influye en la manera en que realizan el trabajo.
Para Aray, el grooming no debe limitarse únicamente a que una mascota luzca bien. Su objetivo es vincular el cuidado estético con la atención de la piel y el pelo de los animales.
“Para trabajar con animales, lo primero que tienes que tener es respeto por los animales y mucho, mucho amor y mucha paciencia”, afirmó.
Un fundamental apoyo de la ciudad de Tucson

Tener la experiencia y la idea era solamente una parte del desafío. Aray y Charles también necesitaban entender cómo convertirla formalmente en un negocio en Estados Unidos.
Una conocida les habló de una oficina de la Ciudad de Tucson dedicada a apoyar a pequeños negocios y les proporcionó un contacto.
A partir de ahí, asegura Aray, recibieron acompañamiento desde las primeras etapas del emprendimiento.
“Nos apoyaron en abrir la empresa, en obtener los documentos, en todo lo que necesitábamos”, recordó.
Aray mencionó especialmente el apoyo que recibieron de Narda y Francisca, integrantes de la oficina municipal con quienes asegura que todavía mantienen una buena relación.
El acompañamiento fue importante para una pareja que no solamente estaba aprendiendo las reglas para operar un negocio en un país diferente, sino que también enfrentaba una de las barreras más comunes entre los inmigrantes recién llegados: el idioma.
“El reto más grande creo que fue el inglés, el idioma, podernos comunicar y abrirnos paso” entre los clientes de habla inglesa, explicó Aray.
Con el tiempo, esa situación comenzó a cambiar. Según la emprendedora, inicialmente buena parte de sus clientes eran hispanos. Actualmente, el negocio recibe incluso más clientes de habla inglesa que hispanohablantes.
Un negocio que creció de boca en boca

Pet Grooming Mi Mundo también ha tenido que crecer conforme lo permiten sus recursos.
Aray explica que no es indispensable comenzar con los equipos más costosos. Una mesa profesional puede superar los mil dólares, mientras que existen alternativas mucho más económicas para quien apenas inicia.
La estrategia ha sido comenzar con lo disponible y mejorar los equipos conforme avanza el negocio. Uno de los retos pendientes es aumentar la promoción.
“Nos ha faltado un poco de marketing para dar a conocer el negocio”, reconoció Aray. Los recursos económicos son limitados y, como ocurre con muchos pequeños negocios, deben decidir dónde invertir primero.
Sin embargo, encontraron una herramienta de promoción que no requiere grandes presupuestos: sus propios clientes. Las recomendaciones personales han sido fundamentales para atraer nuevas mascotas y familias a Mi Mundo.
Aray considera que el mayor éxito del negocio ha estado precisamente en ese crecimiento de boca en boca.
Reconstruir una vida con un emprendimiento
Para Aray y Charles, tener su propio negocio también les permite administrar mejor su tiempo y atender las necesidades de su familia, incluido su hijo adolescente.
Su historia muestra cómo una profesión que inicialmente parecía quedar en pausa después de emigrar terminó proporcionando las herramientas para construir un proyecto diferente.
Aray y Charles tuvieron que adaptar conocimientos, aprender un nuevo sistema, superar la barrera del idioma y comenzar con los recursos que tenían disponibles.
Pero conservaron algo de aquella primera etapa: el nombre. Ahora ellos están diversificando, empezaron a preparar alimentos para perros y se venden por encargo. A la entrada del negocio en un refrigerador tienen las bolsas con el producto con un curioso nombre: Can-hijos.

Pet Grooming Mi Mundo está ubicado en el 2351 N Alvernon Way suite 185, Tucson, AZ 85712.
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