De una vela hecha en casa a una red de apoyo: cómo Tucson impulsa a las mujeres emprendedoras latinas

Cuando María José Cortés compró un kit para hacer velas durante la pandemia buscaba una forma de sobrellevar el aislamiento. Hoy, su tienda exhibe productos de cerca de 200 pequeños negocios liderados por mujeres. Su historia muestra cómo un modelo de capacitación, mentoría y acceso a financiamiento está ayudando a mujeres emprendedoras latinas en Tucson a superar las barreras para crear y hacer crecer sus empresas, con resultados medibles en nuevos negocios, acceso a capital y desarrollo económico.

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En cada rincón de Di Luna hay una historia de emprendimiento. Además de fabricar velas artesanales, María José Cortés abrió su tienda para que otras mujeres encuentren un espacio donde crecer y dar a conocer sus productos. Crédito: Paula Díaz

Este reportaje con la edición de Mariel Lozada y Maritza L. Felix.

Tucson, Arizona. – María José Cortés trabajaba en un banco en Tucson cuando la pandemia cerró el mundo. Nacida en Nogales, Arizona, y criada parte de su infancia del otro lado de la frontera, buscaba una forma de sobrellevar el aislamiento y la encontró en un kit para hacer velas. 

“Necesitaba un hobby o algo para distraerme, para mi salud mental. Estaba yendo al trabajo todos los días durante la pandemia y estaba separada de mi familia”, recuerda. Sabía que tenía que buscar algo que hacer, una distracción”, dijo.

Lo que comenzó como una actividad para ocupar el tiempo libre terminó convirtiéndose en Di Luna, un negocio inspirado en el apodo con el que su padre la llamaba de niña. “Mi papá siempre me decía ‘tu luna’. Cuando estaba buscando un nombre para el negocio, dije: ‘tiene que ser algo que tenga que ver con la luna’”, cuenta. 

Durante dos años y medio combinó su empleo en el banco con mercados comunitarios y ferias artesanales. “Les preguntaba a las personas si me podía poner afuera de su tienda con una mesita. Así empecé”, dice. Después renunció para dedicarse a tiempo completo a fabricar velas y recorrer entre dos y cinco mercados por semana. 

Velas de distintos diseños, aromas y decoradas con piedras y hierbas forman parte de las creaciones de Di Luna. Entre ellas destaca una colección con aroma a café, elaborada especialmente para un establecimiento local de Tucson. Crédito: Paula Díaz.

En 2023 abrió su primera tienda física en Tucson. Hoy Di Luna vende sus productos en más de 50 tiendas de Estados Unidos, emplea a siete mujeres y, además de fabricar velas, exhibe productos de cerca de 200 pequeños negocios, en su mayoría liderados por mujeres. 

Cuando quiso establecer un local, descubrió una barrera común para muchas emprendedoras: no tenía suficiente historial crediticio para acceder a los préstamos que necesitaba. “No puedes ganar tanto dinero si no tienes dinero para invertir”, explica. Fue entonces cuando comenzó a buscar apoyo en organizaciones que ofrecen capacitación, mentoría y acceso a financiamiento para pequeños negocios. 

La experiencia de Cortés refleja una realidad que enfrentan cientos de mujeres en el sur de Arizona: tienen una idea de negocio y la disposición para desarrollarla, pero encuentran barreras para formalizarla, financiarla y hacerla crecer.

En el corredor comercial de Campbell Avenue, en Tucson, Arizona, Di Luna se ha consolidado como un punto de encuentro para emprendedoras locales que exhiben y comercializan sus productos. Crédito: Paula Díaz.

Una solución construida para eliminar barreras

Hace casi cinco años, el gobierno municipal de Tucson creó el Centro para Pequeños Negocios con el objetivo de simplificar el camino para quienes quieren iniciar un negocio o hacer crecer uno ya existente. La iniciativa surgió bajo la administración de la alcaldesa Regina Romero con una meta clara: reunir en un solo lugar información, capacitación y recursos que normalmente están dispersos entre distintas agencias gubernamentales y organizaciones comunitarias.

“Muchas personas tienen talento, tienen una idea, pero no saben por dónde empezar. Nosotros condensamos todos los pasos necesarios para abrir un negocio y los guiamos desde el inicio”, explica Francisca Villegas, directora del programa de Pequeños Negocios de la Ciudad de Tucson.

El Centro para Pequeños Negocios ofrece un modelo de acompañamiento que combina asesoría personalizada, capacitación y acceso a redes de apoyo. Los servicios se ofrecen en español e inglés y se adaptan a la etapa en la que se encuentra cada emprendedora.

Quienes apenas comienzan reciben orientación para elaborar un plan de negocios, obtener licencias y permisos, fortalecer su educación financiera y formalizar su empresa. Las empresarias con negocios en marcha pueden acceder a mentorías en liderazgo, marketing, sostenibilidad, acceso a financiamiento y contratación gubernamental, es decir, capacitación para competir por contratos con agencias públicas.

La Ciudad de Tucson creó el Centro para Pequeños Negocios para ofrecer capacitación, asesoría y acceso a financiamiento a emprendedores que buscan iniciar o fortalecer sus empresas. Crédido: Paula Díaz.

Entre 2024 y 2025, el programa capacitó a 308 mujeres emprendedoras mediante 2,674 horas de formación empresarial. Entre las iniciativas destacan Emprende Sobre Ruedas, para quienes buscan iniciar un negocio móvil; Academia de Marketing Digital, enfocada en estrategias de promoción y ventas en línea; y Sazón Empresarial, dirigida a emprendedoras del sector de alimentos.

El acompañamiento también incluye el acceso a herramientas financieras. En ese mismo periodo, el Centro apoyó solicitudes de préstamos y subvenciones por más de 1.5 millones de dólares, contribuyó a la creación de 53 empresas propiedad de mujeres y los negocios participantes reportaron a la ciudad un incremento conjunto de 4.3 millones de dólares en ventas brutas.

 “¿Qué hace diferente a este modelo?”

El Centro para Pequeños Negocios ofrece mucho más que talleres. Uno de sus elementos más importantes es el modelo de “ventanilla única”, que enseña a los emprendedores sobre requisitos municipales, estatales y federales, evitando que tengan que navegar por su cuenta un sistema complejo de trámites y regulaciones. 

Muchas de las emprendedoras que llegan al Centro nunca han constituido una empresa en Estados Unidos, no saben qué es una LLC ni cómo construir historial crediticio comercial. El programa condensa esa curva de aprendizaje en un solo punto de acceso, evitando que cada emprendedora tenga que descubrirlo sola.

Una de las fortalezas del modelo es que no depende de una sola institución. El Centro trabaja de manera coordinada con organizaciones como Startup Tucson, Groundswell Capital, Growth Partners Arizona, que opera el programa Kiva Tucson de microcréditos, y el Women’s Business Center de la YWCA Southern Arizona, de modo que las emprendedoras pueden acceder desde un mismo lugar a capacitación, mentoría, asesoría técnica y opciones de financiamiento.

Villegas atribuye parte de los resultados positivos a escuchar constantemente a las emprendedoras.

“No es lo que nosotros creemos que les funciona. Ellas nos dicen qué necesitan, a qué horas pueden asistir y qué obstáculos enfrentan”, señala.

El caso de Cortés muestra cómo esa red funciona en la práctica. “Lo económico fue la parte más difícil. Tomé un curso de diez semanas y ahí podía aplicar para becas y me ayudaban a solicitar diferentes préstamos”, recuerda. A través de acompañamiento conoció programas como Kiva y otras organizaciones que le permitieron obtener el capital necesario para seguir creciendo. 

Más allá de los negocios: construir confianza

Para Patty Piña, consultora independiente que colabora con YMCA Southern Arizona, una organización benéfica dedicada al desarrollo juvenil, la vida saludable y la responsabilidad social, la capacitación empresarial es solo una parte de la ecuación.

Muchas veces, asegura, el principal obstáculo no es la falta de una idea de negocio, sino la falta de confianza para dar el primer paso.

“Los límites muchas veces los pone una misma. Hay maneras de generar ingresos, de hacer lo que te apasiona, pero necesitas capacitación y acompañamiento para no cometer errores que te hagan abandonar el proyecto”, explica Piña.

Desde YMCA, Piña acompaña tanto a mujeres que están evaluando si emprender como a empresarias que buscan formalizar o escalar negocios ya existentes, con formación en finanzas, impuestos, marketing y planificación empresarial.

Uno de los programas con mayor crecimiento es el destinado a proveedoras de cuidado infantil, que cada año forma a decenas de mujeres que quieren generar ingresos desde casa mientras amplían la oferta de ese servicio en el estado, permitiendo que más familias puedan incorporarse al mercado laboral.

Lo que todavía falta por resolver

Para Piña, el acceso al capital sigue siendo uno de los principales obstáculos para las emprendedoras latinas. Muchas emprendedoras comienzan de manera informal y descubren que, sin historial crediticio o sin una estructura empresarial formal, es difícil acceder a préstamos que les permitan crecer.

Además, gran parte de las mujeres enfrenta una doble o triple jornada: son responsables de sus negocios, del cuidado de sus hijos y de buena parte de las tareas familiares, lo que reduce el tiempo disponible para capacitarse, según Piña. Ella identifica también una barrera menos visible: muchas mujeres postergan sus propios proyectos porque priorizan constantemente las necesidades de los demás.

Para Piña, el acompañamiento comienza mucho antes de gestionar un préstamo: primero hay que ayudar a las mujeres a fortalecer su confianza y reconocer que pueden convertir una idea en un negocio.

Un ecosistema que multiplica oportunidades

Al cruzar la puerta de Di Luna, el aroma de las velas elaboradas con cera de soya llena el ambiente. Los estantes no solo exhiben las creaciones de María José Cortés, sino también tazas, joyería, cerámica, ilustraciones, alimentos y otros artículos inspirados en Tucson y el desierto sonorense, de esos que buscan tanto los turistas como quienes quieren llevar un recuerdo local. 

Desde su tienda Di Luna, en Tucson, María José Cortés impulsa su propio negocio y abre espacio para que otras mujeres emprendedoras exhiban y comercialicen sus productos. Crédito: Paula Díaz.

La tienda, que abrió el 3 de junio de 2023 después de tres años de vender en mercados artesanales, se ha convertido en mucho más que un negocio de velas. Además de fabricar y vender sus propios productos, funciona como escaparate para decenas de pequeños emprendimientos, en su mayoría liderados por mujeres, que exhiben allí sus creaciones de manera rotativa.

Ese efecto multiplicador es precisamente lo que buscan las organizaciones que forman parte del ecosistema emprendedor de Tucson. El Gobierno Municipal, YMCA Southern Arizona, organizaciones comunitarias, centros de desarrollo empresarial y entidades de financiamiento trabajan de manera coordinada para acompañar a las emprendedoras en distintas etapas de crecimiento. 

Para Cortés, esa red fue decisiva para consolidar su negocio y hoy busca replicarla desde su propia tienda, donde abre espacios para que otros emprendedores exhiban sus productos, organicen mercados y conecten con nuevos clientes. “Sí hay muchos recursos en la comunidad, pero tal vez es difícil encontrarlos si no has salido o si no los estás buscando”, afirma. 

Resultados que transforman: el impulso a las mujeres emprendedoras en Tucson

308 mujeres atendidas
Recibieron capacitación, mentoría y asistencia técnica para iniciar, formalizar o fortalecer sus negocios.

2,674 horas de capacitación
Las participantes completaron miles de horas de formación empresarial en temas como finanzas, marketing, liderazgo, sostenibilidad, contratación gubernamental y desarrollo de negocios.

Más de $1.5 millones en solicitudes de capital
El programa apoyó a emprendedoras en la gestión de préstamos y subvenciones para impulsar o expandir sus empresas.

$4.3 millones en aumento de ventas
Los negocios liderados por mujeres que participaron reportaron un crecimiento combinado de más de 4.3 millones de dólares en ventas brutas.

53 nuevos negocios creados
El programa contribuyó al lanzamiento de 53 empresas propiedad de mujeres en distintos sectores económicos.

Capacitación especializada

Las emprendedoras participaron en programas como:

  • Emprende Sobre Ruedas: pasos para iniciar un negocio.
  • Academia de Belleza: desarrollo empresarial para la industria de la belleza.
  • Academia de Marketing Digital: estrategias de promoción y ventas en línea.
  • Formaliza tu Side Job: orientación para obtener licencias y formalizar actividades económicas.
  • Green Business Bootcamp: prácticas sostenibles para pequeñas empresas.
  • Cómo hacer negocios con la Ciudad de Tucson: acceso a contratos y oportunidades gubernamentales.
  • Cómo escribir un plan de negocios: planificación y establecimiento de metas.
  • Navegando la Frontera de Finanzas: educación financiera.
  • Planeando para tu Negocio: operaciones y crecimiento empresarial.
  • Profit Soup: manejo financiero y rentabilidad.
  • Sazón Empresarial: capacitación para emprendedoras del sector alimentario.

Sectores donde emprenden las mujeres

Los nuevos negocios apoyados por el programa incluyen áreas como:

  • Servicios de alimentos y catering.
  • Salones de belleza y cuidado personal.
  • Limpieza y servicios para el hogar.
  • Comercio minorista.
  • Arte y entretenimiento.
  • Construcción.
  • Servicios de salud.
  • Manufactura.
  • Bienes raíces.
  • Servicios profesionales y técnicos.
  • Educación.
  • Servicios administrativos y de apoyo.

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Autor(a)

Paula Díaz es una periodista con más de 20 años de experiencia, especializada en inmigración, derechos humanos y justicia social en Estados Unidos, enfocándose en las comunidades latinoamericanas. A lo largo de su carrera, ha documentado numerosas historias de familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en la frontera sur de EE.UU., brindando una mirada profunda a los desafíos que enfrentan los migrantes. Su trabajo de investigación resalta problemas urgentes en la migración y ha dado lugar a iniciativas como su sitio web Migrantesdesaparecidos.com.

Ha trabajado en importantes medios de comunicación como Voice of America, donde cubrió la Casa Blanca y el Congreso, y en Univision-Arizona como Gerente de Contenidos Digitales. También ha colaborado con Telemundo, EFEy otros medios en EE.UU. y América Latina. Inició su carrera en EE.UU. como reportera para la edición en español de Los Angeles Times y ha sido corresponsal de El Diario de Hoy y La Prensa Gráfica en El Salvador. Nacida en Colombia, emigró a Los Ángeles en 2001 y posee una licenciatura en periodismo de la Universidad Autónoma de Cali, además de una maestría en Periodismo Bilingüe de la Universidad de Arizona.

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