1985-2017: dos sismos, del silencio de las líneas a la velocidad de las redes
El mes de septiembre, en México es sinónimo de miedo e incertidumbre por los sismos superiores a magnitud 7 que han devastado la Ciudad de México y otras regiones, pero hay para quienes han significado oportunidades y el amor a una profesión periodística

Grupo Fórmula es una de las cadenas de radio más importantes y de las de mayor audiencia en el país azteca y en ella resuenan las voces de grandes periodistas que están al frente y detrás de un micrófono, tal es el caso de Héctor Bastida, jefe de redacción de “Por la mañana con Feregrino” quien relata sus memorias de los destructivos temblores.
El 19 de septiembre de 1985 inició su mañana de manera cotidiana; apenas había iniciado como estudiante de la escuela Sor Juana Inés de la Cruz ubicada en el centro de la Ciudad de México, lo que le permitía ver desde el salón la antena de Televisa Chapultepec, relata en entrevista para Conecta Arizona.
Su hora de entrada era a las 7:00 de la mañana, aunque le tocaba estar minutos antes porque su papá también llevaba a su hermana que estudiaba en la Escuela Normal Superior. Fueron 19 minutos después de la hora de inicio de clases cuando la tierra se movió de una manera estrepitosa y -al observar por la ventana- vio cómo se derrumbó la estructura que permitía la señal de la televisora mexicana.

“No había manera de comunicarme a mi casa para decir que fueran por mí. Y. pues tuve que esperar hasta las 3:00-4:00 de la tarde para que el papá de una amiga pudiera llegar en medio del caos, porque esa zona donde estaba la secundaria es una zona del centro. Fue la que colapsó”, contó el periodista.
Días después, al ser su papá parte de los equipos de rescate se sumó como voluntario, entonces se mantuvo por alrededor de un mes en procesos como separar medicamentos, ropa, comida, tiempo en el que no tuvo clases.
Para el año 2017, Héctor ya no era un niño, se había incorporado al grupo de trabajo del periodista Manuel Mejido y colaboraba con el portal de Radio Fórmula. Ese 19 de septiembre el movimiento lo encontró en Ciudad Universitaria, cerca del Metro Universidad, pero esta vez, fue distinto.
“Quien ha estado ahí sabe que es una zona de piedra, o sea, no hay tierra en el piso, es pura piedra y cavas, piedra volcánica. Entonces no sentí, pensé que no había sido fuerte, todavía alcancé servicio del metro, llegué y mi jefa me llamó y cuando empezaron a decir -reportan que se cayó un edificio en la Condesa, otro en Narvarte, otro acá, yo así de, Espérenme, ¿se sintió tan fuerte?, pues yo no lo había sentido”, precisó Bastida.
El responsable de la redacción del matutino entendió en ese momento la diferencia del sismo de aquel lejano 1985 cuando la ciudad quedó prácticamente incomunicada y ahora, con el uso de la tecnología había información por todos lados gracias a las redes sociales.
“Estábamos los chicos de redes, que eran tres, otra compañera y yo. Estuve trabajando casi hasta las 12:00 de la noche, y tuvimos que crear un protocolo especial, porque en ese momento nuestra principal fuente de información eran las redes sociales. Pero hay mucha gente insana que manda información falsa, que revive fotografías falsas o de otros momentos, o de otros lugares; entonces los cinco nos juntamos, definimos cómo íbamos a hacer para evitar difundir información falsa y entonces el acuerdo era que por lo menos tres usuarios distintos, y distintas tomas, tenían que ratificar que eso estaba sucediendo”, describió.
Bastida recuerda que la ciudad estaba desolada, después de tres días de trabajar por alrededor de 18 horas ininterrumpidas salió a las calles de la colonia Condesa donde se sumó a ayudar, que ya lo había hecho pero desde otra forma; ahora, intentando sacar de los escombros a quienes el edificio les cayó encima.
“Ahí aprendimos (del sismo de 2017), las cadenas de ayuda fueron más, y el proceso de ayuda fue mucho mayor y la información también fluyó de manera inmediata prácticamente. Entonces fueron momentos muy distintos. En uno colapsaron las comunicaciones, en el otro, pues sí, se detuvieron un tiempo, pero de inmediato, casi, casi, tuvimos señal acá, y a buscar la forma de informar”, finalizó.
Un terremoto, una crónica y el inicio de una vocación
En el caso de Ulises Soriano Delgado, reportero en la barra informativa para Azucena Uresti, Ciro Gómez Leyva, Joaquín López Dóriga y Enrique Acevedo, entre muchos otros, terminó por aventurarse al periodismo por la necesidad de documentar los daños causados.
A Soriano, a quien escuchamos todos los días en diferentes horarios de Fórmula Noticias, el sismo ocurrido 32 años después, un 19 de septiembre de 2017, despertó la necesidad de contar historias al ver la devastación en la que terminó la Ciudad de México esa mañana de martes.
El día comenzó como cualquier otro para un estudiante, en ese entonces, del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); sin embargo, las actividades terminaron antes del horario establecido por la celebración del aniversario del plantel.
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Era poco después de la 1:00 de la tarde cuando ingresó a una de las estaciones del metro con dirección a su casa, luego de bajarse del Metrobús, al comprar su boleto y bajar las escaleras hacia el subterráneo, vio cómo se encuentran trenes en dirección Cuatro Caminos y Tasqueña, que detuvieron su marcha ante el brusco movimiento.
“Llegando al Metro Xola (Línea 2), justamente (bajando) en la última escalera empieza a temblar, y todo se mueve, los trenes detienen su marcha a medio camino y solamente se ve cómo se bambolean de un lado a otro, y de las vías empieza a salir una especie de humo. Después, la alerta sísmica se enciende, pero para esto nosotros ya estábamos al interior, inmersos en el sismo”, recordó.
En medio de la violenta sacudida, al igual que otros a bordo del vagón, se aferró a un botón de emergencia mientras observó a una mujer rezando y exclamando el nombre de Jesús, otros sólo luchaban por mantenerse en pie para, finalmente, escuchar unos segundos después de iniciado el movimiento, la alerta sísmica.
“Fue una situación impresionante. El tren tardó como una hora y media desde el sismo para volver a reanudar su marcha, y era el que se había bamboleado, era el único tren que íbamos a agarrar, y el único que pasó durante muchas horas, lo que vimos al pasar las estaciones era eso, un mundo de gente en el piso, con paraguas, con lonas improvisadas, curándose esa crisis nerviosa que tenían, ambulancias que iban y venían”, describió el periodista.
Además, recordó intentar imitar a Jacobo Zabludovsky cuando, en el terremoto de 1985, recorrió las calles de la ciudad en medio del caos, pero en su caso, utilizó su teléfono para grabar y narrar lo que veía, además, reveló que para ese momento sabía que quería dedicarse al periodismo, pero no había realizado ninguna tarea informativa profesional.
Al llegar a casa, se dio cuenta del daño real del sismo y eso lo motivó a escribir una crónica a detalle, fue rara, escueta, un primer trabajo que se publicó en la Gaceta del Oriente Informa, que es el órgano informativo del CCH Oriente, y ese fue su primer trabajo periodístico publicado en 2017.
“Relato que todo empieza con el simulacro, encabezado por Enrique Peña Nieto, y después todo eso se vuelve la crónica de un día infausto… Se percibía silencio. Hay silencios como el del 16 de septiembre por la mañana- antes del desfile- donde la ciudad está quieta, tranquila; pero el del 19 de septiembre, era un silencio de luto, de desconcierto, de incertidumbre ante lo que iba a pasar, y después lo que pasó”, precisó Soriano Delgado.
“Y después, escuché el ruido más impresionante, que ha sido el silencio de la ayuda, de aquellas personas, que se subían a los edificios, alzaban el puño, y buscaban vida. Ese era el silencio de la vida, ese que me impresionó, y en mi cabeza, un 19 de septiembre, que nunca se me va a olvidar, porque vi, no sólo cómo la tierra lo acaba todo, sino también, cómo una ciudad, a la que tanto amas, y de la que tanto te has enamorado, en menos de un minuto, se puede terminar”, finalizó.
El Servicio Sismológico Nacional para ese 19 de septiembre de 2017 registró el movimiento telúrico a las 13:00 horas con 14 minutos, con una intensidad de 7.1 y con epicentro a 12 kilómetros al sur de Axochiapan, Morelos, en el límite con el estado de Puebla.
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