Caos y reclamos en jornada electoral en Arizona

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Desde tempranas horas las personas abarrotaron el estacionamiento del Consulado General de México en Phoenix para intentar emitir su voto.

Miles de mexicanos se quedaron sin ejercer su derecho constitucional en Phoenix. 

✍🏽 Por: Carlos Torres Bujanda y Maritza L. Félix

📷 Fotos: Daniel Robles


Para Marielos Mendivil, la jornada electoral en Phoenix fue “una verdadera fiesta cívica”. La originaria de Ciudad Obregón, Sonora, no podía ocultar su emoción de haber sido una de las primeras en ejercer su derecho constitucional desde el Consulado General de México en Phoenix. Para asegurar que su boleta fuera contada, tuvo que llegar a la sede desde una noche antes y acampar para no perder su sitio número 4 en la línea. 

“Me siento apechugada del corazón de ver tanta gente que quiere votar, está el estacionamiento lleno, con este solazo, este calor, ojalá que les den la oportunidad de votar como yo”, expresó.

Pero no fue así. Caos, calor y  frustración fue lo que dejó la jornada electoral del domingo 2 de junio en el módulo especial del Instituto Nacional Electoral (INE) instalado en el Consulado General de México en Phoenix.

Mendivil fue una de las más de siete mil personas que acudieron al Consulado, según cálculos de los funcionarios, para participar en los comicios históricos por dos razones: Se elegiría a la primera mujer presidenta de México y era la primera ocasión que 20 consulados en Estados Unidos, dos en Europa y uno en Canadá serían casillas para el sufragio en persona. La emoción los mantuvo en pie por más de 9 horas de espera, con más de 100 grados de temperatura, sin sombra, baños o servicios médicos.

Personas que intentaban entrar al Módulo del INE en Phoenix, en discusión con la guardia de seguridad privada del lugar. 

Un caos desde el principio

Desde las 7:00 de la mañana que abrió la casilla, que solo tenía cinco dispositivos disponibles para votar, empezaron a evidenciarse los desafíos. A esas horas, el estacionamiento de la sede ya estaba abarrotado y comenzaba a desbordarse de connacionales de diferentes partes de Arizona, Nuevo México y Texas que esperaban con ansias poder votar. 

“No hay fila para discapacitados, no hay línea para personas mayores”, se oía gritar a los organizadores mientras la gente intentaba apresurar su paso a la casilla electoral. Los ciudadanos comenzaron a organizarse por su cuenta.

Ian Huerta Ramírez, estudiante en Phoenix de la Universidad Estatal de Arizona (ASU, por sus siglas en inglés), no pudo ocultar su molestía con las autoridades y con los otros mexicanos que intentaban cortar línea y saltarse a unos cuantos para asegurar su voto. 

“Sin organización, era un desorden, le voy y le pido a uno de los muchachos del INE que junto con un policía vinieran a poner orden en la fila porque la gente se está haciendo bola y se está empezando a meter en las filas, le digo y se ríe, cómo cree que me voy a sentir yo”, dijo.

María Félix, originaria de Sinaloa que acudió a Phoenix a votar, dijo que el trato que recibieron durante las votaciones fue inhumano. “Quieren que nos regresemos a nuestras casas  y no votemos, porque cómo es posible que con estas condiciones las personas de la tercera edad se estaban queriendo desmayar, entre ellas yo, porque ni el paraguas me sirve del calorón que está haciendo”, expresó molesta. 

Los mexicanos, como Huerta y Félix, se apresuraban a pedir más organización y se enfurecían al ver la lentitud del sistemas. Los votantes entraban en grupos que tardaban mucho más de lo previsto y el sistema se retrasaba aún más. 

“Estamos tratando, en la medida de nuestras posibilidades, de apoyar a la gente mayor para que esto sea mucho más fluido, el clima está bastante complicado”, comentó Beatriz Cabrera Moreno, comisionada del INE.

Las tan criticadas computadoras del INE donde las personas emitían su voto.

Una de esas señoras mayores fue la sonorense María Elena Gutiérrez, que tardó unas dos horas en votar. “Estoy contenta porque está viniendo mucha gente y porque eso evidencia que la gente quiere votar y quiere participar y eso me da mucho gusto, nomás que el proceso está muy lento”, dijo.

Explicó que la pasaban de una mesa a otra para registrar su credencial de elector y darle la boleta correspondiente dependiendo del estado; ella, por ser de Sonora solo tenía derecho a elegir a presidente y senadores. Todo era en modalidad de voto electrónico. 

“A mí se me hizo muy sencillo, pero hay gente adulta que no sabe del proceso de computadoras y de las cinco computadoras solo cuatro funcionaban, el sistema estaba demasiado lento”, añadió Gutiérrez. 

Quienes necesitaban apoyo para usar los dispositivos tomaban más tiempo y eso retrasaba el proceso. Además, Josefa Ramírez, unas de las observadoras ciudadanas de MORENA, relató que el sistema se reiniciaba cada cuatro minutos. “Tienen un cierto límite de tiempo y, si el votante no lo hace en ese tiempo, se apaga y tienen que llamar a un técnico para reactivar”, contó Ramírez.

Alejandro Sánchez, observador ciudadano por parte del PRI, reconoció que al INE le faltó dar más información de cómo realizar el voto electrónico. “Les faltó poner en la parte de afuera videos de cómo funciona, promocionar cómo funciona, porque lamentablemente se está perdiendo mucho tiempo, y hay mucha gente formada afuera con el calor de Phoenix que desafortunadamente no alcanzará a votar”, reconoció.

Aún así, Cabrera aseguró que la casilla especial se cerraría a las 5:00 de la tarde, sin embargo, explicó que podría haber un tiempo extra hasta las 6:30 de la tarde, en dado caso de que las personas no hubieran realizado su voto. No fue así. 

De acuerdo con Raúl Cruz, líder de proyecto de estudios y enlace de la Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores (DERFE) del INE, en Arizona se tramitaron más de 50 mil credenciales de elector, pero solo 5,160 se registraron para votar. Según la comisionada Moreno fueron solo 553 los que se registraron para votar en persona; pero tenían 1,500 boletas disponibles para aquellos paisanos con credencial vigente que no se habían inscrito al padrón para votar desde el extranjero, pero tenían ganas de hacerlo. Al final, según declaraciones de los representantes y voluntarios del INE, solo pudieron votar unas 600 personas.

El ciudadano Alejandro Chávez, en el interior del Módulo del INE en el Consulado General de México en Phoenix.

Inconformidad y reclamos

En un episodio de desesperación, cerca de las 4:30 de la tarde, pocos minutos antes de que se acabara el tiempo oficial de votación, decenas se apresuraron e irrumpieron en el Consulado General de México, al grito de “¡queremos votar!”. Exigían su derecho, reclamaban la falta de organización y de tecnología que facilitara el proceso y culpaban a las autoridades electorales de tratar de prevenir que su voz desde el exterior fuera escuchada en México. 

Karyn Longhurst, participante del Cafecito de Conecta Arizona en WhatsApp, madrugó para viajar desde Tucson la mañana del 2 de junio. Fue una de las primeras en llegar pero, a pesar de pasar ocho horas en la línea, no pudo emitir su sufragio. Ella fue una de las últimas que logró entrar a la sede y reclamar sus derechos; cuando le pidieron su credencial de elector, pensó que había una pequeña posibilidad de votar rápido, pero no fue así. 

“Me siento frustrada, había sido contabilizada como la votante 1082, de las personas que no se habían registrado, hubo un momento en que la gente se arremolinaba en la entrada y prácticamente fui empujada para entrar, pero ya adentro, a las 5:30 de la tarde se nos dijo que ya no se podía, que el sistema estaba cerrado”, comentó.

“Dijeron que iban a permitir el voto a 1,500 personas no registradas, llegué desde las 8:30 de la mañana parada bajo el sol, mejor me hubiera ido a mi pueblo Nuevo Casas Grandes (Chihuahua)”, añadió.

Karyn recordó que estuvo siguiendo las sesiones del Cafecito de Conecta Arizona, donde estuvieron presentes cuatro representantes del INE y el cónsul general de México, Jorge Mendoza Yescas, en donde garantizaban el acceso al voto y la seguridad del votante. Se sintió decepcionada de que no cumplieran con sus palabras. 

“Estoy agradecida de que nos estuvieron regalando agua, pero me sorprende que no tenían baños portátiles, seguridad pública, una ambulancia, es la diferencia de los eventos cuando se hacen en México que cuando los eventos de mexicanos se hacen en Estados Unidos”, añadió.

Gabriel Nieblas Arvayo (con el penacho), discutiendo con una de las personas que iban a votar el domingo.

5:30 PM : “cierren las puertas”

Los que alcanzaron a entrar al Consulado en el último minuto no podían ocultar la decepción y el enojo. Con gritos de “fraude”, “si no pueden, renuncien”, “compren computadoras” y algunas palabras subidas de tono trataban de sacar el coraje que poco después se convertiría en la resignación de saber que ya no había más que hacer y que su espera había sido en balde.

María de la Luz Reyes, presidenta de las casillas, les intentó explicar a los inconformes que ellos solo estaban preparados para atender a más de 500 votantes y no a todos los que llegaron. “Cuando a mí me dijeron que eran solo como 535, yo pensé pero si somos millones de mexicanos, pero solo esos se registraron para ir a votar, y ¿cuántos eran afuera? Como 7 mil ¿Cómo íbamos a atender a esas personas que no sabíamos que iban a venir?”, expresó.

Y los votantes frustrados le gritaban: “sí sabían, sí sabían”.

Ella dijo que no votó porque le dio el espacio a los que estaban antes que ella. “Si hubiéramos sabido que hubieran sido tantas personas como en Nueva York o California, nos preparábamos”, se excusó. 

El sistema se bloqueó y no hubo manera de permitir que más de los que estaban formados pudieran ejercer su derecho. 

Al terminar la jornada, múltiples agentes del Departamento de Policía de Phoenix arribaron a la sede para cerciorarse de que desalojaran el recinto y así evitar cualquier muestra de manifestaciones o protestas violentas que pudieran surgir. 


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Arte: Daniel Robles.

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