Una cita con el destino. La corte de inmigración se convierte en una “trampa” para familias inmigrantes: abogados y activistas

➡️ Edición: Maritza L. Félix
Desde el 20 de mayo, Clarissa Vela asiste a la corte de inmigración de Phoenix para documentar y apoyar a inmigrantes detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tras sus audiencias. No es la única: ante reportes de arrestos de solicitantes de asilo cuyos casos han sido cerrados, un grupo de activistas se ha organizado para defenderlos y recordarles sus derechos.
Vela dirige People First Project, una organización sin fines de lucro no partidista cuya misión es brindar paz, poder y esperanza a través de la compasión, la empatía y recursos para la asistencia financiera y la unidad mediante la participación comunitaria, y eso incluye los derechos humanos y las causas migratorias. Para ella lo que sucede en la corte lo toma como personal, ya que su esposo es beneficiario de DACA, y por consiguiente, siempre vulnerable a los cambios en las políticas de migración.
“Están agarrando gente de sus audiencias más importantes. Están agarrando gente, mucha gente de sus coches. Están tocando las ventanas de la gente y los están secuestrando”, dice con indignación la directora de People First Project.

Erin Tamayo, pastora presbiteriana y profesora universitaria, también participa en estas acciones. Asegura que muchos migrantes asisten solos a sus citas en la corte, sin abogado ni acompañamiento. “Eran madres, padres, hijos y familias que asistían a sus casos de asilo”, relata. La mayoría, según Tamayo, son de Venezuela, Colombia y México, y temen regresar a sus países.
Al finalizar las audiencias, observa que muchos salen confundidos y sin comprender qué significa que su caso haya sido “desestimado”. En ese momento, son sorprendidos por las autoridades migratorias.
“Estaban tan asustados. Estaban que no sabían qué decir, creo. Yo no puedo olvidar las caras de las personas que estaban saliendo, como un padre que estaba esposado ahí tan asustado y con su esposa detrás de él, con sus hijos, no sabían qué hacer, qué decir, pues traté de hablar con algunas de las familias y también con otros individuos que estaban detenidos”, expresó la pastora.
“Sin previo aviso, los agentes de ICE los rodearon y esposaron especialmente a los hombres y después junto con las mujeres y los niños los pusieron en camionetas blancas sin identificación”, cuenta Tamayo.
Tamayo, activa en la defensa de los derechos humanos desde hace más de una década, señala que desde la aprobación de la ley SB1070 se ha creado un frente común entre organizaciones, activistas y grupos religiosos. Sin embargo, describe la situación actual como un momento sin precedentes bajo la administración Trump.
“Traté de mirar los ojos de los agentes de ICE porque son humanos. Y ellos deben saber que eso no es justo, que tenemos que trabajar por un mundo mejor y que no debemos separar familias. Eso es lo que nos dicen nuestras Escrituras, que debemos apoyar y ayudar a los vulnerables, a los migrantes, a las personas que necesitan ayuda”, detalla Tamayo, sin embargo, los agentes ejecutaron las detenciones y siguieron en el cumplimiento de su trabajo.
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No solo People First Project acude religiosamente a hacer vigilia en las inmediaciones de la Corte de Inmigración en la Séptima Avenida de Phoenix, también lo hacen Puente Arizona, Mi Familia Vota, Desert Democracy Indivisible, Common Defense y Borderlands Resource Initiative, entre otras. Además, acuden líderes religiosos y funcionarios electos, como Anna Hernández, concejala del Distrito 7 de Phoenix, quien ha llamado a voluntarios a sumarse a estas jornadas de apoyo y documentación.
¿Qué pasa en las cortes de inmigración?

Desde mediados de mayo, agentes de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) esperan en los pasillos o fuera de las cortes a los migrantes cuyos casos han sido desestimados por un juez. No portan uniformes ni nada visible que los identifique como oficiales de la ley.
El abogado especializado en migración Randall Rowberry considera que estas detenciones constituyen una “trampa”. Explica: “Las familias deben asistir a la corte y, si ahí se les informa que quieren cerrar su caso y llevan menos de dos años en el país, deben oponerse a la moción y pedir más tiempo para responder por escrito”.
Esto significa que, entre menos tiempo tenga una persona en el país, aunque haya ingresado legalmente mediante la aplicación CBP One, mayor es el riesgo de deportación acelerada.
Natally Cruz, de Puente Arizona, cuenta que saben de la presencia de las autoridades cuando en el estacionamiento ve las camionetas blancas que han utilizado las autoridades para transportar a los migrantes detenidos. Por eso, desde las 7:00 de la mañana empiezan a educar a las personas que tienen cita sobre sus derechos: “Si el juez cierra su caso, digan que no están de acuerdo, que lo van a pelear, que van a conseguir otro abogado… que quede en récord”, les recomienda.
Cruz asegura que eso puede ayudar a evitar que se le dé carpetazo a una solicitud migratoria y así prevenir que la persona termine en custodia de las autoridades de migración.
“Si no me hubieran dicho nada, me hubieran llevado”, nos cuenta a Conecta Arizona uno de los migrantes afuera de la Corte, después de su audiencia.
Pero no todos corren con la misma suerte. La mayoría no van acompañados por un abogado a sus citas y muchos de ellos tampoco tienen un familiar o amigo estadounidense que pueda estar con ellos durante el proceso.
“La mayoría de las personas detenidas tenían sus casos “desechados” (cerrados) por el Departamento de Homeland Security (DHS) al salir de la corte. Las familias no entendían lo que esto significaba, pensaban que ya no tenían ningún caso pendiente. Inmediatamente al salir de la corte, los agentes de inmigración les preguntaban qué había pasado con su caso. Cuando ellos decían que su caso había sido desechado, era cuando eran detenidos”, explica Cruz.
“Hemos estado viniendo desde el martes (20 de Mayo) cuando empezamos a ver lo que estaba ocurriendo con la gente arrestada a la hora en la que salían de sus cortes. Para nosotros es muy importante asegurarnos de que las familias sepan que no están solas y también avisándoles qué es lo que está sucediendo para que conozcan un poquito de sus derechos y tengan un proceso justo”, comentó Natally Cruz a Conecta Arizona el viernes 23 de mayo.
Ese día, según Cruz, no hubo detenciones, tampoco el jueves. Sin embargo, estima que el martes 20 detuvieron a 40 personas y el miércoles 21 a 23 personas. Atribuye la reducción de aprehensiones a la presencia de activistas y medios de comunicación.
Más allá de las cortes
Ricardo Reyes, de Common Defense, un grupo de veteranos progresistas, informó a Conecta Arizona que dentro de la corte “los jueces siguen desechando casos”, sin embargo, los agentes ya no están esperando a las personas a las afueras del recinto, ahora siguen sus coches y los detienen en la calle.
“Están esperando que se metan a sus carros. Tienen a gente aquí con binoculares, están esperando con cámaras, tomando fotos de quién está llegando, en qué carro está llegando, cuáles son las placas y cuando salen le están hablando a otro grupo que no está aquí, y ese grupo entonces los persigue y detiene”, explicó.
Esta nueva táctica ha generado preocupación entre las organizaciones que realizan vigilias cívicas.
“Mi Familia Vota está recibiendo informes urgentes de que los agentes de ICE han regresado una vez más a la Corte de Inmigración de Phoenix, enfocándose en individuos y familias inmediatamente después de sus procedimientos judiciales. Estas acciones siguen a los inquietantes secuestros que presenciamos la semana pasada y no permitiremos que suceda en silencio”, expresó Mónica Sandschafer, directora estatal de Mi Familia Vota, en un comunicado.
También señaló que estas tácticas son intimidatorias y “son parte de una campaña más amplia de odio alimentada por extremistas de MAGA decididos a criminalizar a los inmigrantes y desmantelar nuestra democracia”.
Este comunicado de Sandschafer se alinea con las declaraciones de la líder de People First Project, quien infirió sobre la legalidad de los procedimientos: “Si alguien se acercara a mi coche ahora mismo, rompiera mi ventana y me sacara, me tirara en una furgoneta, eso es secuestro”.
No solo las organizaciones han mostrado preocupación, también funcionarios electos. Anna Hernández, el miércoles 28 de mayo, comunicó que está convocando a voluntarios con ciudadanía y a abogados para acompañar a la comunidad dentro de la corte y documentar “lo que está pasando en estos momentos, cuando nuestra gente está siendo detenida a plena luz del día”.

¿Dónde están?
Muchos de los migrantes que son detenidos fuera de las cortes de inmigración no aparecen en el sistema y poco saben en dónde terminan.
“He estado pensando mucho en esas familias. No sé dónde están, no sé si están en un centro de inmigración, no sé dónde están. Básicamente están desaparecidos”, dice la pastora Tamayo.
El abogado Randall Rowberry explica que si el solicitante lleva menos de dos años en Estados Unidos es sujeto de la figura llamada “Expedited Removal” (remoción acelerada), lo que facilita la deportación rápida y su ingreso a centros de detención. “Uno de los objetivos de estas acciones es llenar los centros de detención”, añade.
Ricardo Reyes, de Common Defense, ha compartido en entrevistas y en redes sociales mensajes directos a quienes tienen audiencia con un juez de inmigración y les sugirió que pidan la apelación si el caso es “desechado”. “Porque es lo que quieren, que no tengas ningún caso para que puedan aplicarte el ‘Expedited Removal’ y con eso dentro de dos días ya no estás en el país . . . no firmes nada, diles que tienes miedo de regresar a tu país. Si no eres de México diles que también tienes miedo de ir allí, porque lo que están haciendo si eres de Venezuela es decirles ‘Oh no te preocupes te vamos a llevar a México”, explicó.
Para Clarissa Vela, el panorama es incierto: “No los están enviando a sus países de origen, los están enviando a otros lugares, y no van a salir de esos lugares”.
Los activistas y autoridades electas siguen asistiendo al edificio de la corte de Inmigración en Phoenix, y Reyes sigue reportando en sus plataformas sociales, argumenta que se trata de procedimientos injustos ya que quienes asisten a la corte “quieren hacer las cosas bien”.
Para brindar apoyo y llevar registro de estas detenciones, activistas de las organizaciones antes mencionadas rodean el edificio durante las horas de audiencias: “Estoy aquí ahorita para hablar con todos y asegurarme de que ellos conocen los derechos que tienen”, declaró Beth Strano, de Borderlands Resources Initiative, a Conecta Arizona.

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