TDAH diagnosticado en adultos: conoce las red flags

Hermosillo, Sonora.- Cada vez es más común escuchar en alguna conversación la frase “es por mi TDAH”. Este término significa Déficit de Atención e Hiperactividad y es una condición de neurodesarrollo con la que se nace, y no es que haya “aparecido” en la etapa adulta, sino que se tuvo un diagnóstico tardío.
En entrevista para Conecta Arizona, Elva Nydia Tequida Benítez, psicóloga y maestra en terapia familiar sistémica y terapeuta de la Red Sonora de Apoyo Psicosocial en Crisis A.C., comentó que, comenzamos a escuchar estas expresiones en la etapa adulta, pero que, en realidad es un problema del neurodesarrollo con el que se nace.
“Se tiene desde el nacimiento, es un problema totalmente neuronal, las funciones son diferentes, hay funciones que no conectan, vamos a decirlo por dar una explicación así rápida, las neuronas no funcionan de una manera adecuada”.
Detalló que, desde el lado biológico, ocurre porque la corteza prefrontal, que es lo que tenemos ubicado por la frente, muchas veces no termina madurando de una manera adecuada.

La psicóloga agregó que son muchas las deficiencias que ocurren por el TDAH, pero lo más notorio es lo relacionado con la intención, que no es que se pierda la atención de algo, sino que se pone la atención a varios estímulos que hay alrededor de las personas.
Elva Nydia señaló también que el TDAH se va desarrollando desde la niñez y se identifica porque en esa etapa no sabemos regularnos, no sabemos cómo controlarnos o cómo poder poner atención, aprender a hacer las cosas, seguir ciertas reglas, convencionalismos sociales y culturales, por decirlo de alguna manera.
Aunque, siendo adultos podemos llegar a tener problemas con horarios, con ser puntuales, concentrarnos en ciertas actividades, que en ocasiones nos pueden ocasionar conflictos personales, emocionales, sociales y laborales, por mencionar algunos.
Comenzamos a sospechar que podríamos tener o tenemos TDAH por nuestros impulsos, complicaciones laborales, de pareja, por cómo reaccionamos o actuamos. También por los descuidos, por los llamados de atención en el trabajo de que somos flojos, y no es que lo seas, es que no te concentras en un solo objetivo, o no tienes la vista fija en un solo lugar o dejaste desparramadas las llaves, los lápices, tus utensilios de trabajo.
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Tener esta neurodivergencia es, explicó, “como el chiste”, que cuenta que “empecé limpiando la cocina y terminé lavando el baño y no terminé ninguna cosa, todo lo dejé a medio, justo por eso, porque está la parte inatenta, no puedo seguir instrucciones, no puedo terminar tareas, hay dificultad a organizar ciertas actividades, hay dificultad en hacer ciertos esfuerzos, a empezar a hacer ciertas tareas, porque no es que no quiera hacerlas, es que se me dificulta el empezar a hacerlas, me empiezo a distraer por estímulos externos”.
Otras características de esta condición, tienen que ver con la hiperactividad e impulsividad, que es estar moviéndolas manos, los pies, estar inquietos, levantarse cuando se debe estar sentados, no poder estar más de 20 minutos sentados o en un mismo lugar, tener dificultades para hacer actividades tranquilas, parecer “un motorcito”.
Si tienes la costumbre de interrumpir cuando otra persona está hablando o no puedes esperar un turno, como, por ejemplo, la fila en el banco o en algún establecimiento, podrían ser algunas de las red flags para que asegures o descartes esta condición.
Quienes llegan al psicólogo o psiquiatra para analizarse, comentó, es porque tienen algunos indicios de depresión o de tristeza, algunas personas van porque tienen gastos impulsivos o adicciones, olvido de pagos, de ciertas responsabilidades, y ahí es cuando tienen el primer encuentro formal con el TDAH.

El TDAH actúa diferente
La especialista en salud mental asegura que el TDAH se manifiesta de manera distinta en hombres y en mujeres; de hecho, en mujeres es más difícil diagnosticarlo desde la niñez, esto se debe a que las mujeres tienen su atención a cómo se visten, a cómo van a sentarse, a expresarse; después se preocupan por lo que van a cocinar, cómo van a desenvolverse en una reunión y centrando su atención, o intentándolo al menos, en cuestiones sociales y culturales con las que son educadas.
A las niñas se les orilla a la calma, a combatir la hiperactividad, a ser serias y a adoptar conductas encaminadas a no ocasionar “problemas”, y lo que no causa problema se queda en el “no pasa nada”.
La entrevistada señaló cuál es la diferencia entre una enfermedad y un trastorno:
Una enfermedad es algo que en algún momento se puede curar, “que se puede resolver o encontrar una cura”; mientras que el trastorno o parte de la neurodivergencia es algo que no tiene cura, pero sí lleva a un aprendizaje para hacer llevaderas las deficiencias (por ponerle un nombre) y desarrollar habilidades.
La atención del TDAH va de la mano con atención psicológica o psiquiátrica, con medicamento que active ciertos campos neuronales (que funcionan como una muleta) y con el desarrollo de habilidades, como parte de la responsabilidad del adulto diagnosticado y en tratamiento.
Carga genética
La especialista en salud mental advirtió que las personas diagnosticadas con esta neurodivergencia tienen probabilidades de, al menos 75 % de haberlo heredado, y de que, obviamente, sus padres también lo tengan, ya sea uno o los dos. Quizás toda la familia pueda acudir a valoración para que lleven un tratamiento en conjunto y puedan sobrellevar este déficit de atención en grupo.
Los estudios que se han hecho sobre este tema, tienen la mayoría de referencia a la investigación en hombres, no obstante, en la consulta actual, son más las mujeres que están dando positivo a este diagnóstico debido a que comienza a trabajarse con ellas como referencia. Esto comenzó hace aproximadamente seis años y no sólo se refiere al TDAH sino a varias neurodivergencias.
La psicóloga invita a la comunidad a buscar atención en esta disciplina y a no ver las consultas, tratamientos y terapias como un gasto sino como una inversión.
Experiencias con TDAH
Sobre el Déficit de Atención e Hiperactividad, Alejandra compartió con Conecta Arizona que para ella ha sido muy fácil asimilar el diagnóstico porque tenía indicadores muy claros, sólo que en conjunto no sabía que eran TDAH. “Es muy gracioso porque para nadie fue sorpresa, pero para mí sí. Aunque ya nombrado la cosa tuvo otro sentido”.
Agregó que siempre ha pensado que su súper poder es hacer muchas cosas al mismo tiempo; tener que mantenerse ocupada siempre y realizar todo tipo de actividades ha enriquecido su vida. La medicación fue incómoda, reconoce, pero ya no se medica y aprendió a vivir así y “ser altamente funcional”.
Alejandra, quien es chef, activista y practica yoga considera que parte de su bienestar se ha logrado porque contó con el apoyo de un psiquiatra muy amable que la ha apoyado a estar en un punto de buen balance.
Erica, diagnosticada también en edad adulta, ha estado en la posibilidad de hacer una pausa en su vida, de entender por qué es como es, a qué se deben sus reacciones, “sus arranques” desde niña o desde muy joven y a actuar en consecuencia. Se mudó a una ciudad donde el mar está a unos metros de donde vive, está en contacto directo con su familia, trabaja a distancia, respira y fluye a su ritmo y necesidades.
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