Estrecho de Ormuz y Casa Grande: El verdadero costo de la crisis energética en el bolsillo de los arizonenses

Los precios por galón de gasolina rebasan en el mes de septiembre los cuatro dolares en Arizona. Foto: Carlos Torres/Conecta Arizona

Phoenix, AZ.-Las alzas en la gasolina y las quejas por el aumento de las tarifas eléctricas han apretado severamente el bolsillo de los habitantes de Arizona. Lo que a simple vista podría parecer un problema local o una mera fluctuación temporal de los mercados, es en realidad el resultado de una compleja red de factores que entrelaza el cambio climático, las políticas energéticas nacionales, los conflictos geopolíticos en el Medio Oriente y el tenso panorama de las próximas elecciones de medio término. En el centro de esta tormenta económica se encuentran las familias trabajadoras, quienes ven cómo sus presupuestos se desvanecen en la bomba de gasolina, en los pasillos del supermercado y en la factura mensual de la luz.

El impacto humano de esta crisis tiene rostro y nombre propio. Jocelyn, madre de dos hijos y residente de Casa Grande, vive esta realidad cada vez que enciende su vehículo. Ella labora en un despacho de abogados en Phoenix, lo que implica un recorrido de 50 millas por viaje. Para Jocelyn, la gasolina no es un lujo, sino un gasto fijo y obligatorio que ha desequilibrado por completo sus finanzas mensuales. Según relata, anteriormente solía destinar alrededor de 60 dólares a la semana en combustible, pero hoy esa cifra se ha duplicado o incluso triplicado dependiendo de los viajes que deba realizar hacia la ciudad.

Jocelyn, madre de familia arizonense. Foto Carlos Torres/Conecta Arizona.

Para intentar mitigar este golpe a su economía, Jocelyn ha tenido que ajustar su rutina de vida. Aprovechando la flexibilidad de su empleo, actualmente trabaja cuatro días a la semana y descansa los miércoles, una estrategia que le permite quedarse en casa con sus hijos y, fundamentalmente, ahorrarse un día entero de consumo de gasolina en su camioneta SUV. Antes, recuerda, llenaba su tanque con 40 dólares; hoy la cuenta roza los 60 dólares en cada visita a la estación de servicio. Esta situación le genera una profunda frustración hacia la clase política, pues siente que los representantes ignoran las consecuencias directas que sus decisiones tienen sobre la gente trabajadora, y espera que las próximas elecciones de noviembre traigan el cambio urgente que su comunidad necesita.

La historia de Jocelyn no es un caso aislado en las zonas rurales del estado. En la misma ciudad de Casa Grande vive Alexia Regalado, una madre de familia con un hijo de tres años, originaria de San Luis Río Colorado, Sonora. A diferencia de Jocelyn, Alexia tiene la ventaja de trabajar desde casa, pero eso no la ha eximido de los estragos de la inflación y los altos costos energéticos. Al vivir en una comunidad alejada de las grandes atracciones del Valle, buscar entretenimiento para su pequeño, como ir al zoológico, se ha convertido en un lujo que debe pensar dos veces.

Alexia relata que el precio del galón de gasolina en su zona pasó de un promedio de 3.20 dólares a rozar los 3.80 dólares. Lo que antes era un gasto de 20 o 25 dólares semanales para abastecer su vehículo, ahora se ha transformado en desembolsos de 50 a 60 dólares cada tres días. Además, el trabajar desde casa ha traído consigo un efecto secundario devastador durante los meses más calurosos: el recibo de la luz. Recientemente, su factura eléctrica alcanzó los 420 dólares, una cantidad tan elevada que, a pesar de que tanto ella como su esposo trabajan, tuvieron que contactar a la compañía para dividir el pago en dos meses y así no desproteger la compra de alimentos y otras necesidades básicas del hogar.

Pero, ¿cómo es que un tanque de gasolina en Casa Grande se volvió tan costoso? La respuesta requiere mirar más allá de las fronteras de Arizona. Cristina Tello Trillo, economista jefe en el Center for American Progress (CAP), explica que el encarecimiento de los combustibles que afecta a residentes como Jocelyn y Alexia tiene raíces geopolíticas profundas. El conflicto en Irán y el bloqueo en el Estrecho de Ormuz han interrumpido el paso del 20 por ciento del consumo global de petróleo. Esta falta de oferta a nivel mundial ha ejercido una enorme presión sobre los precios.

Los datos compartidos por la economista son reveladores: si se comparan los precios previos al inicio del conflicto en febrero con los actuales, el precio del diésel en Arizona ha experimentado un incremento histórico cercano al 80 por ciento, alcanzando los 6.43 dólares por galón, uno de los niveles más altos en los últimos 30 años.

Cristina Tello-Trino también participó aportando sus observaciones. Foto: Screenshot Zoom.

La gasolina, por su parte, ha registrado un aumento del 45 por ciento. Tello Trillo detalla que llenar el tanque de un automóvil cuesta hoy unos 40 dólares más que hace siete meses, lo que se traduce en hasta 160 dólares adicionales al mes para una familia. Para los camiones de carga, el impacto es brutal: llenar un tanque de diésel cuesta 400 dólares más. Ese enorme costo extra de transporte se transfiere irremediablemente al consumidor final en el supermercado, inflando el precio de la leche, la carne, el huevo y cualquier producto de la canasta básica que Alexia y Jocelyn necesitan para sus hijos.

A esta crisis internacional se suma el factor del clima y las políticas energéticas internas. La doctora Frances Colón, investigadora senior para cambio climático en el CAP, advierte que las temperaturas extremas prolongadas obligan a las familias a consumir mucha más energía para sobrevivir al calor del desierto, disparando sus facturas. Además, decisiones políticas recientes han alterado el panorama de la producción eléctrica. Regulaciones enfocadas en la reversión de incentivos ambientales han eliminado importantes créditos tributarios para la construcción de nuevas plantas de energía limpia. Para un estado como Arizona, que depende fuertemente del desarrollo de proyectos de energía solar, esto significa que muchas plantas han detenido su construcción. Al no aumentar la oferta de energía a la par de la demanda, el precio de la electricidad inevitablemente sube.

Frances Colon, analista.Foto: Screeshot Zoom

El impacto acumulado es asombroso. Según estimaciones de la doctora Colón, desde el inicio del conflicto internacional a principios de año, las familias han enfrentado un aumento en sus costos de vida de aproximadamente 1,760 dólares. Para ponerlo en perspectiva, con ese dinero una familia hispana en Arizona podría pagar dos meses completos de despensa, siete meses de recibos de luz o más de un año de seguro de automóvil. En cambio, ese dinero se está esfumando para cubrir el aumento en las tarifas.

Toda esta presión económica converge directamente en las urnas. A pocas semanas de las elecciones de medio término, el alto costo de vida se ha posicionado como el tema ineludible. De acuerdo con las encuestas citadas por el panel de expertas, el 57 por ciento de los votantes latinos en Arizona coloca el costo de la comida y la gasolina como su máxima prioridad al momento de decidir su voto. En el ámbito político, ya se barajan propuestas drásticas desde diversas trincheras, como la sugerencia de frenar las exportaciones de diésel estadounidense para intentar retener el producto, aumentar la oferta interna y forzar una reducción en los precios, aunque sea de forma temporal.

Al final del día, las complejas discusiones sobre macroeconomía, derretimiento de polos y geopolítica internacional se traducen en la dura realidad cotidiana de mujeres como Jocelyn, que madruga para manejar 50 millas, o de Alexia, que hace malabares presupuestales para pagar la luz y alimentar a su hijo. Ambas coinciden en una misma conclusión de cara a los próximos comicios: la necesidad de no tener miedo a involucrarse, de acudir a las urnas y de utilizar el voto como la herramienta definitiva para exigir soluciones reales a quienes aspiran a representarlos.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)
Carlos Torres Bujanda
Con mas de dos décadas de experiencia, Carlos Armando Torres Bujanda que gusta de contar historias desde el deporte y la comunidad.
A lo largo de su carrera ha trabajado en medios de Estados Unidos y México, combinando la cobertura de grandes eventos deportivos con el periodismo de calle, entrevistas y reportajes que conectan con la gente. Su formación en periodismo y su experiencia en radio, prensa escrita y plataformas digitales le han permitido adaptarse a la evolución de los medios sin perder la esencia informativa.
Ha cubierto Copas del Mundo, Series Mundiales, Super Bowls y torneos internacionales en distintos deportes, pero también ha dado voz a la comunidad latina en Arizona a través de temas sociales, migratorios y de interés público. En Conecta Arizona, Carlos se desempeña como productor de radio, reportero y responsable de la sección de deportes, con el objetivo de informar, acompañar y fortalecer el vínculo entre el deporte, la cultura y la comunidad.
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