Diego Figueroa busca justicia para Cati, víctima de suero vitaminado

Hermosillo, Sonora.- Catalina Figueroa, Cati, celebró su cumpleaños número 40 el 12 de febrero; era estilista, profesión que heredó de sus padres, como su hermano Diego. Mujer trabajadora, amiguera, fiestera y una segunda madre para sus sobrinas e hijas de sus amigas. Todos la querían.
Sus planes, sus sueños y su destino, y el de su familia, cambiaron al finalizar el mes de marzo, cuando recurrió a la aplicación de un suero vitaminado para mejorar su rendimiento, para descansar, para sentirse bien.
Los resultados de este suero, que su familia no sabe quién le recomendó o cómo llegó a él, terminaron su vida el jueves 2 de abril, luego de tres días de agonía en el Hospital General del Estado, donde no recibió un diagnóstico oportuno ni la atención que se esperaba.

Así lo manifiesta Diego, su hermano, quien se ha convertido en el vocero de la familia y en el de su hermana, con quien estuvo en sus últimas horas y a quien le prometió acompañar a sus padres, como ella lo hacía.

En entrevista para Conecta Arizona, Diego recuerda que Catalina acudió a la clínica Medicina Regenerativa Celular, en Hermosillo, buscando una alternativa para los problemas de circulación que tiene su papá, quien tiene Parkinson. Una de sus piernas estaba muy inflamada y tenía el movimiento limitado.
El tratamiento intravenoso, prescrito por el médico homeópata Jesús Maximiano Verduzco Soto dio buen resultado, su pierna se desinflamó y acudieron por la segunda dosis; la mamá de Diego y Catalina también buscó alivio en este tipo de tratamientos.
Cuando iban por la segunda dosis para papá y la primera para mamá, Catalina se animó a aplicarse un suero, pero, para no complicar el traslado de ella y sus padres, decidió que la canalizaran en su casa días después, ya que la clínica ofrece el servicio a domicilio.
A Diego le han dicho que el servicio en la clínica ubicada en la colonia Jesús García era hasta las12:00 de medianoche o 1:00 de la mañana. El suero se lo aplicó una enfermera en su casa de la colonia Las Granjas el lunes 30 de marzo entre 8:00 y 9:00 de la noche. También recibieron otra aplicación de solución intravenosa su papá (por tercera vez) y su mamá por segunda ocasión. Ellos no tuvieron reacciones adversas, como Catalina.
El martes 7 de abril, Diego llevaría a su mamá al médico debido a la preocupación de que su organismo pueda presentar alguna falla, aunque no han tenido ningún malestar.
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Catalina se les fue de las manos
Comentó que Catalina sufrió mucho, pocos minutos después de que se terminara el suero e ingresara en su torrente sanguíneo comenzó a sentirse mal. Llamaron a la enfermera, quien acudió con el doctor, la revisaron, “estaba muy mal. Demasiado mal. Cada vez empeoraba su presión. Bajó tanto que estaba muy descompensada”.
Así como al doctor, pidió a la Cruz Roja pidiendo ayuda, pero el servicio nunca llegó. Era Semana Santa, quizás las ambulancias estaban destinadas a sitios de recreación, o la institución tenía muchos llamados. Por Cati no llegó.
El doctor Verduzco le aplicó otro suero, con algo para elevar su presión y luego otra sustancia para aliviar el vómito que presentaba la paciente; se compensó un poco la presión arterial, pero seguía empeorando. El médico, dice Diego, se fue diciendo que se iba a mejorar.
Desde que se terminó el primer suero hasta que llegó el doctor transcurrieron alrededor de 40 minutos, estuvo con ellos aproximadamente una hora. Casi a la medianoche, ya no contestó el teléfono el doctor ni llegó la ambulancia de la Cruz Roja.
Catalina no tenía servicio médico, Diego la veía sufrir sin saber qué hacer, hasta que ella le dijo “Llévame hermano, me voy a morir”; manifestaba mucho dolor, él la acercó al carro y se la llevó al Hospital General del Estado.
“No nos dieron la atención inmediata que necesitaba; el doctor no sabía qué era lo que tenía ni sabía que hacer con el caso. Porque yo creo que es algo delicado que te suministren algo, que vengas envenenado, y que te quieran dar atención y no sepan qué hacer. Pasó tanto tiempo que mi hermana se les fue de las manos”.
Diego señala que fue una muy mala combinación de varias cosas, desde la aplicación del suero, la negligencia de no saber qué hacer con un paciente en urgencias, quizás no estar capacitado para hacer un diagnóstico y, en consecuencia, no saber darle la atención que necesitaba.
Si no sabe, pida ayuda
En urgencias, pasaron dos horas y le dieron Ketorolaco antes de regresarla a casa; alrededor de 40 minutos después regresó con ella al ver que empeoraba su condición, ella seguía expresando que se iba morir. Sentía que se quemaba por dentro.
“Al mismo doctor le dije, sálvela por favor, ella está muy mal, véanla por favor, se está muriendo, está envenenada, está corriendo peligro su vida y uste tiene la vida en sus manos. Si no sabe, pida ayuda, haga algo”.
Cati permaneció en una silla de ruedas, cabeceando, retorciéndose, con náuseas, pero ya no vomitaba.
“Eso fue lo que pasó, en la autopsia, ahí está todo. Si hay que sacar el cuerpo para que demostrarlo, lo hago. Para que sepan qué es lo que sucedió con mi hermana. Se le quemó todo por dentro: s hígado, sus riñones, todo se le quemó. Era lo que ella me decía”.
Mientras sentía que el fuego estaba por sus venas, Cati vio el cambio de turno en el área de Urgencias del hospital, ahí la vieron y le pusieron un suero, el primero en el hospital, también la pasaron a una camilla. Así pasó doce horas, que -quizás- fueron decisivas.
Entonces, Diego hizo una denuncia en redes sociales por el servicio y la urgencia para que atendieran a Catalina. Se logró 24 horas después de que llegó al hospital. Él quería que la gente supiera lo que pasaba y alertar a otras personas, sin imaginar que había otros casos, algunos en el mismo hospital, cerca de ellos, con el mismo origen y las mismas consecuencias.
“Tres noches aguantó mi hermanita. La pasaron a terapia intensiva, pero ya no había nada que hacer, ya tenía quemados todos sus órganos. Siguió que su cuerpo, poco a poco, fuera deteriorándose hasta que colapsó. Fue un choque séptico. Ahí dice en el acta”.
Cati estuvo consciente hasta el final. “Le dije, ahora sí te vas a aliviar. Todo el tiempo hablaba con ella”. Con la fortaleza que está mostrando su familia, también su hermana estuvo en el hospital. “Yo estaba confiado en que sí se iba poder. Tenía fe de que iba salir adelante. Pero cada vez la veíamos peor”.
Catalina Figueroa murió la mañana del jueves 2 de abril en el Hospital General del Estado. Su hermano ha interpuesto denuncias en la Fiscalía General de Justicia, además de la publicación en redes sociales. Casi junto al deceso de Catalina se anunció el de otra persona por el mismo motivo, luego una tercera, y una cuarta. Al momento de la entrevista Diego no estaba seguro si la cuenta iba en seis o siete… a esa hora ya eran ocho personas.

El 7 de abril, se acercó a la familia la Comisión Estatal de Atención a Víctimas. Diego piensa que el gobernador Alfonso Durazo puso atención al dolor que vive su familia y atenderán a su mamá. Él está agradecido porque piensa que algunas dependencias “van a hacer su mejor trabajo y pues, tenemos todas las pruebas, lo que se necesite”.
Las familias de las víctimas de esta mala práctica, por la que se busca al responsable de la clínica, según la Fiscalía General de Justicia, se han puesto en comunicación, identificándose por medio de las redes sociales. Consideran que, juntos, serán atendidos y sus seres queridos recibirán justicia.
Diego compartió que Cati “era super linda. Una persona que dejó muchas semillas en muchos corazones. Tenía muchas amigas en Arizona: en Phoenix, en Tucson, en Nogales, quienes, si están viendo esto, saben quiénes son”.
Fue una mujer que se dedicó siempre al bienestar de sus papás, buscando una mejor calidad de vida para ellos. “Y así va ser. Yo se lo prometí. Se va a hacer justicia”.
Por último, expresó: “Quiero que se le honre toda la vida porque gracias a ella, yo creo que se va logra salvar muchas vidas, porque mucha gente se está dando cuenta de que esto no es un juego y que hay que tomar con más seriedad lo que uno hace con la salud, con lo que se mete, conl o que usa, cómo lo va a usar y con quién”.
En información preliminar, el martes 7 de abril, ante la pregunta de la presidenta Claudia Sheinbaum de ¿quién trae información de Sonora?, el secretario de Salud David Kershenobich declaró en “La mañanera del pueblo” que, en los análisis del material utilizado en la clínica de Hermosillo, así como de los análisis clínicos de algunos pacientes, que se practican en un laboratorio especializado en la Ciudad de México, lo que se tiene es que “a lo mejor existe alguna contaminante bacteriana porque tuvieron cifras de glóbulos blancos muy altos”, por lo que se relaciona con sepsis, o infección del organismo, y que se encuentran a la espera de los resultados finales.
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