La crisis de vivienda en los Estados Unidos afecta en especial a hispanos: comprar y rentar es caro y se criminaliza a quienes viven en las calles

La comunidad hispana es, en Estados Unidos, una de las más afectadas por la crisis de vivienda, que se manifiesta no solo en la imposibilidad de acceder a la casa propia pero también en dificultades para hacer frente al pago de la renta, que en muchos casos provoca que se deba compartir vivienda con otra persona. Así lo afirmó a Conecta Arizona la investigadora Deyanira Nevárez Martínez, del Departamento de Planificación Urbana y Regional de la Universidad Estatal de Michigan, quien lideró un estudio en California que indica además que, en las políticas locales sobre el tema, los funcionarios públicos tienden a criminalizar excesivamente a las personas sin hogar, quienes -como ocurre en Phoenix, Arizona- viven en las calles y no pueden acceder a servicios o refugios.
Según la investigación, realizada en el Condado de Orange, California, las políticas públicas locales sobre el tema se ven influidas por coaliciones contra el llamado sin-hogarismo, que lleva a criminalizar a las personas en situación de calle -con un enfoque más centrado en la seguridad pública que en la economía- y limita sus protecciones legales. “Es necesario revisar las acciones y decisiones de los funcionarios de primera línea, desde oficiales de Policía hasta trabajadores sociales y defensores de la vivienda. No deberíamos confiar ciegamente en su supuesta buena voluntad, sino priorizar la transparencia y rendición de cuentas en sus decisiones para proteger el bienestar de nuestras personas en situación de calle”, indicó Nevárez Martínez en declaraciones oficiales.
La investigación –llamada “En todos lados, excepto aquí: comprendiendo la influencia de las coaliciones contra el sin-hogarismo en las decisiones de los funcionarios públicos y la anulación de precedentes judiciales”– es un estudio de caso que refleja tendencias más amplias a nivel nacional, en un contexto donde -según el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos- en 2022 más de 582,000 personas experimentaron el sin-hogarismo durante alguna noche en los Estados Unidos, con un aumento de esta población en la mayoría de los estados desde 2019. La situación, además, se agravó durante la pandemia, en 2020 y 2021.
El estudio, publicado en octubre, resalta “cómo las coaliciones contra el sin-hogarismo participan en esfuerzos para obstruir la creación de refugios, desalentar diálogos abiertos sobre soluciones a la indigencia y emplear tácticas de intimidación en línea contra voluntarios y defensores de la vivienda”. Sus resultados, se indicó oficialmente, “son cruciales para quienes trabajan en soluciones para el sin-hogarismo, como legisladores, organizaciones sin fines de lucro y defensores comunitarios, y son fundamentales para avanzar hacia un enfoque más integral y efectivo a nivel nacional”.

Nevárez Martínez señaló más precisiones a La Hora del Cafecito☕, el programa de radio de Conecta Arizona: “También acabamos de terminar un reporte sobre cómo se manifiesta el sin-hogarismo en la comunidad latina específicamente: más de 500,000 personas se contaron en la calle. Ese número es sin contar a la gente que también vive el sin-hogarismo por estar en casas y en situaciones precarias. Eso pasa mucho en nuestra comunidad hispana: nuestra gente no termina muchas veces en la calle y no es incluida en esas 500,000 personas cuando, por ejemplo, tu comadre va a perder su casa y tú le dices ‘vente para acá’, y terminan 20 personas en un departamento de dos cuartos. Eso también es estar en una vivienda no estable. Además de esas 500,000 personas hay muchas más que no se están contando, que también están en ese tipo de situaciones”.
“La investigación la hicimos en el sur de California, un área que tiene muchas cosas en común con lo que está pasando ahorita en Phoenix. El mercado de vivienda está muy alto, hay mucha gente a la que no le alcanza para las rentas, que están muy altas. Ha causado un efecto donde hay mucha gente a la que no le alcanza para tener vivienda, entonces termina en la calle. Una de las cosas que complica todo esto es que tampoco tenemos suficientes viviendas accesibles, que tengan precios bajos. Entonces, cuando la gente termina en campamentos es una crisis nacional”, agregó Nevárez Martínez, quien es profesora asistente de Planificación Urbana y Regional en la Facultad Principal de Estudios Chicano/Latino de la Universidad Estatal de Michigan.
En Phoenix, entre julio de 2022 y el mismo mes de 2023, hubo más de 77,000 desalojos, más del doble que antes de la pandemia, y Arizona registra una cifra superior a 233 desalojos por día, en un contexto en el que Estados Unidos enfrenta “una crisis de vivienda asequible desde hace años”, con aumento de precios, dificultades de acceso y desequilibrios que afectan principalmente a comunidades más vulnerables, entre ellas la hispana, señaló a Conecta Arizona en agosto Juan Pablo Garnham, periodista e investigador chileno que trabaja en un proyecto del centro académico Eviction Lab, de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey), enfocado en los desalojos de viviendas de las personas indocumentadas. Ante esta situación en Arizona, la organización Chicanos por la Causa ofrece asistencia y recursos para comprar y alquilar, o para conocer los derechos de los inquilinos, especialmente ante desalojos y aumentos de rentas.

Nevárez Martínez obtuvo un Doctorado en Planificación Urbana y Política Ambiental de la Universidad de California, Irvine (2021), y tiene una Maestría en Planificación y Tecnología de Sistemas de Información Geográfica de la Universidad de Arizona. Recientemente, fue nombrada por un período de dos años en el Consejo Asesor para la Ciencia de Adaptación al Cambio Climático, en representación de la academia. Anteriormente, había trabajado con el congresista demócrata Raúl Grijalva y como coordinadora de Arizona para el fondo educativo de Mi Familia Vota.
La especialista también participó en otro estudio, llamado “El espectro completo de los latinos sin hogar: entender y abordar la duplicación”, realizado por Latino Policy & Politics Institute de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), en el que se analizó el impacto de la pandemia en la crisis de la vivienda. “Entre 2020 y 2022, el número de personas latinas sin hogar, protegidas o no, aumentó casi 8% a nivel nacional. Es probable que el Covid-19 haya sido un factor contribuyente. Los hogares latinos experimentaron de manera desproporcionada impactos económicos y de salud negativos, y dificultades para acceder a recursos de emergencia durante la pandemia. Muchos hogares ya vivían al borde de la falta de vivienda y se habían adaptado a la crisis de asequibilidad de la vivienda en Los Ángeles al habitar viviendas superpobladas y deficientes”, señala el estudio, realizado en el condado de Los Ángeles, donde vive el mayor número de personas sin hogar a nivel nacional y que es una de las regiones con mayor proporción de residentes latinos.
Este estudio también examinó el fenómeno de las “viviendas duplicadas”, es decir la práctica de compartir casa debido a la pérdida de la misma o por dificultades económicas para alquilar, y determinó que, a nivel nacional, en 2019, “los latinos tenían casi tres veces más probabilidades que los no latinos de ser duplicados”. En este sentido, la investigación demostró que la raza y el origen étnico, la edad, el desempleo, los años en los Estados Unidos, la capacidad del idioma inglés y la ciudadanía “se asociaron significativamente” con el fenómeno de la duplicación.
Nevárez Martínez, en este sentido, consideró que la crisis de la vivienda debe ser tenida en cuenta a la hora de evaluar las propuestas en las elecciones de 2024. “Hay que ver a los candidatos que tengan una plataforma que ataque este problema en varias diferentes maneras: se necesita más vivienda para la gente que sí tiene trabajo, que puede pagar rentas pero no muy caras; hay que poner más recursos a redes de seguridad social. En la comunidad latina hay mucho estigma de hablar sobre ser una persona que necesita ayuda o que está sin hogar, entonces seamos un poco más abiertos a hablar sobre estas cosas, para poder ayudar a superarlas. Y también que en las pólizas haya acceso a gente que no habla inglés o que no está documentada, para que también pueda tener acceso a estos servicios”, señaló Nevárez Martínez, entrevistada por Maritza L. Félix.

🎙️ Arizona ha tenido una crisis de personas que no tienen un techo sobre su cabeza, y Phoenix en especial, por lo que el gobierno municipal ha intentado hacer en el campamento de desamparados que se conocía como La Zona. Sin embargo, no existe la política ni la infraestructura para dar vivienda, recursos y ayuda a todos estos desamparados que en lugar de salirse de ese campamento de La Zona e irse a un albergue buscan, y se puede ver en todas las calles del Valle del Sol, puentes y otros lugares como parques públicos en donde enfrentar el invierno. ¿Qué está pasando? ¿Las coaliciones contra el sin-hogarismo están creando obstáculos para poder hacerle frente a este tema que nos compete a todos? Una reciente investigación habla sobre cómo le hacemos frente en Estados Unidos a las personas sin hogar, que no están siendo atendidas por el sistema público. Estamos ante una crisis en todo el país, no solamente en Arizona. ¿Cuál sería la solución y cuáles han sido los hallazgos de esta investigación?
“La investigación la hicimos en el sur de California, un área que tiene muchas cosas en común con lo que está pasando ahorita en Phoenix. El mercado de vivienda está muy alto, hay mucha gente a la que no le alcanza para las rentas, que están muy altas. Ha causado un efecto donde hay mucha gente a la que no le alcanza para tener vivienda, entonces termina en la calle. Una de las cosas que complica todo esto es que tampoco tenemos suficientes viviendas accesibles, que tengan precios bajos. Entonces, cuando la gente termina en campamentos es una crisis nacional. La Corte del 9º Circuito ha dicho que no podemos nada más meter a todas estas personas a la cárcel porque la ciudad en donde están viviendo en las calles no tiene albergue o refugio para ellas; no las podemos criminalizar porque tienen que dormir. Entonces, es una violación de la 8ª Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que dice que no podemos dar castigos que sean crueles y a cosas que la gente no tiene control. En la ciudad donde hice el estudio encontré que, como no podían criminalizar estar sin hogar, estaban criminalizando otras cosas. Entonces, como no les podían meter a la cárcel o darles una fianza por dormir en la calle, les estaban dando multas por otras cosas, como fumar en público. Todo esto está envuelto en una situación política de estar sin hogar. Muchas personas tienen sus casas en estas ciudades o en estos lugares donde hay mucha gente sin hogar y dicen: ‘no, pues, yo no quiero que estén afuera de mi casa. Hay mucha gente consumiendo drogas, hay crimen’. Estas personas, que son dueñas de casas, saben el proceso político, saben que pueden ir a las juntas del Concejo de la ciudad o de los supervisores del condado y decir ‘no queremos esto’, saben cómo se hace la póliza y la política; han ido a las juntas y los políticos les han puesto presión. Han violado los derechos de esta gente (sin hogar)”.
🎙️ Sabemos que personas que están viviendo en indigencia, que están en el desamparo, no tienen manera de tener acceso a los espacios que tienen instituciones que ya están estructuradas. Según el estudio, más de 582,000 personas experimentaron no tener un techo sobre sus cabezas cuanto menos una noche en los Estados Unidos en 2022, y va en aumento. ¿Será que no solamente nos estamos enfrentando a una escasez en la vivienda, a que las rentas están carísimas, a que comprar una casa se está convirtiendo en un privilegio para todos, pero también a que el sistema y los embargos hipotecarios están forzando a muchas personas a que se queden fuera de su casa?
“Está todo relacionado. Hay gente que no puede comprar una casa, que ha rentado por 30 o 40 años, porque está muy caro; hay gente que podía rentar antes porque tenía un trabajo y podía pagar. Trabajo con mucha gente sin hogar y lo que se ve especialmente es que muchas veces si te pasa una emergencia en la vida puedes terminar en la calle; por ejemplo, se te muere tu marido o tu esposa, o te divorcias, o necesitas una cirugía muy grande y tienes que ir al hospital. Si te pasa algo así, entonces ya no te alcanza y mucha gente termina en la calle. También acabamos de terminar un reporte sobre cómo se manifiesta el sin-hogarismo en la comunidad latina específicamente: más de 500,000 personas se contaron en la calle. Ese número es sin contar a la gente que también vive el sin-hogarismo por estar en casas y en situaciones precarias. Eso pasa mucho en nuestra comunidad hispana: nuestra gente no termina muchas veces en la calle y no es incluida en esas 500,000 personas cuando, por ejemplo, tu comadre va a perder su casa y tú le dices ‘ven para acá’ y terminan 20 personas en un departamento de dos cuartos. Eso también es estar en una vivienda no estable, también (en las investigaciones) estamos entendiendo que tiene que ver con el sin-hogarismo. Ahorita no hay dinero que se está destinando a ese tipo de servicios para la gente que está en esa situación. Nosotros estamos diciendo: tenemos que pensar un poco más la definición que damos para sin-hogarismo en nuestras pólizas y programas para darle servicio a la gente. Porque en ese número de más de 500,000 personas, que es súper grande, también hay muchas más que no se están contando, que también están en ese tipo de situaciones”.
🎙️ 2024 es un año electoral y muchos candidatos ponen al tema de las personas en indigencia y sin casas como un tema no solamente de economía sino de seguridad pública. ¿Qué tenemos que fijarnos, en 2024, cuando empecemos a ver las propuestas de los diferentes candidatos, para poder elegir por una política que sea más humanitaria para hacerle frente a esta crisis?
“Nosotros decimos que hay que ver a los candidatos que tengan una plataforma que ataque este problema en varias diferentes maneras. Se necesita más vivienda para la gente que sí tiene trabajo, que puede pagar rentas pero que no puede pagar rentas muy caras; las ciudades y condados y el estado pueden ayudar a crear viviendas que tengan rentas bajas, que se llama comúnmente affordable housing. Además de tener más de esas viviendas disponibles para la gente que las necesite, también hay que tener programas que pongan más recursos sobre las redes de seguridad social, para que si eres una persona con deshabilidad puedas tener acceso a esos recursos, si tienes problemas de salud mental haya recursos para esos servicios y si tienes problemas de adicción o drogas también puedas ir a buscar servicios. También decimos en nuestro reporte que en la comunidad latina hay mucho estigma de hablar sobre ser una persona que necesita ayuda o que está sin hogar; entonces, también en nuestra comunidad seamos un poco más abiertos a hablar sobre estas cosas, para poder ayudar a superarlas. Y también que en las pólizas haya acceso a gente que no habla inglés o que no está documentada, para que también pueda tener acceso a estos servicios. Entonces, cuando vemos a los candidatos, hay que ver quiénes hablan sobre estas cosas”.

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