Los intentos de suicidio pueden ser por desesperanza, no por depresión: psicólogo

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La desesperanza es un nuevo término que puede pasar como sinónimo de depresión. Foto: Judith León

Hermosillo, Sonora.- José Ángel Urías, integrante de la Red Sonora de Apoyo Psicosocial en Crisis AC, habla de lo que pueden experimentar las personas en la actualidad, que las orille a intentar terminar con su vida, del que poco se habla, pero puede identificarse.

El psicólogo egresado de la Universidad Vizcaya de las Américas también es especialista en el manejo y atención en situaciones de crisis en Catic (Centro de Atención Telefónica de Intervención en Crisis) en la Universidad de Sonora, y especialista en la atención a niños, niñas y adolescentes con enfoque de derechos.

En entrevista para Conecta Arizona conversamos con él sobre los intentos de suicidio que se han registrado en Hermosillo en los meses recientes, particularmente lanzándose de puentes o distribuidores viales. Al respecto, señaló que son situaciones que no sólo se registran en la capital de Sonora, sino que es una tendencia a nivel mundial.

Agregó que es una coincidencia muy particular que las personas de distintas edades y ocupaciones elijan este método; lo que es indudable, señaló, es que -como sociedad y como psicólogos- debemos apoyarlas.


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Desde su perspectiva profesional, José Ángel explicó que se hace trabajo interdisciplinario para atender a las personas con intentos suicidas; intervienen psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y especialistas en seguridad pública.

De inicio, cuando alguien habla de quitarse la vida, lo que se hace es contener a la persona para que esté tranquila y reducir el riesgo de que atente contra sí; se evalúan las razones por las que puede intentarlo o ya lo ha hecho e identificar si tiene un plan o si está a punto de intentarlo para saber exactamente cómo actuar.

Si la persona solo tiene la idea y no un plan de ejecución, es más fácil de contener, dijo el psicólogo, pero, si ya tiene elaborada la manera en que podría quitarse la vida, hay que mandarlo con un psiquiatra para que evalúe el nivel de riesgo en el que se encuentra.

Detalló que, como interventor en crisis, se ha dado cuenta de que los problemas y los motivos para querer “desvivirse”, como se usa ahora para nombrar a esa acción, entre los jóvenes de entre 12 y 19 años, quizás hasta los 25, son de estrés académico por sobrecarga y quizás también por fracaso escolar; les afectan también las situaciones familiares y violencia en el noviazgo.

Mientras que, entre la población adulta lo que tiene más peso en sus vidas son las dificultades económicas, porque cada vez están más caras las cosas, tienen que trabajar más y obtienen menos ingresos y no saben cómo sacar adelante a su familia. También impactan en ellos la violencia en el matrimonio que, a veces, termina en divorcios.


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José Ángel Urías compartió que él se ha dedicado a estudiar un fenómeno en psicología que se llama desesperanza, desesperanza aprendida.

“Esto nos indica que cuando una persona intenta solucionar su vida de diferentes maneras, intenta agotar todos los recursos posibles y aun así no puede salir adelante, pues justamente se crea la idea de que ‘mi única alternativa es terminar mi vida para terminar mi sufrimiento´”.

Explicó que una persona que está muy arraigada en una idea de desesperanza es muy difícil que salga adelante porque ya ha intentado todo.

“Tú le dices: Mira, podemos intentar estas opciones, podemos intentar estas otras, y te van a decir que no vale la pena. ¿Para qué? ¿Si ya lo intenté? ¿Para qué?, si ya hice algo similar y no salió como debería”.

El psicólogo señaló que, usualmente, pensamos que las personas que se quitan la vida son porque estaban deprimidas y no, muchas veces toman decisiones impulsivas en un momento, derivadas de una crisis muy fuerte que están experimentando.

Cifras del suicidio

Nuestro entrevistado señaló que en todo el mundo se registran más de 800 mil muertes por suicidio al año; es decir, es una de las principales causas de muerte no relacionadas con una enfermedad o con problemas de la población joven, ya que es la segunda causa de muerte entre las personas del rango de los 12 a los 29 años.

Agregó que, en México, según las cifras más recientes proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Inegi, de 2024, fueron 8 mil 856 las personas que fallecieron por suicidio. Además, señaló que no todas las muertes por suicidio se registran como tal, en ocasiones se toman como sobredosis accidentales o como accidentes de trabajo.

En Sonora, la cifra de 2023, según el Inegi, dijo Urías, es de 272 suicidios, 31 fueron en mujeres y 241 eh hombres; 30% de estos casos se concentraron en la capital, en Hermosillo. Esto significa también que, por cada cinco suicidios registrados, cuatro fueron en hombres y uno en mujeres. En 2024 el conteo del mismo instituto fue de 262.

Aprendamos a escuchar y a comprender

Respecto a las personas que identifican intenciones de suicidio en alguien cercano, lo que se tiene que hacer, según el experto en salud mental, es evitar hacer juicios y reprimir a la persona.

Señaló que hay que evitar dar sermones, decirles que está mal lo que piensan y también evitar decirles que es pecado. Hay que entender, dijo, que el suicidio no es algo que se ocurre de pronto; si una persona piensa o decide quitarse la vida es porque tiene meses con problemas, dificultades y desesperanza, por eso considera que quitándose la vida es la única forma de solucionar lo que está viviendo.

Lo mejor que puede hacerse en situaciones de este dipo es dirigir a las personas a un especialista, entendiendo que somos humanos, estamos limitados y no podemos arreglar la vida de las personas.

En la Red Sonora de Apoyo Psicosocial en Crisis se puede buscar apoyo con un grupo especializado de doctoras, doctores, maestros, licenciados en psicología, todos preparados para atender a quien busque ahí la ayuda.

También se puede pedir ayuda en el Catic en su cuenta de Facebook, o al 6621 548 484 de lunes a viernes, de 8:00 de la mañana a 19:00 horas. En este espacio se ofrecen tratamientos gratuitos de entre cuatro y seis sesiones de atención a crisis y, si se requiere de algo más especializado, también se recomiendan las rutas a seguir.

También puede recurrirse a la línea de la vida 01 800 98 2000, que es un servicio del gobierno federal.

El llamado del psicólogo para los adultos es que apoyen a los jóvenes que están confundidos o tienen miedo, que experimentan situaciones que no están identificando o bien, que están enfrentando cambios.

No hay que señalarlos ni juzgarlos, agregó. Pónganse un poquito en sus zapatos sin decir que son de la generación de cristal porque no aguantan nada. Su recomendación es que sean el adulto que les hubiera gustado que los escuchara cuando lo necesitaban.

Y el llamado para los jóvenes es que se acerquen a los especialistas. Estamos en la época en la que se habla de atención a la salud mental y hay que normalizarla. No se acostumbren a estar sufriendo toda la vida, dijo.


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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.

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