Michaela Leslie-Rule, autora e investigadora: “El optimismo es el superpoder de los jóvenes”

Michaela Leslie-Rule se define a sí misma como una storyteller, o contadora de historias. Sin embargo, su currículum revela una trayectoria multidisciplinaria: es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Nueva York y cuenta con dos maestrías de la Universidad de Washington, una en Administración Pública, y la otra Salud Pública con enfoque en Salud Global. Además, es investigadora y estratega cultural, con más de 15 años de experiencia apoyando a comunidades, organizaciones sin fines de lucro e instituciones filantrópicas en la promoción de la justicia racial y de género mediante el poder de las narrativas.
Hace algunos años codirigió Striving to Thriving, un proyecto de investigación plurianual financiado por la Fundación Gates, donde actualmente colabora. El estudio —realizado entre 2018 y 2019— exploró las actitudes y mentalidades de jóvenes negros, latinos y en situación de pobreza en relación con la educación y el trabajo. De allí surgió el libro How We See Us. Young People Imagining a Path to Their Futures, publicado este año por Harvard Education Press.

Recientemente, Leslie-Rule visitó Phoenix (reside en Seattle) y participó en un conversatorio en la librería Grassrootz, en el centro de la ciudad. Allí compartió su experiencia como investigadora y reflexionó sobre la visión de futuro de las nuevas generaciones.
Sobre su transición del arte a la investigación, explicó que, guiada por el potencial transformador de las historias en la formulación de políticas públicas, fue especializándose en el análisis de las formas narrativas: “Eso se convirtió en un interés por el cambio narrativo y por pensar no solo en las historias, sino también en los patrones de creencias presentes en ellas. Cómo eso da forma a las narrativas que contamos sobre grupos específicos de personas, problemas o ideas. Este libro es, esencialmente, una exploración de ambas cosas: las narrativas que se cuentan sobre jóvenes negros y latinos —especialmente aquellos de entornos de bajos ingresos— y las propias historias de estos jóvenes que pueden resultar diferentes a las anteriores”.

La escucha activa como metodología
Leslie-Rule codirigió el estudio junto a Amy Simon, de Goodwin Simon Strategic Research, con el respaldo de una fundación interesada en explorar la identidad ocupacional de los jóvenes: es decir, “en qué están interesados, en qué sienten que son buenos y dónde creen que pertenecen”.
Mediante grupos focales y entrevistas se incentivó a jóvenes de entre 15 y 21 años a hablar sobre sus aspiraciones y metas. Leslie-Rule recuerda: “Hablaron de manera muy orgánica entre ellos sobre sus metas y aspiraciones. Fueron bastante vulnerables respecto a las cosas que no sabían, lo que les daba miedo o aquello que estaban tratando de descifrar. Y lograron ofrecerse apoyo mutuo en ese contexto”.
Uno de los principales retos fue trasladar esa experiencia de escucha íntima a las páginas del libro. “Fue más difícil de lo que pensé”, confiesa. “Me cuestioné si un libro era el formato adecuado para lo que quería lograr. Si volviera a trabajar con jóvenes, pensaría en otros medios, como un pódcast… Comencé con el teatro. He trabajado en cine documental e investigación. Siempre he tenido ese hilo conductor: contar historias. Entonces, ahora me pregunto: ¿qué sigue? ¿Dónde continúa esto? ¿Cuál sería el medio más adecuado para seguir centrando las voces de los jóvenes?”.

Ahora le tocó escuchar a los padres
Durante el conversatorio en Grassrootz, Leslie-Rule respondió preguntas sobre las fuentes, la metodología y, especialmente, sobre el mayor aprendizaje que dejó este proceso. Según explicó, el libro propone: “Elevar las historias de los jóvenes para interrumpir las narrativas que enmarcan sus habilidades en términos de déficit, y que sugieren que los jóvenes de color viven en un estado perpetuo de crisis”.
El público asistente, en su mayoría padres, expresó inquietudes sobre el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial. Basándose en hallazgos encontrados en “Harris and RAND polls of youth”, Leslie-Rule respondió: “Además del escepticismo hacia las instituciones públicas, hay escepticismo hacia la IA. Los jóvenes son, en realidad, más escépticos sobre la inteligencia artificial y las redes sociales que muchos adultos, incluso más que quienes ocupan cargos de liderazgo en las escuelas. Y los padres, por lo general, lo son menos”.
Pese a ese escepticismo, destaca la autora, los jóvenes tienen algo invaluable: “Valoro profundamente su genialidad y su optimismo. Eso es parte de lo que significa ser joven, es parte de la adolescencia… ese es el superpoder de ese grupo de edad. Al final del día, los necesitamos porque su optimismo, su brillantez, su entusiasmo por el futuro y su compromiso con sus metas son algo que, ya sabes… no quiero decir que desaparece, pero sí cambia a medida que uno crece”.
Al final del encuentro, se le preguntó a quién podría ayudar el libro. Leslie-Rule respondió: “Al principio pensé que sería útil para educadores y orientadores, pero ahora veo que también lo es para padres”.
Hoy, Michaela Leslie-Rule continúa su trabajo en la Fundación Gates, reflexionando sobre las narrativas que se construyen —o se imponen— en torno a la juventud. Y mientras se pregunta “¿qué viene ahora?”, explora nuevos formatos para conectar con los jóvenes y compartir el fruto de su investigación.

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