Oziel Serrano llegó de la airosa Pachuca al desértico Hermosillo, con sus cajitas de pastes

Oziel Serrano Fernández es un joven emprendedor que llegó a Hermosillo con una cajita naranja bajo el brazo. Su contenido es un tesoro: un símbolo de sabor, tradición y cultura.
Su migración interna por México ha sido de Pachuca al desierto de Sonora; de sembrar y cultivar nopal en el centro del país a establecerse como comerciante de pastes, uno de los platillos típicos de la gastronomía hidalguense.
Entrevistado en su negocio de paredes de color anaranjado en el Centro de la ciudad; Oziel compartió con Conecta Arizona qué son los pastes y cuál es su historia.
Curiosamente, este platillo, que puede ir sin problemas directamente de la mano a la boca, no es de origen mexicano, pero la explotación minera que llegó con el descubrimiento de un nuevo mundo, de minas de plata rebosantes y de la nobleza de México trajo consigo, desde Inglaterra, lo que se considera entre los platillos típicos del estado de Hidalgo.

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“Los pastes fueron el lonche de los mineros ingleses. Era el lonche que los mineros usaban cuando estaban trabajando en las minas de carbón en Inglaterra. De hecho, la trenza que tiene el paste tiene un significado, pues de esa trenza se agarraba el paste para que se pudiera consumir, explicó el emprendedor.
Los pastes llegaron a México por Veracruz y se convirtieron en una tradición.
“Cuando los mineros ingleses llegan al estado de Hidalgo buscando nuevas minas, traen consigo esa tradición gastronómica, que fueron los pastes. Y es ahí donde la receta en el municipio de Mineral del Monte Hidalgo y Pachuca se perfeccionó para darle ese exquisito toque mexicano”.

En Sonora, podríamos describir al paste como una empanada que puede variar en el tipo de relleno: dulce y salado, lo puedes comer recién hecho, como los vende el equipo de Pasteson, o los puedes llevar y comer fríos, como lo hacían los mineros ingleses que llegaron a nuestro país.
Lo sacas de su envoltura consistente en una bolsita de papel revolución tomándolo de la trenza, que es su asa comestible, es imposible no olerlo, no resistirte a su consistencia que parece hojaldrada y enmantequillada, pero no es hojaldre, es una harina blanca, amasada con el amor y la dedicación de Blanca y rellena con los guisos que Paquita y Luz preparan en el mismo local.
Los pastes tradicionales son de carne molida con papa y de frijol con chorizo, aunque, para meter el producto al mercado hermosillense se ha recurrido al guisado de carne machaca con papas. También hay de mole, relleno de frijolitos, de jamón con queso crema y los dulces, que son de mermelada de zarzamora con queso crema y de dulce de guayaba con queso crema.

La preparación de pastes y su llegada a Hermosillo no han sido una ocurrencia; la abuela de Oziel, María del Consuelo Yolanda Treviño Terrazas, Tita o la Yolis, vive en esta ciudad; ella ha apoyado la creación del negocio, mientras que la idea de traerlos inició con la preparación de la madre del empresario, sonorense que no ha perdido su arraigo con el estado, y quien aprendió la receta de este alimento preparándolo en casa.

En estas tierras desérticas, donde quizás el calor facilite la preparación de una buena masa, Pasteson es la primera incursión que se hace de esta idea comestible que ya tiene alrededor de cinco meses en el mercado local.
En esta ciudad con clima retador, confesó Oziel, los pastes están conociéndose, con las recomendaciones de los nuevos y curiosos clientes que circulan por la calle Garmendia, entre Sonora y Oaxaca.
Son diez los sabores que se ofertan de esta alternativa gastronómica que puede ser tu lonche, tu antojo, tu aportación para una fiesta o para servir y disfrutar en casa como cualquiera de los tres alimentos diarios, porque con todos aplica.
La idea de Oziel es la de afianzar un mercado en Hermosillo y buscar, como las exploraciones de los mineros, otros sitios donde los pueda posicionar, ya sea de Sonora y también en el sur de Estados Unidos.
Aunque una de las estrategias para dar a conocer el negocio y el producto han sido las redes sociales, Oziel Serrano comentó que la recomendación de su abuela Tita ha sido la de repartir volantes, una de las formas -también- tradicionales, que ha sido bien aceptada por los hermosillenses y que le ha traído a Pasteson un 50% de su clientela frecuente.

Este negocio también se ha apoyado de influencers y también ha confiado en la publicidad de boca en boca, que puede ser lenta, como la degustación de un paste, pero muy efectiva.
Además del servicio de mostrador y el de reparto en la ciudad, Pasteson se ha “apalancado” con aplicaciones de delivery como Uber, Didi y Rappi.
Los horarios para la compra de este alimento que puede parecer comida rápida, pero está hecho con guisos caseros, es de lunes a viernes de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde, los sábados de 9:00 de la mañana a 3:00 de la tarde, y los domingos -para que no cocines- de 9:00 a 14:00 horas.
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