Sin protección ante el calor, el trabajo al aire libre en Arizona se vuelve mortal

La ciudad de Phoenix realiza campañas de prevención ante la llegada del calor extremo en Arizona (Imagen: captura de pantalla de www.phoenix.gov).

Por Johani Carolina Ponce / Especial para Conecta Arizona

Con veranos que se extienden por más de tres meses y temperaturas que superan los 100 grados Fahrenheit durante 113 días consecutivos, un récord registrado en 2024 en Phoenix, Arizona enfrenta algunos de los impactos más intensos del cambio climático en Estados Unidos. La duración y severidad del calor extremo están redefiniendo la vida cotidiana en el estado, con consecuencias mortales para las comunidades más vulnerables. La prolongación de estas condiciones ya no es una anomalía, sino una tendencia sostenida que anticipa un futuro aún más hostil si no se implementan medidas de adaptación efectivas.

Récord histórico de muertes por calor en Maricopa

En 2023, el condado de Maricopa, que incluye a Phoenix, registró 645 muertes asociadas al calor, estableciendo un récord y superando en más del 50 % las 425 muertes reportadas en 2022. Este incremento alarmante refleja una tendencia ascendente en las muertes relacionadas con el calor en la región. Las autoridades de salud pública han señalado que las poblaciones más vulnerables, como las personas mayores, quienes residen en casas móviles y las personas sin hogar, son las más afectadas por las temperaturas extremas. Este aumento subraya la necesidad urgente de implementar estrategias coordinadas a nivel estatal y local para mitigar los efectos del calor extremo en las comunidades más vulnerables.

Una ciudad bajo fuego: récords diarios y exposición prolongada

Durante el verano de 2023, Phoenix batió múltiples récords climáticos. Entre el 30 de junio y el 30 de julio, la ciudad vivió 31 días consecutivos con temperaturas máximas iguales o superiores a 110 grados Fahrenheit, rompiendo el récord anterior de 18 días establecido en 1974. En total, se registraron 54 días con temperaturas por encima de los 110 °F en todo el año, un nuevo máximo histórico. La exposición prolongada a este nivel de calor extremo no solo compromete la salud pública, sino que también deteriora la infraestructura urbana y agudiza la desigualdad social en barrios con menos recursos para mitigar sus efectos.

Arte: Daniel Robles.

Protecciones laborales: avances locales y estancamiento estatal

A pesar de los crecientes riesgos asociados al calor extremo, Arizona carece de una legislación estatal que establezca estándares obligatorios de seguridad térmica para los trabajadores. En 2024, se introdujo el proyecto de ley SB1416, que proponía requerir a los empleadores en sectores como la agricultura, la construcción y la entrega de paquetes proporcionar agua potable, descansos, sombra y equipos de protección contra el calor. Sin embargo, la propuesta no avanzó en la legislatura estatal y fue archivada en comité.

Ante la inacción estatal, algunas jurisdicciones locales han tomado medidas. En marzo de 2024, el Ayuntamiento de Phoenix aprobó por unanimidad una ordenanza que exige a los contratistas de la ciudad desarrollar y mantener planes de seguridad contra el calor. Estos planes deben incluir acceso a agua potable, descansos en áreas sombreadas, aire acondicionado en vehículos y capacitación sobre síntomas de enfermedades relacionadas con el calor.

De manera similar, el condado de Pima adoptó en septiembre de 2024 la Ordenanza 2024-010, que requiere que los contratistas del condado implementen planes de prevención de enfermedades por calor para proteger a los trabajadores en ambientes calurosos, tanto interiores como exteriores.

El freno regulatorio de la administración Trump

A nivel federal, la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) propuso en agosto de 2024 una norma para prevenir enfermedades y lesiones por calor en entornos laborales, tanto interiores como exteriores. La medida, publicada en el Registro Federal, obligaría a los empleadores a proporcionar acceso a agua potable, ofrecer descansos en áreas sombreadas o con aire acondicionado, capacitar al personal y establecer planes de respuesta ante emergencias por calor. Según el borrador normativo, se activarían distintos niveles de protección dependiendo del índice de calor: a partir de los 80 grados Fahrenheit, se exigirían medidas básicas de prevención, y por encima de los 90 °F, descansos obligatorios de al menos 15 minutos cada dos horas. Aunque esta regulación representa un avance importante en la protección laboral frente al calor extremo, su implementación ha enfrentado demoras.

El proceso de consulta pública concluyó en enero de 2025, y una audiencia nacional fue convocada para junio, pero la norma aún no ha sido finalizada. El 20 de enero de 2025, el presidente Trump emitió un memorando presidencial titulado “Regulatory Freeze Pending Review”, que ordenó a todas las agencias federales detener la emisión o implementación de nuevas regulaciones hasta que fueran revisadas por los líderes designados por el presidente. Esta acción suspendió indefinidamente el proceso de establecimiento de regulaciones nacionales de seguridad contra el calor en el lugar de trabajo por parte de la OSHA .

En ausencia de regulaciones estatales y federales definitivas, las iniciativas locales en Phoenix y el condado de Pima representan pasos significativos para proteger a los trabajadores del calor extremo. No obstante, la falta de una legislación uniforme a nivel estatal deja a muchos trabajadores en otras áreas de Arizona sin protecciones adecuadas frente a las crecientes temperaturas.

Una amenaza que exige acción inmediata

El calor extremo ha dejado de ser una preocupación estacional en Arizona para convertirse en una amenaza persistente que redefine el presente y condiciona el futuro del estado. Las cifras récord de mortalidad, la extensión de las olas de calor y la insuficiencia de medidas estatales demuestran que la adaptación climática ya no puede esperar. Mientras algunas ciudades y condados dan pasos importantes, millones de residentes y trabajadores siguen expuestos sin garantías básicas de seguridad. La urgencia de una respuesta integral, desde lo local hasta lo federal, es cada vez más evidente, especialmente ante la certeza de que los próximos veranos podrían ser aún más extremos.

Arte: Daniel Robles.

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