Mosaicos: fragmentos, luz, cuerpos, oficios, manos en pausa, escenas donde lo importante ocurre en lo cotidiano

Arte: Daniel Robles.

El 23 de abril, en Tucson, el Jewish Historic Museum abrió sus puertas a Mosaicos, un proyecto impulsado por Conecta Arizona bajo el lente de Daniel Robles y Betto Robles. Llegó como una exhibición, pero lo que propone no cabe del todo en esa palabra. Si se intentara describirlo para quien no lo conoce, habría que hablar de fragmentos, luz, cuerpos, oficios, manos en pausa, escenas donde lo importante ocurre en lo cotidiano. Pero esa suma no alcanza: el sentido aparece solo cuando uno se detiene frente a cada mosaico.

Daniel Robles ha contado que su idea estuvo influida por la obra de Edgar Degas, pintor impresionista que hizo de las bailarinas un tema central. En ella se exploraba la luz, el movimiento y las distintas formas del cuerpo en acción, pero también había un interés por lo que ocurría en su tiempo. Degas estaba atento a la gente, a las escenas que se repetían en su contexto, a ese momento histórico que atravesaba sus cuadros.

Esa atención al movimiento y a la figura humana situada en un tiempo específico es la que atraviesa también el trabajo de Robles. En su trabajo dentro de las comunidades comenzó a notar aquello que no entra en los titulares, lo que queda fuera de cuadro cuando la noticia se pliega al urgente. A partir de ahí propuso, bajo la dirección editorial de Maritza Félix, un proyecto que no sólo fotografiara, sino que se acercara.

“Yo soy inmigrante obviamente en este país y pues traemos nuestra cultura, nuestro viaje, nuestra historia, nuestra familia, la traemos cargando con nosotros. Entonces eso se ve en el arte en general o en los trabajos del día a día, se ve esa aportación que da el inmigrante”.

Ahí donde casi nunca llega la cámara colocaron el lente.

“Y el señor con los elotes está vendiendo comida, es muy mexicano eso, me encantó”.

Cada fotografía está acompañada por un texto escrito por alguien de la misma comunidad retratada. La imagen no habla sola, ni habla por otros, se deja atravesar por una voz que la conoce desde adentro.

“La verdad que me parece fabuloso cómo se retrata todo lo que hacemos. La comunidad migra con nuestras manos, con nuestras vidas, con nuestra pasión. Me gusta que presenta esos momentos tan cotidianos, los enmarca en belleza, los pone así como en el marco más bonito que te puedas imaginar”.

Hay algo en este ejercicio que recuerda que la representación nunca es neutra. Durante años la fotografía documental oscila entre mostrar y apropiarse. En ese sentido, el proyecto se acerca más a una práctica de escucha que a una de exhibición. No es casual que esto ocurra en un territorio atravesado por la migración, donde las historias suelen ser contadas desde afuera.

“Sentí orgullo de ser latina. Me recordó la belleza que nos trae nuestra gente, la belleza en el arte, la cultura y las mil maneras en las que existimos en este país, en estas comunidades”.

Quizá por eso la palabra mosaico funciona. Cada pieza mantiene su forma, pero al reunirse produce otra imagen, una que no podría existir de manera individual.

“Me ayudó a sentirme un poco más orgullosa de las cosas más simples, como saber cómo montar un caballo o saber cómo hacer un elote, tamales de elote. Estos recuerdos que a mí son como que wow, esta es parte de mi identidad, que no me doy cuenta de la belleza hasta que llegué a esta exposición”.

En un tiempo que insiste en simplificar, este proyecto hace lo contrario: reúne, detiene, compone.

“Nunca me he tomado el tiempo para pensar en qué tan bello y qué tanta historia, cultura hay detrás de algo tan simple como un elote”.

“Y ver todo, ya sea de los elotes, también de los lowriders y todo, me recuerda tanto de mi niñez y todo es que hasta me da lágrimas de orgullo”.

Y en ese gesto, sin declararlo, aquí estamos.

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.

Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Celia Montoya es comunicadora y actriz, originaria del estado de Sinaloa, México. Fue conductora de Radio en Tecate Baja California en la estación 88.5fm. Reside en Phoenix, Arizona, desde 2004.

Estudió Negocios en el Phoenix College en Arizona. Formó parte de la organización Toastmasters Internacional, donde además de desarrollar habilidades para comunicar fungió como vicepresidente de relaciones públicas en dos grupos, La Voz de Oro y Los Empresarios Toastmasters.

Es instructora en Fuerza Local, una organización sin fines de lucro, donde imparte clases de comunicación, hablar en público y servicio al cliente. En sus ratos libres le gusta escalar montañas, escuchar podcast, leer y escribir. Desde 2017, forma parte del grupo de poesía y literatura El Llano en Llamas.