¿Valiente, yo?

Arte: Daniel Robles.

¿Qué es ser valiente? Lo primero que pensamos es, quizá, un gran acto heroico enmarcado por uno de esos momentos históricos en donde la vida pone a prueba el coraje, el temple y el corazón. Yo lo imagino como la cúspide de un peligro inminente en donde la fuerza puede más que el miedo. Es bravura, a veces instantánea, y otras, inconsciente.

Creo que todos somos o seremos valientes al menos una vez en nuestra vida, pero no nos daremos cuenta, ya que minimizamos los pequeños triunfos esperando una grandeza latente, anunciada y anhelada. A veces, la fortaleza llega sin aplausos ni reconocimientos, incluso sin la comprensión de la hazaña que representa hacerle frente al cobarde, a la injusticia o a los silencios. Y vamos acumulando proezas imperceptibles para nosotros mismos, pero tan valerosas como las que se escriben en la historia.

La organización International Women’s Media Foundation me nombró como una de las cinco mujeres en el mundo que representan la Valentía y el Coraje en el periodismo. Mis colegas, que trabajan en zonas de guerra en Sudán, bajo la presión del Talibán en Afganistán, desvelando corrupción gubernamental en Brasil o están en prisión por su trabajo en Azerbaiyán, son unas guerreras; y yo solo quiero aplaudirles esa fuerza y sacrificio.

Pero ¿qué hago yo ahí?, se pregunta mi impostora, si lo único y más valiente que hago todos los días es escoger ser feliz. Me cuesta. Es una decisión propia que no es sencilla, aunque uno lo haga parecer así. No es una fantasía ni un positivismo tóxico —aunque confieso que a veces peco de eso—, es redescubrir que en lo complejo de la realidad siempre hay algo a lo que vale la pena aferrarse. Y yo tengo mucho en qué sostenerme: mi familia, mis cómplices, mi fe y mi periodismo. Soy una mujer muy afortunada, pero nunca me he pensado como un ejemplo de nada y, mucho menos, de valentía.

Quizá por eso, en la primera ceremonia de premiación en el elegante Club Metropolitan de Nueva York, el galardón se me resbalaba de las manos sudorosas. Estaba nerviosa y feliz. Afuera hacía un frío que calaba, pero a mí lo que me titiritaba era el corazón de la emoción. Me costó reconocerme como una mujer valiente, en medio de los muchos silencios que he ido destapando en mi camino como periodista; pero entendí el tesoro de luchas que se ha ido acumulando en mi pecho y en mi pluma con el paso del tiempo. Ser y hacer son mis actos de resistencia, de amor y de valor.

No hay valentía sin contradicción. Este 2025 es un año extraño: mi identidad latina, migrante y fronteriza se celebra desde una tarima mundial, pero cada vez más es atacada y cuestionada desde otros frentes, incluso en casa. Me entero de nuevas leyes, de ataques y estrategias, de amenazas e intimidación, de discursos incendiarios, de campañas para hacernos invisibles. Pero también percibo abrazos, sororidad y voces que se alzan en la noche y una cuantas, a plena luz del día, como esta. Resisto desde mi nombre, desde mi acento, desde la tinta de cada palabra escrita.

Nos quedan dos ceremonias más como parte del premio: una en Washington D.C. y otra en Los Ángeles, California. Serán espacios en los que jamás imaginé estar y aun no comprendo del todo el impacto. Mas estar ahí, llevar mi identidad, mi historia y voz, es rendirles homenaje a las batallas cotidianas: cruzar fronteras reales y simbólicas, y recordar que la valentía es, también, insistir en existir plenamente cuando el mundo decide tanto atacarte como aplaudirte.

Quizá la verdadera valentía es permitirnos ser celebradas mientras somos cuestionadas, alzar la voz, aunque tiemblen nuestras raíces, reconocer la plenitud de ser frontera: territorio en disputa, pero también puente, historia y, bueno, sí, mucha luz y esperanza.

Queremos que Conecta Arizona sea ese lugar en donde podamos darle un espacio, un eco y amplificar tus historias.

Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Maritza L. Félix es una galardonada periodista independiente, productora y escritora en Arizona. Es la fundadora de Conecta Arizona, un servicio de noticias en español que conecta a las personas en Arizona y Sonora principalmente a través de WhatsApp y las redes sociales. Es la creadora de Cruzando Líneas, un podcast de nuevas narrativas fronterizas. Es coproductora y copresentadora de Comadres al Aire.

En 2022, Maritza fue nombrada como la Innovadora del Año por Local Media Association y recibió el premio 2022 Cecilia Vaisman como la mejor periodista multimedia hispana por parte de la Universidad Northwestern y NAHJ.

 Es becaria senior del programa de JSK Community Impact Fellowship de Stanford y graduada del programa de liderazgo e innovación en periodismo Executive Program in News Innovation and Leadership in Journalism de Craig Newmark Graduate School of Journalism en CUNY. Además es becaria de The Carter Center, la Asociación de Escritores de Educación (EWA), Feet in 2 Worlds (Fi2w), “Adelante” de IWMF y de Listening Post Collective; forma parte de las 50 Mujeres que pueden cambiar el mundo del periodismo 2020 de Take The Lead. Félix ha sido nombrada en dos ocasiones como “La mejor periodista en español de Arizona” y como una de las “40 personalidades hispanas menores de 40 años en Arizona”.