Perú: elección presidencial, deja un país dividido y un resultado por oficializar

Arte: Daniel Robles

➡️ Francisco Jauregui / Plumas invitadas

Conforme pasan los días, la incertidumbre de los resultados sobre la elección presidencial en el Perú está por definirse en forma; sin embargo, todo hace prevenir que ya habría una triunfadora. Sería la candidata Keiko Fujimori de Fuerza Popular, quien, por un ligero margen de diferencia ganaría a su contendor Roberto Sánchez de Juntos por el Perú. Esta elección, ha sido una de las más competitivas, desde un empate estadístico, según los resultados de “boca de urna” y el conteo rápido, a una victoria ajustada.

Campañas y debates de confrontación

Los candidatos llegaron a esta justa electoral luego de ser las dos primeras minorías con el 30% que alcanzaron los resultados en la primera vuelta. Ambas agrupaciones, por sus diferencias ideológicas, tuvieron una campaña de confrontación. Por un lado, Keiko que representa a la derecha, ofreció la fuerza y el orden, además de las obras sociales, para gobernar según su padre el expresidente Alberto Fujimori y, por el otro lado, Roberto Sánchez, representante de la izquierda, con un programa que moderó antes de las elecciones y que intenta reivindicar al expresidente Pedro Castillo.

Confrontación que también se evidenció en los debates entre los equipos técnicos y ambos candidatos, donde presentaron sus propuestas a los principales problemas económicos y sociales del país; asimismo, en los mítines de cierre de campaña.

Resultados preliminares y proclamación del ganador

Esta elección presidencial se convirtió en una de las más reñidas de la historia reciente en el Perú. Al momento de la redacción, con más del 98.593% de las actas contabilizadas, Fujimori mantiene una ventaja mínima con el  50.051% de los votos, frente al 49.949% de Sánchez.  La diferencia entre ambos candidatos es más de 18 mil votos, que va aumentado según avanza el cómputo oficial.

Aún faltan contabilizar los votos de las actas impugnadas u observadas, que según la ONPE son un total de 1509, en su mayoría de Lima, que serán revisadas y resueltas, antes del cómputo definitivo, por los respectivos Jurados Electorales Especiales (JEE). Según el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), los resultados y la proclamación del ganador se realizará en las primeras semanas de julio.

Una vez más, estos resultados dejan a un país dividido, Fujimori obtuvo mejores resultados en la capital del país, Lima, en la costa urbana y entre los peruanos residentes en el extranjero; mientras Sánchez logró amplio respaldo en las regiones andinas y rurales del país. Además, la desconfianza a ambos candidatos que se manifestó en el 5% de votos blancos y nulos y el 25% de ausentismo electoral; es decir, tres de cada 10 electores no apoyaron a ningún candidato.


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Reacción de los líderes y manifestación de los observadores

A diferencia del 2021, tras conocerse el resultado del conteo rápido, donde no le era favorable, Fujimori en esta oportunidad actuó con calma y prudencia señalando que “Sería irresponsable definir el resultado en base a una muestra como lo es el conteo rápido que usa aproximadamente mil actas de 99 mil a nivel nacional”. Actitud que se ha mantenido conforme avanzan los resultados oficiales. Asegurando que respetará los resultados finales e instando a Roberto Sánchez a hacer lo mismo. En los próximos días tiene previsto un viaje al exterior.

Por otro lado, Sánchez, después del conteo rápido manifestó su satisfacción por los resultados y se autoproclamó como ganador de la contienda.  Sin embargo, conforme avanzaban los cómputos y los resultados le eran adversos, solicitó el recuento de votos de algunos lugares y, a través de sus representantes, expresaron su disconformidad y la existencia de fraude en las elecciones.

A pesar de haber existido algunas irregularidades en el proceso, como las denuncias de cédulas de votación con presuntas marcas previas, que fueron rápidamente intervenidas por las autoridades electorales y la detención de algunos miembros de mesa y personeros en distintos locales de sufragio, la jornada se realizó con normalidad. Los principales observadores nacionales e internacionales, como Transparencia, la OEA y la Union Europea (UE) destacaron la conformidad del proceso y la falta de evidencias de un fraude electoral.

Panorama futuro para el país

Estando pendientes los resultados oficiales, según el avance de los últimos cómputos, todo hace prever que la ganadora seria Keiko Fujimori. Futuro gobierno que enfrentará grandes desafíos en un contexto de profunda polarización política y social en el país y que, según los resultados ajustados, podría dificultar la construcción de consensos nacionales.

Si Keiko ha ofrecido seguir el ejemplo de su padre, sería bueno saber si será como los primeros cinco años donde se estabilizó la economía, siguiendo las recetas que propuso su contendor Vargas Llosa, y enfrentó al terrorismo; o, será como los últimos cinco años donde dio un golpe de Estado, modifico la Constitución, se reeligió y terminó controlando los poderes y los medios de comunicación para imponer su poder y proteger sus actos de corrupción. Que luego de develarse tuvo que huir a Japón.

Esperemos que su eslogan de campaña: Fuerza y orden, sean cumplidas pensando en el bien común. Fuerza para luchar contra la inseguridad ciudadana y derogar todas las leyes aprobadas por el Congreso, que tuvo injerencias desde la sombra, modificando la constitución y protegiendo las acciones criminales y la impunidad, como el archivo de las investigaciones por más de 50 muertos ocurridos en la gestión de la expresidenta Dina Boluarte.

Asimismo, orden para garantizar la independencia de los otros poderes o instituciones del estado, como el Tribunal Constitucional, la Fiscalía, la Junta Nacional de Justicia, la Defensoría del Pueblo y las Universidades, que hoy son manejados por integrantes designados por la mayoría del Congreso. Igualmente, garantizar la independencia del Poder Judicial y evitar que el Congreso, aun en funciones, tenga iniciativa de gastos, autorizado por el Tribunal Constitucional a pesar de que la Constitución lo prohíbe. Situación que ha generado un déficit fiscal.

En conclusión, el principal reto de una eventual presidencia de Keiko Fujimori no sería únicamente ganar la elección, sino gobernar un país dividido, atendiendo la demanda de las regiones; recuperando la confianza ciudadana, actuando por el bien común; y, demostrando capacidad para ofrecer resultados en seguridad, economía y lucha contra la corrupción. El éxito de su gestión dependerá en gran medida de su capacidad para construir consensos y fortalecer las instituciones democráticas, para recuperar la gobernabilidad y la estabilidad política en el Perú.


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