Desde Arizona: Una carta de amor a Puerto Rico con Bad Bunny en el Arizona Science Center

Phoenix, Arizona. – Antes de que se apaguen las luces, el Dorrance DOME vibra con los primeros acordes de reguetón. Se siente como una fiesta latina en la que es imposible quedarse quieto. Moviendo los hombros y sacudiendo las caderas, la gente toma asiento, saca el celular, se acomoda como si estuviera a punto de entrar a un concierto. Este no es un estadio, es un centro de ciencia, en pleno centro de Phoenix. No hay pantallas gigantes, pero una cúpula de 60 pies se convierte en el escenario de una carta de amor a Puerto Rico.
“Debí tirar más fotos de cuando te tuve”, tararea alguien que desde antes de que se apaguen las luces del domo se ha reclinado en su asiento.
Es el estreno de “Art 360: A Bad Bunny Visual Album”, una experiencia inmersiva creada y producida por el equipo del Arizona Science Center que transforma el domo en un homenaje a la Isla del Encanto y al artista puertorriqueño más escuchado del mundo: El Conejo Malo.
“Bad Bunny ha puesto a Puerto Rico y al español en el centro de la cultura pop global, y queríamos que eso se sintiera aquí también”, explica Alec Warren, director de Experiencias del Dorrance DOME en el Arizona Science Center.
Cuando se apagan las luces, el silencio dura apenas unos segundos. Luego empiezan a sonar los primeros beats del intérprete de “Yo perreo sola” y el techo se convierte en una pantalla que lo cubre todo. Ilustraciones, trompetas, tambores y una serie de postales de los lugares más icónicos de Puerto Rico nos hacen viajar por ese rincón del mundo en donde el mar seduce tanto como el talento artístico.

“Fuimos a la isla de Puerto Rico en diciembre y, durante cinco días, viajamos por toda la isla, capturando más de 500 fotos en 360 grados”, cuenta Warren. “Muchas de esas imágenes aparecen en el show y se combinan con visualizaciones originales que creamos especialmente para esta experiencia”.
La producción fue creada y diseñada por el propio equipo del centro de ciencia para el domo digital, uno de los más impresionantes del suroeste. Es única. “Este es el único lugar en el mundo donde, por ahora, se puede ver este show”, afirma Warren. “Nuestra idea es eventualmente compartirlo con otros domos y planetarios, pero hoy es exclusivo de Phoenix y de Arizona”.
La apuesta cambia, aunque sea por unas noches, la manera en que muchas personas han conocido el Arizona Science Center. Un espacio pensado para aprender de ciencia y tecnología se transforma en una fiesta inmersiva donde conviven la música, la identidad y el orgullo puertorriqueño bajo el domo. El objetivo no es solo impresionar con luces y sonido, sino abrir la puerta a nuevas audiencias, especialmente jóvenes y familias latinas de Phoenix.
“Queremos que la comunidad se vea reflejada aquí adentro, que sienta que este también es su espacio”, dice Warren. “La ciencia puede ser tan cercana como la música que escuchas todos los días”.
La elección de Bad Bunny no es casualidad. Nacido en Vega Baja, Puerto Rico, se ha convertido en una de las figuras culturales más influyentes de su generación y ha llevado la música en español a los escenarios más importantes del mundo. Su mezcla de reguetón y trap latino, y su insistencia en cantar en español, lo han convertido en un símbolo de representación para millones de personas que ahora también pueden verlo proyectado en 360 grados en un centro de ciencia en Arizona.
“Esto es algo muy personal para mí: mi esposa es de Puerto Rico, mi familia extendida también, y mi futuro hijo será puertorriqueño”, comparte. “Quería crear una experiencia que honrara la cultura de Puerto Rico, que mostrara la isla en toda su belleza y el enorme orgullo que las y los puertorriqueños sienten por su tierra. Y qué mejor manera de hacerlo que con la música de uno de sus máximos representantes, el mismísimo Bad Bunny”.
Las funciones de “Art 360: A Bad Bunny Visual Album” comenzaron el 16 de mayo y continuarán hasta finales de junio, con horarios seleccionados en fines de semana y algunas noches entre semana. Los boletos cuestan 25 dólares por persona y 20 dólares para miembros del Arizona Science Center, y se pueden comprar en línea o en la taquilla del museo.
Para quienes entren al domo por primera vez, la experiencia puede ser doble: descubrir la tecnología inmersiva del Dorrance DOME y, al mismo tiempo, escuchar la música que los ha acompañado en fiestas, carros y audífonos, ahora convertida en paisaje visual. Bajo esa cúpula, la ciencia y el perreo se encuentran en el mismo lugar. “Al final del día, queremos que la gente salga con una sonrisa, con ganas de bailar y con más curiosidad por Puerto Rico y por la ciencia”, dice Warren.

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