De organizar un evento a planear una vida: La historia de Nadia Ramírez

Nadia Ramírez, CEO de Nadine Party Rental, ha construido su camino como emprendedora entre la familia, el trabajo y el deseo de seguir creciendo. Foto: Conecta Arizona / Daniel Robles
Phoenix, Arizona – Cuando Nadia Ramírez llegó de la Ciudad de México a Arizona, en el año 2000, no pensaba en convertirse en empresaria. Venía embarazada, cargando maletas y sueños. Quería reunirse con su esposo y empezar una familia en un país nuevo. “Yo digo que me vine por amor”, cuenta. Y esa motivación se convirtió en motor para construir una casa, una carrera y, años más tarde, un negocio propio.
Al principio no fue fácil. No tenían casa ni un lugar al que le pudieran decir hogar. Su primera meta fue ahorrar lo suficiente para tener un techo propio y de ahí todo lo demás.
“Empezamos a hacer todo lo reglamentario de acá: pagar impuestos y todo lo necesario”, recuerda. Con el tiempo llegaron más hijos, una hipoteca y la rutina de una familia migrante que va construyendo paso a paso.
Lo que Nadia no imaginaba era que, detrás de esa vida familiar, también estaba incubándose una empresaria. “Yo creo que ya viene de cuna”, dice. Su mamá fue emprendedora en la Ciudad de México y luego en un pueblito de Guanajuato, donde abrió negocios, cocinó, enseñó y se reinventó. Sus hermanos también tienen negocios propios. “La idea siempre está allí, nomás hay que esperar el momento para implantarla”.
Ese momento llegó con una crisis. Hace unos diez años, su mamá sufrió un accidente que cambió la dinámica de toda la familia. Nadia estaba “muy feliz en casa”, dedicada a sus hijos, pero la enfermedad de su madre la obligó a replantearse todo. Había que generar más dinero para apoyar económicamente a quien siempre había sostenido a la familia. “Fue muy triste, porque de ahí viene una toma de decisiones… y una de esas es cambiar la economía”.
Nadia se hizo una pregunta clave: “¿Para qué eres buena?”.
Miró hacia atrás y encontró la respuesta en su propia historia: el ejemplo de sus padres, el gusto por la cocina heredado de su mamá y el mundo de los eventos que había visto de cerca con sus hermanos. Empezó desde casa: cuidando niñas y niños, limpiando casas, vendiendo comida y productos a sus amistades. “Pasando por etapas y etapas y etapas”, dice, hasta que esa experiencia se convirtió en algo más grande: Nadine Party Rental.

Nadia Ramírez sostiene su certificado de graduación de Fuerza Local, un programa que le brindó herramientas para fortalecer su camino como empresaria. Foto: Conecta Arizona / Daniel Robles
Hoy Nadia es la CEO de esa empresa de renta y organización de eventos, y no lo dice desde la vanidad, sino desde el orgullo de quien ha levantado algo “desde abajo”: desde la idea, la planeación y, sobre todo, las ganas de intentarlo pese al síndrome de la impostora. “Yo también tenía miedo… ¿y qué tal si no pasa?, ¿y qué tal si no me rentan? Pero el más miedo es el que no lo hacemos. Entonces yo me aventé”.
Detrás de ese salto hay algo que para Nadia es fundamental: la educación. Mientras criaba a sus hijos y trabajaba, buscó cursos comunitarios de inglés, aun cuando las trabas migratorias le cerraban puertas en instituciones formales. Pagaba lo que podía y repetía niveles si era necesario. “Yo nunca decía: ‘este maestro no me enseñó’. Decía: voy con otro maestro a que me enseñe”. Luego se capacitó en cuidado infantil, primeros auxilios, salud mental y una lista de cursos que hoy llena de orgullo. “Cuando veo mis certificados digo: ‘wow, Nadia, no has perdido el tiempo’”.
Pero no hay nada de romántico en el emprendimiento. Muchas veces tuvo que dejar a su familia para ir a clases, hacer “networking”, entregar rentas o atender eventos de todo un día, justo cuando sus hijos la esperaban para un domingo familiar. “Este dinero nos cuesta emocionalmente”, reconoce. Pero también aprendió a ver la recompensa: “Ese dinero se vuelve comida para tus hijos, vivienda, todo lo necesario para ellos”.
Nadine Party Rental no es solo un servicio de renta de mesas y sillas. Es una empresa que ofrece asesoría completa para eventos: consultoría sobre la idea, planeación, colores, detalles, montajes y desmontajes, decoración, loza, cubiertos, bartender, meseras y hasta cuidado de niñas y niños durante las fiestas, algo que Nadia considera esencial para que las familias puedan relajarse y disfrutar. “La parte principal de mi negocio es el asesoramiento”, explica. “Ahí plasmamos todo lo que es hacer el evento”.
A sus 48 años, Nadia siente que está en un punto clave. Después de años de crecer por recomendaciones boca a boca, ahora quiere que más gente conozca sus servicios. “Ya tengo la preparación, tengo el tiempo y tengo el material para ofrecer”, dice. Y resume su propuesta en tres palabras que repite como mantra: calidad, educación y servicio al cliente.
En ese camino también ha encontrado apoyo en la comunidad emprendedora local. Se graduó de programas como Fuerza Local y DreamBuilder, donde, dice, encontró herramientas para reconstruirse como empresaria. En una de esas graduaciones, frente a otras mujeres emprendedoras, se atrevió a decir algo que resume su filosofía: “Cuando inicié mi negocio, si alguien me hubiera dado la mano como yo se las quiero dar a ustedes, hubiera crecido más rápido. Pero también es bonito ir paso a paso, aprendiendo y disfrutando el camino”.
Nadie sabe que el miedo al fracaso está ahí, siempre. Pero invita a enfrentarlo con realismo y paciencia: “Si no lo intentas, ¿cómo vas a saber si fracasaste? Si emprendes algo y no resulta, pues intenta otra cosa. En el camino vas a ir descubriendo qué es lo más factible para ti, lo que va con tu talento”.

Nadia Ramírez sostiene el reconocimiento otorgado por el Senado de Estados Unidos durante su graduación de Fuerza Local, un logro más en su camino como emprendedora. Foto: Conecta Arizona / Daniel Robles
Entre el amor por su familia, las horas lejos de casa para sostenerla, el peso emocional de cada decisión y el orgullo de ver a sus hijos graduados de la universidad, Nadia ha aprendido a equilibrar, como puede, esos “dos amores” que mencionaba su mamá: la familia y el trabajo. “Si balanceas, todo lo puedes lograr”, asegura.
Hoy, cuando se presenta, lo hace con firmeza: “Mi nombre es Nadia Ramírez, soy asesora de eventos y CEO de Nadine Party Rental”. Y tiene un mensaje claro para quienes están pensando en emprender, sobre todo mujeres migrantes que sienten que dejaron sus sueños en pausa para criar: nunca es tarde. “Siempre vamos a tener esa sensación aquí adentro que nos dice: puedes hacer más, puedes superarte. Todo lleva un tiempo, pero llega el momento”.

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