El orden del desorden… ¿funciona?

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Arte: Daniel Robles

Son pocas las casas que he visitado, a lo largo de mi vida, en las que reina el orden. Ese es mi argumento más frecuente cuando alguien tiene la ‘buena intención’ de hacerme la observación que comienza con “hubieras” o “deberías”, para referirse al ‘desorden’ de mis cosas.

Aunque, en ningún momento he negado que soy acumuladora, suelo decir que no conozco una vivienda que parezca casa modelo o de exhibición. Y, aunque había dicho anteriormente que no haría propósitos de año para 2025… reconsideré y estoy sacando adelante los proyectos, manuales, decorativos y de orden, que me habían quedado pendientes del pasado. Y no son pocos. Creo.

Hay personas y publicaciones que señalan que el desorden de los espacios en los que vivimos -supongo que se refieren a la sala, la habitación, el estudio o el escritorio- son un reflejo de nuestras emociones, o bien, tienen alguna relación con estrés, ansiedad y depresión.

Arte: Daniel Robles

Café

Mientras despejaba un poco mi mesa de trabajo, haciendo a un lado el soporte del teléfono celular, los cables con los que cargo unas lámparas para mi clóset y un gorrito que me ayudó un poco con el frío, para acomodar mi tacita de café mientras se entibia, pensaba… pero ¿quién, en el mundo, no tiene estrés, depresión o ansiedad?, seguro que todos, pero no se los han diagnosticado.

Mientras escribo, volteo a ver las cajas -de varios tamaños- de objetos que he ido separando. Imaginen las etiquetas (porque no las tienen, pero así las distingo): Papelería. Costuras (¿han escuchado o leído sobre el ‘grandmacore’?). Accesorios (que luego pondré en sus respectivas cajas de anillos, pulseritas, collares, aretes, relojes). Ropa (para doblar, pegar un botón, reciclar tela, donar) y pienso… ¿hay o no hay orden?

Cactus

Mi psicóloga dice que acumular objetos es parte del apego, a los recuerdos, a las personas, a lo que fuimos, a lo que y a quienes tuvimos. Y en eso trabajo. Entre mi profesional de la salud mental, el Feng-Shui y el método de la japonesa Marie Kondo, voy despidiéndome de aquellas pequeñas cosas -como dice la canción de Joan Manuel Serrat-, y cerrando ciclos poco a poco, con una porción de anestesia en el corazón y en la memoria (perdón por la cursilería).

Según el Feng-Shui, el desorden atrae la energía negativa y bloquea la prosperidad… Pues, no siento que sea mi caso, pero si es momento de dejar salir (o sacar) lo viejo para que entren cosas, emociones y energías nuevas a mi vida, lo acepto, y lo aplico… Y reconozco que, definitivamente, mi estilo no es minimalista.

Han pasado (al cierre de este texto) 18 días del año recién desempacado, y yo ya leí un libro, he sacado algunos pendientes narrativos, estoy a la mitad del segundo libro del año y ya decoré una chamarra con unos remaches que tenían un año esperando a estar en el lugar que ahora están. También tengo una ampolla en el dedo índice derecho que me hice con la pinza (quizás, si tuviera unos guantes…). Ya terminé un taller de manualidades y estoy cursando un seminario en temas de género. Para todo voy siguiendo un orden. El mío.


Opinión

No me estreso, tampoco me desconcentro, disfruto lo que tengo y lo que hago. No siento agobio, disfruto lo que llamo mi terapia ocupacional. Me siento bendecida en prosperidad y abundancia y, queriendo descartar cualquier TOC, me emocionan y dan felicidad los pequeños cambios.

Es como funciona mi desorden, o mi orden, porque sé dónde está cada cosa con la que creo, embellezco, aprendo, reparo, disfruto y resuelvo. Disfruten sus espacios. Disfruten sus procesos. Sean libres y saquen de su vida, lo que ya no les haga falta. No lo que “deberían”. Obvio, si consideran que es necesario hacerlo.


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Arte: Daniel Robles

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Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.