Peregrinos, mandas y fe: la tradición que cada octubre llega a Magdalena de Kino, Sonora

Magdalena de Kino, Sonora – Constanza Martínez, quien viajó desde Los Mochis, en Sinaloa, hace unos 15 años tuvo una dificultad de salud y le recomendaron hacer una manda a San Francisco, a quien atribuye su mejoría: desde entonces, año tras año, sola o acompañada, visita la capilla como parte del “pago” por el favor concedido.
Ella fue una de las miles de personas que el sábado pasado, como cada año, llegaron a Magdalena de Kino para participar en una de las celebraciones religiosas y culturales más importantes de Sonora: venerar a San Francisco Javier, que cada 4 de octubre convoca a peregrinar y cumplir mandas, además de expresiones de fe que pasan de generación en generación.
El sábado, con música, juegos mecánicos y puestos de comida en todo el pueblo, concentrados principalmente en los alrededores de la parroquia de Santa María Magdalena, visitantes de diferentes regiones le cantaron las mañanitas en punto de las 00:00 horas del 4 de octubre, además de encender una veladora como agradecimiento o petición.

Momentos antes, alrededor de las 10:30 de la noche, el estruendo de los fuegos pirotécnicos cimbró Magdalena, ante la mirada de miles de personas reunidas en la plaza frente a las capillas de la iglesia, muchas de ellas emocionadas por la espera del siguiente día para entonar las mañanitas y comenzar las celebraciones.
Una larga fila para entrar rodeaba la capilla de San Francisco Javier: a muchos peregrinos se veía cansados de caminar, a otros con los pies dañados porque parte de su promesa fue peregrinar descalzos, mientras que otros ingresaban vestidos con el hábito franciscano, característico de aquellos que tienen una manda, petición o agradecimiento al santo.
Aunque la fecha corresponde a San Francisco de Asís, la conmemoración de San Francisco Javier es durante el mes de diciembre; décadas atrás se ajustó debido a las condiciones del clima, ya que el último mes del año está acompañado de bajas temperaturas, lo que dificulta la permanencia, especialmente para familias con niños o adultos mayores.

La historia narra que Francisco Javier fue un misionero del siglo XVI, nacido en España, que proclamó el evangelio a diferentes regiones de Asia y que nunca estuvo en México, pero que su devoción llegó hasta la Pimería Alta, una región histórica del desierto de Sonora que abarca el norte del estado y el sur de Arizona, de la mano del también jesuita Eusebio Kino, quien inició misiones en el lugar.
De acuerdo con la tradición, el padre Kino, como también es conocido, enfrentó una enfermedad grave y se encomendó a San Francisco Javier, por lo que posteriormente incorporó el nombre del santo al suyo y desde entonces se le conoce como Eusebio Francisco Kino.
La imagen del santo permanece en una capilla junto a la parroquia, en la plaza Monumental de Magdalena de Kino, y es del tamaño similar al de una persona, recostada en el centro; hasta allí los fieles se acercan para rezar, agradecer, pedir favores. Lo que motiva a muchos a ir es poder levantarlo: según la creencia popular, quien no puede hacerlo es por falta de fe.
En la celebración se puede escuchar la música de banda por el Pueblo Mágico, y personas de todas las edades disfrutan la comida, los productos regionales, los dulces típicos y las bebidas; además, se dejan ver las numerosas artesanías que rodean la plaza.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

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