Te envíe un WhatsApp

➡️ Jorge Francisco Carlos Portillo / Plumas Invitadas
Es bien sabido que hoy, en nuestros días, la comunicación, la manera de comunicar, los elementos de la comunicación e incluso el mensaje ya cambiaron; hay que considerar muchos factores. Creo que, de alguna manera, por eso la comunicación es más rápida, con muchas dudas si se comprende bien o es una comunicación que depende del ánimo del momento, incluso del tiempo que tardes para responder utilizando cualquier aplicación de mensajería.
Yo viví la experiencia de esperar y emocionarme con un telegrama y con una carta; el primero podía tardar hasta cinco días -como máximo- por aquello del proceso de entrega en moto, carro, a caballo, en bicicleta. La carta regularmente tardaba más, por el tema de su clasificación y geografía de entrega: entre municipios del mismo estado, en el mismo país y más cuando era a un país diferente al de su origen.
El ser humano busca cómo comunicarse históricamente, el detalle que veo en la actualidad es que, utilizando esas aplicaciones de mensajería, generan más estrés en la comunicación además del conflicto al momento de su lectura.

Planteo mi idea: en tu celular tienes la aplicación de WhatsApp, Telegram, mensajes de texto (casi en desuso. Bueno, lo utilizan para cobrarte, intentar fraudearte y hasta hackearte), nos quedamos con el WhatsApp y veamos cantidades:
Según Depor y Statista, WhatsApp maneja cifras que considero impresionantes a nivel global. A nivel mundial, se estima que se envían más de 65 mil millones de mensajes en 24 horas. ¿Cuántas personas interactúan bajo este número? En 2018, se reportaron más de 100 mil millones de mensajes diarios en la plataforma. Considerando que México tiene una gran cantidad de usuarios de WhatsApp, es probable que la cifra de mensajes enviados al día en el país sea significativa, ¿qué cantidad te parece justa?

Partiendo de estos números, quiero que recordemos todos los estados de ánimo que puede provocar un mensaje, personal o en una conversación grupal vía WhatsApp. Si partimos de un mensaje personal, podemos leerlo con alegría, enojo, tristeza y quizás en tu respuesta se descargue toda la adrenalina, dependiendo de tu estado de ánimo; pero, quien lo recibe, ¿con que estado de ánimo lo leerá? Reitero, todo cambia dependiendo del tiempo de respuesta, si esta es inmediata, si te leen y dejan en visto y dan respuesta cinco, 10, 20, 40 minutos después o hasta varias horas o días.
Los invito a hacer un sencillo experimento, revisen su WhatsApp y vean en cuántos grupos están, cuántos están silenciados, cuántos los tienen archivados y cuántos mensajes o grupos no han leído. Por lo tanto, en algunos casos, no hemos dado respuesta y si fuera el caso que ya se leyeron, cuántos no respondí, ni participo de la conversación o sólo leo sin participar, sólo me entero.
Es una herramienta, una aplicación que se utiliza en gran medida, ya lo decíamos arriba, pero también nos roba mucho tiempo personal, familiar, labora, y se crean nuevos grupos con compañeros de la primaria, secundaria, prepa, universidad, posgrado, vecinos, primos, familia, del trabajo más todos los subgrupos que puedas imaginar.
Y tú, ¿ya viste tu WhatsApp?
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Plumas invitadas de Conecta Arizona