¿Dónde estará el Santaclós de Mazón?, preguntan los hermosillenses que lo conocieron

El famoso “Santaclós de Mazón”, personaje de miles de niños hermosillenses que hoy lo recuerdan con nostalgia. Imagen creada con ayuda de la inteligencia artificial y supervisión humana

La temporada navideña está cargada de simbolismos y de recuerdos. En cualquier lugar del mundo en el que nos encontremos, sin duda, tendremos una anécdota y una experiencia vivida en esta época, independientemente de la edad que tengamos. La Navidad se ve con distintas perspectivas en cada etapa de nuestras vidas.

Un ejemplo de esto es lo que ocurría en el Hermosillo de las décadas de los 70, 80 y 90, principalmente; cuando el aparador de la tienda Mazón Hermanos, en la sucursal del Centro de la ciudad, particularmente en la Avenida Elías Calles entre Guerrero y Matamoros daba la bienvenida a las festividades con uno de los personajes más famosos: Santaclós.

Hay que aclarar que, así como los recuerdos y anécdotas relacionadas con la Navidad tienen su tropicalización, también ocurre con el nombre de este personaje, Papá Noel o Santa Claus, son algunas de las formas en las que se le identifica, los sonorenses lo llamamos Santaclós.

En Hermosillo, el primer cuadro de la ciudad es -históricamente- uno de los puntos de reunión poblacional; ahí han llegado personas de todas las ciudades y poblaciones cercanas y apartadas de Sonora a hacer compras, realizar trámites, a comer o para encontrarse con alguien. Y fue ahí, frente al centenario Mercado Municipal, donde estaba el aparador en el que se instalaba a Santa.

Santaclós era un muñeco robotizado de grandes dimensiones, ataviado con su traje rojo con blanco, a juego con su sombrero; con botas negras y su gran cinturón; estaba sentado en una mecedora, rodeado de elfos navideños y regalos que traería a los niños que se portara bien, como ha sido una sentencia o advertencia todos los años.

Ese “muñeco”, no conforme con despertar la emoción, alegría e ilusión en chicos y grandes, ¡contaba chistes!, y se carcajeaba estruendosamente de los mismos. El aparador tenía bocinas, así que, si no podías estar pegado al cristal que iba de suelo a techo, sí podías escucharlo a la distancia.

Vista de la tienda Mazón, por el lado de la calle Serdán, en Hermosillo. Imagen creada con ayuda de la inteligencia artificial y supervisión humana 

Este enorme atractivo, era a la vez, una buena estrategia de mercadotecnia: si estabas cerca de Santaclós y en temporada decembrina, en el aparador o a través de las puertas de cristal de la tienda, podías darte cuenta de la mercancía que tenían, que podías comprar para estrenar en Navidad o Año Nuevo, para comprar a tus hijos o personas queridas, y también podías ver los juguetes que Santaclós podría hacer llegar a tu casa, sin importar que no tuvieras chimenea para que entrara por ahí.

Así fueron los meses de diciembre durante muchos años. En la primera colaboración de Jorge Portillo para la sección Plumas Invitadas, de Conecta Arizona, compartió que su mamá, Carmelita, trabajaba en la tienda Mazón Hermanos, y que ella fue testigo de la llega de Santaclós al negocio departamental.

Jorge y sus hermanitos estaban más cerca que otros niños del Santaclós de Mazón, por la intercesión de su madre, quien compartió con ellos -y con nosotros- una información curiosa: el Santa tardó quince días en llegar de la Ciudad de México a esta desnaranjada ciudad, capital de Sonora, en los años 70, y costó 24 mil pesos. Santa fue comprado en abonos, como muchas familias compran los regalos que él trae.

El inolvidable Santaclós fue comprado por José Mazón López; con el tiempo, su repertorio de chistes fue creciendo y la voz era del locutor José Aparicio Dick, quien aportó narraciones propias y de libros populares.


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Con el paso de los años, la tienda decreció y el Santaclós dejó de figurar; Mazón hermanos cerró sus puertas en el primer cuadro de la ciudad y, años después, el Santaclós regresó a una pizzería, de la misma familia, ubicada cerca del sector poniente del bulevar Solidaridad.

Este personaje recordado con cariño por los niños y adultos que lo presenciamos, siempre despierta nostalgia y nos hace preguntar, ¿dónde quedaría el Santaclós de Mazón?

Después de esta inversión y promoción festiva, surgió un nuevo viejito vestido de rojo, a quien hemos ubicado -por década ya- en “la casa de Santa en la Modelo”, la colonia donde ha radicado la familia de Miguel Ángel Figueroa, El Mágalo, quien dio a los hermosillenses de nuevo la ilusión y la magia, con un Santaclós que regala dulces y que año con año ha hecho crecer sus apariciones con miles de luces multicolores, duendes, espectáculo musical y su siempre demandada presencia.


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Desde 1994, hace ya 31 años, la calle Aguascalientes e Israel González se convierte en una romería nocturna, a donde llegan chicos y grandes para vivir y compartir el espíritu navideño y para buscar, sonreír y abrazar al siempre bienvenido Santaclós y su risa inigualable.

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Plumas invitadas de Conecta Arizona

Autor(a)

Judith León es reportera y editora originaria de Hermosillo, Sonora, México .
Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Sonora y está diplomada en Periodismo Digital por el Instituto Tecnológico de Hermosillo y por la Universidad Kino.
Forma parte del equipo ganador del Premio Nacional de Periodismo 2014 en la categoría de Cobertura Noticiosa.
Escribe narrativa, tiene obra publicada en varias compilaciones y es coautora del libro De ladrillo, concreto y asfalto, del Colegio de Ingenieros Civiles de Sonora.