Luis Cabrera: de traducir cartas para sus padres migrantes cuando era niño a ser la voz de su comunidad como concejal en San Luis, Arizona

➡️ Por Jesús Camargo.
San Luis, Arizona — Luis Cabrera tenía apenas siete años cuando comenzó a traducir para sus padres las cartas que recibían en inglés. Mientras aprendía el idioma en la escuela, también intentaba ayudar a su familia a comprender documentos y resolver trámites cotidianos.
Sus padres habían emigrado de México a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. Su padre trabajó durante años en el campo y, posteriormente, en la construcción. Su madre, quien no pudo continuar sus estudios después de la secundaria, le transmitió una enseñanza que Cabrera todavía recuerda: las siguientes generaciones debían tener mayores oportunidades.
Años después, aquel niño llegó al Concejo Municipal de San Luis, Arizona, tras una primera candidatura sin éxito en 2014 y una segunda participación electoral en 2020. Estudió administración pública, obtuvo una maestría y actualmente cursa estudios de doctorado. También ha trabajado como educador.
En entrevista con Conecta Arizona, Cabrera habló de su historia familiar, su formación académica, el camino que lo llevó al servicio público y las responsabilidades de representar a una comunidad fronteriza. Además, compartió sus reflexiones sobre el voto y el derecho de los residentes a exigir resultados de sus autoridades.

Antes de hablar del concejal, ¿quién es Luis Cabrera y cómo recuerda su infancia?
“Gracias a Dios, tuve una infancia muy bonita. Crecí rodeado de primos, hermanos, tíos, tías y mis abuelos. Mi familia viene de San Luis Río Colorado, Sonora; entonces mis veranos siempre eran en México, en casa de mis abuelos. Mis padres emigraron a Estados Unidos y, gracias a ese cambio de vida que tuvieron ellos, nací en Yuma. Estuvimos en Yuma, con mi padre trabajando en el campo varios años. Cuando estaba en primero de primaria decidieron irse a Phoenix a trabajar en la construcción, una mejor oportunidad para ellos. El trabajo en el campo es muy cansado. Varios de los hermanos de mi papá ya estaban allá, entonces nos volvimos a reunir. Estando en Phoenix, desafortunadamente mis padres se divorciaron. En mi último año de secundaria regresamos a San Luis con mi mamá, pero años después mi mamá regresó a Phoenix y yo me quedé aquí”.
¿Qué experiencias de su familia marcaron su manera de entender la educación y las oportunidades?
“Nunca se me va a olvidar una plática que tuve con mi madre. Ella me dijo que no pudo continuar estudiando después de la secundaria porque ella iba a ser una esposa, ama de casa, que se iba a dedicar al hogar. Mi abuelo, en ese entonces, no miraba la importancia de que ella siguiera estudiando después de la secundaria. Entonces eso siempre se me quedó muy presente y dije: ‘Tenemos que quebrar los ciclos anteriores y estudiar, tener un mejor futuro, prepararnos, ser mejores personas’. Hoy tengo una hija, entonces la voy a impulsar a que ella estudie, que sea médica, abogada, que sea algo más de lo que nosotros logramos. Es lo que queremos como padres. Por eso la escuela para mí ha sido algo muy importante”.
¿En qué momento decidió involucrarse en la vida pública de San Luis?
“Mientras fui miembro del grupo rotario Rotaract Club, en San Luis, Arizona, aquí en el colegio, llegué al rango de presidente del grupo. Después de que terminé mi tiempo en el colegio, me preguntaba qué más podía hacer para aportar algo a mi comunidad. En 2014 conocí a una familia, la familia Torres, y me dijeron: ‘¿Puedes ser miembro del cabildo?’. Entonces expandieron mi conocimiento un poco más y me invitaron a participar en la elección. En 2014 corrí mi primera campaña; desafortunadamente no fui victorioso en la elección general, pero sí logré pasar de la primaria a la general. Todo nació de cómo puedo seguir sirviendo a mi comunidad, ahora que ya no voy a estar en el grupo rotario del colegio, porque en ese grupo hacíamos servicio comunitario, participábamos en eventos de la ciudad, hacíamos recaudación de fondos para ayudar a diferentes causas. Quería seguir aportando a mi comunidad y no sabía de qué manera hacerlo, hasta que me invitaron a participar en el cabildo como candidato. Seguí con mis planes de prepararme y volví a participar en 2020”.

¿Qué edad tenía cuando llegó al Concejo y qué fue lo más difícil de comenzar?
“Tenía 26 años cuando entré como miembro del cabildo y fue un poquito difícil porque fue cuando estaba la pandemia de COVID-19. Había a veces preguntas que tenía y no tenía la facilidad de ir al City Hall porque estaba todo monitoreado con el COVID-19 y la pandemia. Mi primera junta fue algo intensa, lo podría decir. Eran muchísimas cosas en la agenda que estaban por discutirse y, pues, era nuevecito. Ya tenía meses participando en las juntas virtuales, pero no es lo mismo estar observando que estar ya tomando las decisiones. Fue un tiempo medio extraño, pero rápidamente pienso que mi formación académica me ayudó a poder sobrellevar eso, a entender cómo se administra el municipio”.
¿Qué significa para usted representar a una comunidad fronteriza con profundas raíces latinas?
“Para mí es un orgullo. Siempre va a ser un orgullo representar a mi comunidad, representar a la gente latina, a las primeras generaciones, porque nunca se me va a olvidar ser ese niño de siete años traduciendo cartas a mis padres. Yo [estaba] aprendiendo inglés y ellos me decían: ‘Traduce esta carta’. [Esas] son cosas que las primeras generaciones pasamos. Todas esas cosas nunca me van a dejar olvidar de dónde vengo. Siempre son memorias que tengo. ¿Qué hace un niño de ocho años traduciéndole una carta, no sé, del banco a sus padres, cuando el vocabulario académico que yo llevaba y lo que decía la carta no coincidía a veces?; pero, pues, lo hacíamos. Como primera generación, y como latino, siempre es un orgullo para mí mencionarlo, porque nuestros padres no conocen el sistema, desafortunadamente”.
¿Alguna vez sintió que no pertenecía a los espacios donde se toman las decisiones?
“Claro, el Síndrome del Impostor es algo que creo que nos pasa a todos. No soy político de familia, no vengo de familia rica. Mis padres, siempre trabajando; mis abuelos, también trabajando. Entonces decía: ‘Yo no pertenezco a este círculo de personas importantes’, por así decirlo. Pero la comunidad me dio la oportunidad de estar sentado en esas mesas representándola a ella y a sus intereses. Eso es algo que siempre tengo en mente: que no estoy ahí por mí, estoy ahí por nuestra comunidad, por nuestros hijos, por nuestros padres, por nuestros abuelos, por toda la gente que forma [parte de] San Luis, Arizona; los comerciantes, los empresarios, todos somos quienes formamos San Luis, Arizona. San Luis, Arizona, no es una sola persona”.

Usted también trabaja en la educación. ¿Cómo influye esa experiencia en su manera de entender las necesidades de San Luis?
“Siempre trato de mantener una cosa de otra un poco separadas, porque no puedo enfocarme nada más en los niños y en las aulas siendo concejal electo. Sin embargo, volvemos a lo mismo: mirando ese talento que hay en nuestra comunidad, que se va y no regresa. Entonces, buscando la manera de sostener ese talento localmente aquí en San Luis, aquí en el condado de Yuma, atrayendo más negocios, más oportunidades para que nuestra comunidad no salga de San Luis. Que San Luis pueda seguir creciendo y que haya esas fuentes de trabajo, que haya más oportunidades para la gente que vive aquí. Aparte, lo de la enseñanza pienso que también ha sido algo que llevo conmigo, en involucrar a gente joven, para que venga. Si ustedes también pueden y si tienen dudas, con gusto los apoyo, como lo hacemos en el salón de clases”.
¿Qué proyecto o decisión de estos años considera que ha tenido un impacto concreto en la comunidad?
“Creo que no hay un proyecto o una decisión que impacte a toda la comunidad de la misma manera, porque todas las decisiones que tomamos no siempre van a ser las mejores para todas las familias. A veces no se va a tener a todos contentos con las decisiones que se toman, pero son para el bienestar de la comunidad. El proyecto de la expansión de los bomberos en el este de la comunidad fue una tranquilidad, que ya tuviéramos una estación de bomberos en la avenida F, porque antes les tomaba creo que alrededor de 12 minutos llegar de la estación uno al este de la comunidad. Entonces yo decía: ‘Si algo le pasa a mi suegra, que vive en la avenida F, a mi esposa, ¿a qué hora llegan los primeros auxilios?’. Cuando ya llegaron a la avenida F, que inauguraron, que están los bomberos, los paramédicos y todos ahí, que en dos, tres minutos ya están en tu casa, para mí fue un gran alivio. Esa estación número dos de los bomberos, para mí, ha sido de un grandísimo impacto”.
¿Qué papel han tenido su esposa y su familia en su trayectoria personal y en el servicio público?
“Si no fuera por mi esposa, en realidad siento que no podría hacer todo lo que ahorita, porque tengo el apoyo de ella en casa. La motivación y el apoyo moral de mi familia también siempre están. Siempre están ellos apoyándome y dándome esa seguridad de que sí puedo, de que estoy haciendo buen trabajo. Siempre los ánimos y las porras están ahí. Entienden que estoy sirviendo a nuestra comunidad. Entonces ya saben que a veces me voy a ausentar de casa un poco para asistir a eventos, para ir a juntas, para ir a alguna conferencia, para viajar al Capitolio y hablar. Todo ese apoyo, en realidad, si no lo tuviera, no podría hacer lo que hoy hago para representar a toda nuestra comunidad y ser una voz para todos. Siempre voy a ser muy agradecido con ellos”.

¿Cómo recuerda la primera vez que votó y qué aprendió de aquella experiencia?
“Mi primer voto no contó para mí. Sentí que mi primer voto en Estados Unidos, cuando cumplí 18 años, no contó porque todavía ni votaba y [ya] habían anunciado que Barack Obama había ganado su reelección. Sí fue un momento de pensar: ‘Entonces, ¿para qué voté?’, pero la manera en que funciona el sistema electoral del Presidente es completamente diferente a cómo funcionan las elecciones locales y estatales; entonces, me informé y me di cuenta de que sí vale mi voto”.
¿Por qué considera importante que los residentes participen en las elecciones, especialmente en las comunidades latinas?
“Siento que a veces a las comunidades latinas nos deja de importar votar porque sentimos que nuestro voto no hace la diferencia. Nosotros como latinos, sin importar por qué partido votemos, tenemos que salir y votar y demostrar que la población latina está involucrándose en las elecciones. Tenemos que mostrarles que nuestro voto vale y que nos tienen que mirar y poner atención. La comunidad tiene el poder de elegir quién está tomando esas decisiones. Tanto [a nivel] local como en el estado, como [a nivel] federal, es importante que salgamos a votar. ¿Para qué? Para que nos pongan atención, nos den los servicios y cumplan con las necesidades que tenemos como comunidades”.
¿Qué piensa de la frase «si no votas, no te quejes»? ¿Las personas que no participan en una elección conservan el derecho de exigir atención a sus autoridades?
“Como dicen, ¿no?: si no votas, pues, ¿cómo vas a venir a pedir si ni siquiera te tomas la importancia de votar? Pero esa es una mentalidad con la que yo no siempre estoy de acuerdo, porque aunque no voten siguen siendo residentes de San Luis. Sí es importante que salgan y voten. ¿Para qué? Para que la gente mire que el apoyo de la comunidad está para los miembros del Cabildo como el Cabildo para la comunidad”.
Además de votar, ¿qué otras formas tienen los ciudadanos de participar y exigir resultados?
“Es importante mantenerse involucrados y exigir que nuestros concejales y representantes rindan cuentas. Hagan preguntas, exijan resultados. Nos eligieron para trabajar por la comunidad y tenemos la responsabilidad de cumplir. Si no lo estamos haciendo, los ciudadanos tienen todo el derecho de pedir explicaciones y exigir que hagamos nuestro trabajo. Por eso insisto: manténganse involucrados. Es triste a veces mirar que en una junta de Cabildo hay un ciudadano o dos, por ejemplo, de una comunidad de 40 mil habitantes. Sé que también hay manera de mirar en YouTube y todo; pero sí, involúcrense más y exijan más resultados, porque existe esa presión de la comunidad hacia sus representantes”.

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